SOCIEDAD: MIGUEL ARREGUI

Vivir sobre ruedas: el boom que transforma la manera de viajar

El trabajo remoto, la búsqueda de libertad y el contacto con la naturaleza impulsan el crecimiento de los motorhomes y campers en Argentina. Una tendencia que comenzó como una alternativa de vacaciones y que, para muchos, ya se convirtió en una forma de vida.

Jueves, 27 de Agosto de 2026
Motorhome, Argentina, Sociedad, Turismo, Miguel Arregui, Camper, Turismo por las provincias argentinas


El trabajo remoto, la búsqueda de libertad y el contacto con la naturaleza impulsan el crecimiento de los motorhomes y campers en Argentina. Una tendencia que comenzó como una alternativa de vacaciones y que, para muchos, ya se convirtió en una forma de vida.

¿Qué sucedería si la verdadera aventura no consistiera solamente en llegar a un destino, sino en tener la libertad de elegir cómo, cuándo y dónde vivir cada momento del viaje?

Esa posibilidad está detrás del crecimiento del turismo sobre ruedas en Argentina. Motorhomes, casas rodantes, campers y camionetas adaptadas aparecen cada vez con mayor frecuencia en las rutas, los campings y los principales destinos turísticos del país.

La temporada de las cuarentenas de 2020 aceleró el fenómeno. Pero, una vez superadas las restricciones, algo quedó instalado: el deseo de viajar con mayor libertad, evitar itinerarios rígidos y convertir el propio vehículo en una pequeña casa capaz de acompañar cada aventura.

Para algunos, es una manera diferente de pasar las vacaciones. Para otros, el comienzo de una nueva forma de vivir.
 

Un viaje que no termina en el destino

El atractivo del motorhome reside, justamente, en que el viaje comienza cuando se cierra la puerta de casa.

No hay que llegar a una hora determinada al hotel ni seguir necesariamente un itinerario. Si un paisaje invita a quedarse, se puede prolongar la estadía. Si aparece un pueblo desconocido en el camino, es posible cambiar de rumbo.

Esa libertad es una de las razones que explican el crecimiento del fenómeno.

La cuarentena le obsequió un impulso inesperado. En 2020, las ventas de motorhomes y casas rodantes aumentaron 15,8% respecto del mismo período de 2019, mientras que el interés de compra llegó a crecer cerca del 50%, según relevamientos difundidos en ese momento.

El mercado argentino todavía no cuenta con un registro nacional que permita determinar con precisión cuántos motorhomes circulaban antes de la pandemia y cuál es el parque actual. Sin embargo, el crecimiento de fabricantes, talleres de camperización, vendedores especializados y comunidades de viajeros permite advertir que el fenómeno trascendió aquella coyuntura.

La aventura sobre ruedas encontró nuevos protagonistas.
 

Cuando la oficina puede viajar

Una de las transformaciones más importantes llegó de la mano del trabajo remoto.

Para un profesional independiente, un emprendedor o alguien cuya actividad pueda desarrollarse online, la oficina puede estar frente a un lago, al pie de una montaña o en un pequeño pueblo.

La computadora portátil reemplaza al escritorio fijo y, en muchos casos, la conexión a internet permite mantener el trabajo cotidiano mientras el paisaje cambia detrás de la ventana.

El fenómeno también está modificando el perfil de quienes eligen esta modalidad. Ya no se trata solamente de jubilados o familias que buscan una alternativa para sus vacaciones. Parejas jóvenes y personas en edad laboral comienzan a incorporar el viaje itinerante a sus proyectos personales.

El motorhome puede ser, entonces, mucho más que un vehículo turístico: una casa temporal, una oficina móvil y una puerta abierta para conocer el país a otro ritmo.
 

Comprar, adaptar y empezar la aventura

Llegar a ese estilo de viaje admite diferentes caminos.

La opción más directa es comprar un motorhome terminado. En la Argentina, existen unidades usadas de distintas edades y características, mientras que los modelos nuevos y de mayor equipamiento pueden alcanzar valores de varias decenas de miles de dólares.

Otra posibilidad consiste en comprar un furgón o autobús y transformarlo en una vivienda móvil. La camperización permite diseñar el espacio según las necesidades y el presupuesto: cama, cocina, heladera, instalación eléctrica, paneles solares, tanque de agua, calefacción, baño y lugares de almacenamiento.

También se puede comenzar de manera gradual. Una adaptación sencilla permite probar la experiencia y sumar equipamiento a medida que aparecen nuevas necesidades.

Esa posibilidad de construir el vehículo casi a medida es parte del atractivo. No existe una única forma de viajar sobre ruedas: hay quienes buscan el máximo confort y quienes prefieren un espacio pequeño, funcional y liviano.
 

Camper: la libertad en versión compacta

En ese universo, el camper aparece como una de las alternativas con mayor potencial.

Más pequeño que un motorhome tradicional, puede ofrecer una combinación interesante de movilidad, autonomía y comodidad. En muchos casos consume menos combustible, es más sencillo de conducir y permite acceder a lugares donde los vehículos de grandes dimensiones pueden tener dificultades.

Pero tiene otra ventaja particularmente atractiva: determinados campers pueden desmontarse de la camioneta.

El viajero puede instalar el módulo habitacional en el lugar elegido y utilizar la camioneta de manera independiente. Así, el vehículo puede servir para recorrer los alrededores, hacer compras, visitar una ciudad o llegar hasta una playa o un sendero mientras el campamento queda armado.

Es una solución que combina dos mundos: la comodidad de tener una vivienda móvil, y la practicidad de conservar un vehículo para el uso cotidiano.

El precio a pagar es el espacio. Un camper exige organización y puede resultar menos confortable para familias numerosas o viajes muy prolongados.
 

Una casa con paisaje incluido

Quizás el mayor atractivo del motorhome sea difícil de medir en dinero.

Es despertarse y tener un bosque como patio. Preparar el desayuno frente a un lago. Llegar a una playa al atardecer. Dormir cerca de una montaña. Cambiar una noche de hotel por una noche bajo las estrellas.

También permite descubrir destinos que muchas veces quedan fuera de los circuitos tradicionales: pequeños pueblos, caminos secundarios, parques naturales y lugares donde el paisaje es parte de la experiencia.

Para quienes viajan con mascotas, además, llevarlas consigo elimina una de las limitaciones habituales de las vacaciones tradicionales.

Pero la libertad también exige responsabilidad. Hay que ocuparse del combustible, el mantenimiento, el seguro y las reparaciones. Y, una vez en ruta, aparecen tareas que en una casa convencional son invisibles: cargar agua, administrar la energía, gestionar las aguas grises y negras y mantener la conectividad.

La recompensa es una autonomía que ningún hotel puede ofrecer.
 

La Argentina, una patria para recorrer sobre ruedas

Pocas geografías parecen tan apropiadas para este tipo de turismo como la argentina.

Desde la Quebrada de Humahuaca hasta los glaciares patagónicos, desde las sierras cordobesas hasta la costa atlántica, el país ofrece miles de kilómetros de rutas y una diversidad de paisajes capaz de convertir cada viaje en una experiencia diferente.

El desafío está en acompañar esa riqueza natural con infraestructura.

La Argentina aun necesita más áreas específicas para motorhomes y campers, lugares seguros donde pernoctar, puntos de carga de agua, descarga de efluentes, electricidad, sanitarios y conectividad.

Aunque se conocen avances. Parques Nacionales informó en 2025 que 28 parques permiten estacionar y/o pernoctar con motorhomes, campers y otros vehículos recreativos.

También existen iniciativas provinciales y municipales que buscan desarrollar circuitos específicos para este tipo de viajeros.

Pero todavía queda mucho por hacer.

En Europa, el caravaning cuenta con una red consolidada de campings y áreas de servicio. Estados Unidos desarrolló durante décadas una industria alrededor del turismo recreativo. En países limítrofes como Chile y Uruguay también existen corredores con infraestructura especialmente preparada.

Argentina tiene algo que no se puede construir de un día para otro: una enorme diversidad de destinos. Ahora necesita multiplicar los lugares que permitan disfrutarlos sobre ruedas.
 

Los próximos diez años: una ruta que recién comienza

Todo indica que el turismo itinerante tiene espacio para seguir creciendo durante la próxima década.

Los motorhomes tradicionales mantendrán su público, pero los vehículos compactos, las camionetas camperizadas y los módulos desmontables pueden ganar protagonismo por su versatilidad y menor costo operativo.

El trabajo remoto también puede modificar el calendario turístico. Si una persona puede trabajar desde cualquier lugar, ya no necesita esperar a enero, febrero o las vacaciones de invierno para viajar.

Eso abre una oportunidad para destinos que hoy dependen de temporadas muy cortas.

También puede favorecer a pequeñas localidades, emprendimientos gastronómicos, campings, productores regionales y prestadores turísticos ubicados fuera de los grandes centros.

El futuro del turismo sobre ruedas no necesariamente será una caravana de enormes vehículos recorriendo las rutas.

Puede ser algo mucho más diverso: una pareja en una camioneta camper, una familia en un motorhome, un grupo de amigos viajando durante un fin de semana o un trabajador remoto que decide pasar un mes frente a un paisaje que antes solamente podía visitar durante sus vacaciones.

Porque el verdadero cambio no está solamente en el vehículo.

Está en la posibilidad de hacer del camino parte del destino.

Y quizás esa sea la razón por la que cada vez más argentinos empiezan a mirar las rutas de otra manera: no como el trayecto que hay que atravesar para llegar a un lugar, sino como el comienzo de la aventura.

 

Sobre Miguel A. Arregui

Miguel Angel Arregui es colaborador frecuente en El Ojo Digital, atendiendo a temas vinculados a turismo, movilidad eléctrica e industria automotriz en general. En la red X, publica bajo el handle @MArregui.

Miguel A. Arregui