En ruta, el auto eléctrico enfrenta su prueba más exigente
Autonomía, tiempos de carga y una red todavía fragmentada condicionan los viajes de larga distancia en la Argentina.
Autonomía, tiempos de carga y una red todavía fragmentada condicionan los viajes de larga distancia en la Argentina. Los principales corredores avanzan, pero planificar un recorrido eléctrico sigue siendo muy diferente a viajar con un auto convencional.
La movilidad eléctrica dejó de ser una promesa urbana y comenzó a ganar presencia en las rutas argentinas. Sin embargo, salir de una ciudad y encarar cientos de kilómetros plantea una pregunta que todavía no tiene una respuesta sencilla: ¿hasta dónde se puede llegar y dónde será posible volver a cargar?
El problema no es que los autos eléctricos no puedan viajar por ruta. Pueden hacerlo y, en algunos casos, con muy buenas prestaciones. La dificultad está en que la autonomía real depende de la velocidad, el viento, la temperatura, la topografía, el uso del climatizador y la carga del vehículo. A velocidades sostenidas de autopista, además, aumenta el consumo por la resistencia aerodinámica.
La autonomía que figura en el catálogo no es la de la ruta
Una cifra de autonomía homologada debe tomarse como referencia, no como una garantía para un viaje. En la práctica, un vehículo anunciado con 400 kilómetros de alcance puede necesitar una recarga bastante antes si se conduce a velocidad de autopista, hay viento en contra, bajas temperaturas o desniveles importantes. Por eso, en un viaje largo la estrategia razonable es no llegar al cargador con la batería al límite: conviene conservar un margen para afrontar desvíos, tránsito, clima adverso o un punto de carga fuera de servicio.
La situación se vuelve más exigente en corredores extensos y poco poblados. Un auto convencional puede detenerse unos minutos en prácticamente cualquier estación de servicio para continuar viaje. Con un eléctrico, en cambio, la parada debe ser compatible con el conector del vehículo, la potencia disponible y, sobre todo, la distancia hasta el siguiente cargador.
El tiempo de carga cambia la lógica del viaje
Otra diferencia fundamental aparece al momento de cargar. Un tomacorriente doméstico de 220 V es útil para recuperar energía durante muchas horas, especialmente durante la noche, pero no constituye una solución práctica para una parada breve en ruta. Los cargadores de corriente alterna de mayor potencia permiten acelerar el proceso, mientras que los equipos rápidos de corriente continua son los que hacen posible una parada comparable, aunque no equivalente, a una carga de combustible.
La potencia máxima del cargador tampoco significa que el vehículo vaya a recibir siempre esa potencia: la capacidad de la batería, la temperatura y la estrategia de gestión del vehículo determinan la velocidad efectiva. Además, la carga rápida suele desacelerarse cuando la batería se acerca a niveles altos, por lo que para viajar suele ser más eficiente cargar lo necesario para continuar que esperar indefectiblemente hasta el 100%. [1][2]
¿Hay cargadores suficientes para cruzar la Argentina?
La respuesta depende de la ruta. Y aquí aparece uno de los principales desafíos del país: no existe hoy un registro nacional obligatorio que permita consultar una cifra única y permanentemente actualizada de toda la infraestructura pública. La Secretaría de Energía había creado en 2023 un registro y un mapa nacional, pero esa norma fue dejada sin efecto en enero de 2025. [3][4] Por eso, las aplicaciones de las distintas redes y los mapas especializados son herramientas indispensables para verificar ubicación, potencia, conectores y disponibilidad antes de salir.
Un relevamiento publicado en junio de 2026 contabilizó más de 230 puntos de carga para vehículos eléctricos e híbridos enchufables en el país, con una fuerte concentración en Buenos Aires y CABA. La cifra es una referencia de mercado y puede variar a medida que se habilitan o dejan de operar instalaciones. [5]
Norte: el corredor más favorable es la Ruta 9
La Ruta Nacional 9 es uno de los corredores mejor preparados para la movilidad eléctrica porque une Buenos Aires, Rosario y Córdoba y concentra una parte importante de la infraestructura rápida. Shell Recharge informa un corredor eléctrico de aproximadamente 700 kilómetros entre Buenos Aires y Córdoba, con siete puntos de carga. Entre sus estaciones figuran Escobar, San Pedro, Arroyo Seco, Funes, Marcos Juárez y otros puntos del recorrido. Los equipos de esa red ofrecen potencias que van desde 22 hasta 150 kW. [6] A esta infraestructura se suma la red de Puntos E de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC), presente en distintas localidades de la provincia. La empresa instaló puntos de acceso público que, en distintas etapas, ofrecieron recarga gratuita para promover la movilidad eléctrica; las condiciones de uso y eventuales costos deben verificarse antes de emprender el viaje.
Eso no significa que el viaje sea idéntico al de un vehículo convencional: el conductor debe comprobar antes de partir qué cargadores son compatibles, si están operativos y qué potencia pueden entregar. La experiencia de recorrer Buenos Aires-Córdoba en un SUV eléctrico publicada por La Nación en 2024 mostró que el trayecto es perfectamente posible, pero exige considerar el consumo a alta velocidad y la estrategia de recarga. [7]
Oeste: la Ruta 7 avanza, pero todavía no ofrece la misma tranquilidad
Hacia el oeste, la situación es más desigual. La Ruta Nacional 7 es estratégica porque conecta Buenos Aires con San Luis y Mendoza y constituye además un corredor hacia Chile. Shell ya cuenta con un cargador en San Luis, ubicado sobre la RN 7, y señala que trabaja en completar ese corredor. [6] Para quien pretenda continuar hacia Mendoza o atravesar la cordillera, la planificación debe ser mucho más cuidadosa que en la Ruta 9, especialmente fuera de los grandes centros urbanos.
En otras palabras, el problema no es solamente la cantidad de cargadores, sino la distancia entre ellos. Un cargador aislado puede ser útil para la ciudad donde está instalado, pero tiene un valor mucho mayor cuando forma parte de una cadena que permite avanzar sin depender de la siguiente oportunidad.
Sur: el desafío crece con la distancia
Hacia el sur bonaerense y la Patagonia, la infraestructura todavía presenta mayores vacíos. En la Costa Atlántica existe un corredor de aproximadamente 400 kilómetros con cuatro puntos de carga rápida de Shell Recharge, mientras que la red incluye estaciones en Chascomús, Las Armas, Pinamar y Mar del Plata. [6] Más allá de estos ejes, las distancias aumentan y la densidad de cargadores disminuye.
La experiencia también demuestra que no siempre existe un cargador rápido exactamente donde el viajero lo necesita. Un recorrido periodístico entre Buenos Aires y Bahía Blanca realizado con un vehículo eléctrico mostró las dificultades de un trayecto de unos 620 kilómetros y la necesidad de recurrir a un punto de carga en Olavarría. [8] En la Patagonia, donde las distancias entre localidades pueden ser todavía mayores, ese problema adquiere una dimensión superior.
La regla de oro: nunca improvisar
Viajar en un eléctrico por las rutas argentinas exige una preparación diferente. Antes de salir es necesario identificar los cargadores del recorrido, verificar el conector, conocer la potencia disponible, revisar horarios y medios de pago y, fundamentalmente, tener un punto alternativo por si el primero está ocupado o fuera de servicio. Aplicaciones como Shell Recharge permiten localizar estaciones, desbloquear el cargador, pagar y consultar el estado de la carga. [6]
Una tecnología preparada, una infraestructura todavía en transición
El auto eléctrico puede recorrer largas distancias en la Argentina. La tecnología ya no es el principal impedimento. El verdadero desafío está en construir una red suficientemente densa, confiable y homogénea que permita que el conductor piense en su viaje y no en la próxima toma de corriente.
La diferencia con un vehículo convencional sigue siendo evidente: cargar combustible es una operación de minutos y prácticamente universal; cargar electricidad requiere planificación y, en algunos corredores, aceptar que una parada puede durar entre 20 y 40 minutos o incluso bastante más. A medida que aumenten las potencias de los cargadores y la cantidad de estaciones, esa brecha debería reducirse.
Por ahora, el eléctrico es una excelente alternativa para el uso urbano y puede convertirse también en un viajero de larga distancia, pero con una condición: en la ruta argentina, la autonomía no se mide solamente en kilómetros. También se mide en la distancia hasta el próximo cargador.
Fuentes y referencias
[1] U.S. Department of Energy, Alternative Fuels Data Center. All-Electric Vehicles / impacto de velocidad, temperatura y condiciones de conducción sobre autonomía.
[2] U.S. Department of Energy, Alternative Fuels Data Center. Electric Vehicle Charging Stations / características de carga pública.
[3] Argentina.gob.ar, Resolución 817/2023. Creación del Registro Nacional y Mapa de Infraestructura de Carga.
[4] Argentina.gob.ar, Resolución 22/2025. Derogación de la Resolución 817/2023.
[5] iProfesional, “Híbridos 2026: El mapa actualizado de estaciones de carga en rutas argentinas”, 22 de junio de 2026.
[6] Shell Argentina, Shell Recharge. Corredores, estaciones, potencias y aplicación de carga.
[7] La Nación, “Cómo es manejar un auto eléctrico desde Buenos Aires hasta Córdoba”, 13 de diciembre de 2024.
[8] Central de Noticias Olavarría, “La odisea de viajar en un auto eléctrico…”, experiencia Buenos Aires-Bahía Blanca.
[9] EPEC, Red de carga y contenidos sobre movilidad eléctrica. Puntos E y red provincial de carga.
Miguel Angel Arregui es colaborador frecuente en El Ojo Digital, atendiendo a temas vinculados a turismo, movilidad eléctrica e industria automotriz en general. En la red X, publica bajo el handle @MArregui.