SOCIEDAD: MIGUEL ARREGUI

La revolución eléctrica ya está en las calles

Ya no es el futuro: el auto eléctrico circula, se vende y empieza a disputar espacio en las calles argentinas. Más de 30 modelos, nuevas marcas y una creciente infraestructura de carga anticipan un cambio profundo en la movilidad. La pregunta ya no es si llegará la revolución eléctrica, sino a qué velocidad.

Lunes, 24 de Agosto de 2026
BYD Dolphin Mini, Movilidad eléctrica, Miguel Arregui, Autos eléctricos en Argentina, Carga de autos eléctricos en Argentina


La movilidad eléctrica dejó de ser una promesa tecnológica para convertirse en una alternativa concreta dentro del mercado automotor argentino. Aunque el volumen de ventas todavía es reducido frente a los vehículos con motores de combustión, la oferta de modelos 100% eléctricos crece, y la competencia comienza a modificar el escenario.

Durante 2025, las ventas de vehículos eléctricos todavía representaron una porción pequeña del mercado argentino, pero el segmento BEVBattery Electric Vehicle, es decir, vehículos impulsados exclusivamente por baterías— registró un fuerte crecimiento interanual. La llegada de nuevas marcas y, especialmente, de modelos provenientes de China, está ampliando las posibilidades para el consumidor.

En enero de 2026, BYD se convirtió en uno de los principales protagonistas del segmento: sus patentamientos representaron una proporción muy significativa de los vehículos 100% eléctricos comercializados durante ese mes.


Más de 30 modelos y una oferta cada vez más amplia

¿Cuántos autos eléctricos se venden actualmente en Argentina?

La respuesta depende de cómo se contabilicen las distintas versiones, carrocerías, utilitarios y modelos de disponibilidad limitada. Un relevamiento del mercado realizado durante agosto de 2026 permite identificar alrededor de 30 modelos 100% eléctricos disponibles en el país, aunque algunos catálogos amplios contabilizan una cifra superior al incluir versiones y vehículos comerciales.

La oferta está integrada por marcas tradicionales y nuevos jugadores, entre ellas: BYD, JMEV, BAIC, Chevrolet, GWM, Arcfox, JAC, Geely, Volvo, Renault, Ford, Toyota, BMW, Audi, MINI, Porsche y MG.

El abanico de precios también es amplio.

Entre los modelos de entrada aparecen vehículos como el JMEV Easy 3, con referencias cercanas a los US$17.000, mientras que el BAIC EU5 se ubica alrededor de los US$22.000.

El BYD Dolphin Mini ronda los US$24.000 y el BYD Yuan Pro se encuentra cerca de los US$31.000. El Geely EX5, por su parte, se ubica en torno de los US$35.000.

En el segmento premium, la situación es completamente diferente: modelos como el BMW iX2, Audi Q6 e-tron, MG Cyberster y diferentes Porsche eléctricos superan ampliamente los US$80.000 y algunos pueden alcanzar varios cientos de miles de dólares.

Los valores deben considerarse referencias de mercado, ya que pueden modificarse por tipo de cambio, impuestos, equipamiento, promociones, disponibilidad y condiciones de comercialización.
 

¿Quién es el usuario del auto eléctrico?

El perfil del comprador actual es bastante definido.

El vehículo eléctrico resulta especialmente atractivo para el usuario urbano o periurbano que puede cargar en su domicilio o lugar de trabajo. Para ese conductor, los recorridos diarios habituales suelen estar muy por debajo de la autonomía disponible de los modelos actuales.

También existe una oportunidad importante en el mercado corporativo: empresas con flotas, servicios de distribución, logística urbana y vehículos destinados a recorridos repetitivos pueden obtener ventajas significativas por el menor costo operativo.

El panorama cambia para quienes realizan viajes largos con frecuencia y no disponen de un cargador domiciliario. En esos casos, la autonomía deja de ser el único factor importante y adquiere un peso decisivo la existencia de cargadores rápidos en los recorridos habituales.

Por eso, comprar un eléctrico requiere analizar algo más que el precio del vehículo: hay que saber dónde se lo va a cargar.
 

La ventaja económica está en el uso cotidiano

Uno de los principales argumentos a favor de la movilidad eléctrica es económico.

Los motores eléctricos tienen una eficiencia energética superior a la de los motores de combustión y poseen una mecánica considerablemente más sencilla. No requieren aceite de motor ni numerosos componentes presentes en un vehículo convencional.

Esto puede traducirse en menores costos de energía y mantenimiento a lo largo de la vida útil.

Sin embargo, no existe un ahorro universal. El resultado depende de variables como la tarifa eléctrica, el precio de la nafta o el gasoil, el consumo específico del vehículo, el kilometraje anual y, especialmente, dónde se realiza la carga.

Cargar en el domicilio suele ofrecer una ecuación diferente a utilizar regularmente cargadores rápidos públicos.

Por esa razón, para determinar si un vehículo eléctrico resulta económicamente conveniente, el análisis debería hacerse sobre el costo total de propiedad y no únicamente sobre el precio de compra.
 

Menos emisiones y menos ruido

El impacto ambiental constituye otro de los grandes argumentos de la movilidad eléctrica.

Un vehículo 100% eléctrico no genera emisiones por el caño de escape. Esto significa que elimina localmente gases contaminantes producidos por la combustión y contribuye a mejorar la calidad del aire en las zonas urbanas.

Asimismo, disminuye el ruido generado por el sistema de propulsión, especialmente a bajas velocidades.

Pero existe una precisión técnica importante: un vehículo eléctrico no es ambientalmente neutro.

La fabricación de las baterías requiere materias primas, energía y procesos industriales. Además, la electricidad utilizada para cargar el vehículo tiene una huella ambiental que depende de cómo se genera.

En tal virtud, la ventaja ambiental debe analizarse durante todo el ciclo de vida del vehículo.

Cuanto mayor sea la participación de fuentes de generación eléctrica de bajas emisiones, mayor será también la ventaja climática de utilizar vehículos eléctricos.
 

Buenos Aires: ¿cuántos cargadores hay?

La infraestructura de carga es uno de los grandes desafíos para que la movilidad eléctrica pueda crecer masivamente.

Buenos Aires se encuentra entre las zonas del país con mayor disponibilidad de infraestructura. El Gobierno de la Ciudad informa actualmente 46 estaciones de carga eléctrica en espacios de acceso público, distribuidas en estaciones de servicio, centros comerciales, hoteles, restaurantes, estacionamientos y concesionarios.

La Ciudad también cuenta con programas destinados a promover la instalación de infraestructura de carga y estableció requisitos técnicos y de seguridad.

Un detalle que suele generar confusión es que una estación de carga no necesariamente equivale a un único cargador. Una estación puede disponer de varias posiciones, distintos conectores y diferentes niveles de potencia.

Por eso, cuando se comparan cifras de infraestructura eléctrica, es fundamental conocer exactamente qué unidad se está contabilizando.
 

¿Hay cargadores públicos en todas las ciudades?

La respuesta es categórica: no.

La infraestructura argentina continúa siendo desigual y se concentra principalmente en grandes ciudades y corredores de circulación.

El país avanzó en 2023 con la creación de un Registro Nacional de Infraestructura de Carga destinado a relevar instalaciones públicas y privadas. Sin embargo, ese registro obligatorio fue dejado sin efecto en enero de 2025.

La consecuencia es que actualmente no existe una única fotografía oficial, completa y permanentemente actualizada que permita saber cuántos cargadores públicos funcionan efectivamente en cada ciudad argentina.

Para quienes utilizan un eléctrico, esto representa una consideración práctica fundamental: antes de realizar un viaje de larga distancia resulta necesario verificar no solamente que exista una estación, sino también que esté operativa, disponible, compatible con el vehículo y equipada con la potencia necesaria.
 

La próxima década será decisiva

La Agencia Internacional de Energía proyecta para los próximos años un crecimiento sostenido de la movilidad eléctrica a escala global y una fuerte expansión de la infraestructura de carga.

En la Argentina, en cambio, no existe actualmente una proyección oficial única que permita afirmar con precisión cuántos vehículos 100% eléctricos se venderán en 2036.

La evolución dependerá de varios factores: precio de los vehículos, disponibilidad de financiación, oferta de modelos, infraestructura de carga, evolución del precio de los combustibles, costo de la electricidad y marco regulatorio.

El escenario más favorable sería aquel en el que los precios de entrada continúen descendiendo, aparezcan más modelos y se multiplique la infraestructura de carga.

En ese contexto, los eléctricos podrían pasar durante la década de 2030 de representar un nicho a ocupar una participación significativa dentro de las ventas de vehículos 0 km.

El escenario contrario —precios elevados, poca financiación y una red de carga insuficiente— podría limitar el crecimiento y mantenerlos como una alternativa de mercado relativamente pequeña.
 

La verdadera batalla recién comienza

La llegada de nuevas marcas, particularmente asiáticas, está modificando rápidamente el mercado.

BYD es quizás el ejemplo más visible. La marca logró posicionar modelos como el ya comentado Dolphin Mini y demostrar que un automóvil eléctrico puede competir no solamente desde la tecnología, sino también desde el precio, el tamaño y la utilización urbana.

La próxima etapa de la competencia probablemente no se definirá únicamente por quién ofrece la batería de mayor capacidad. La disputa estará en precio, autonomía real, velocidad de carga, garantía de batería, financiación, servicio posventa y disponibilidad de infraestructura.

Para el consumidor argentino, el auto eléctrico todavía no es una solución universal. Pero tampoco es un producto experimental.

Es una tecnología comercial que ya está disponible y que puede resultar especialmente conveniente para quienes recorren muchos kilómetros, tienen posibilidad de cargar en casa o en el trabajo y buscan reducir sus costos de utilización.

Para la Argentina, el desafío es transformar ese crecimiento inicial en una verdadera transición de escala.

Más vehículos eléctricos necesitarán más cargadores. Más cargadores exigirán una red eléctrica preparada. Y más consumidores necesitarán información clara, precios previsibles y reglas estables.

La revolución eléctrica ya está en las calles.

La pregunta que queda abierta es cuánto tardará en convertirse en una revolución masiva.
 

Fuentes consultadas

• ACARA / SIOMAA: informes de patentamientos y evolución del mercado de vehículos eléctricos.

• Agencia Internacional de Energía (IEA): Global EV Outlook 2026, tendencias mundiales de vehículos eléctricos e infraestructura de carga.

• Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: información oficial sobre electromovilidad y estaciones de carga.

• Gobierno de la República Argentina: Resolución 22/2025 y normativa vinculada a infraestructura de carga.

AutoCosmos Argentina: catálogo de vehículos eléctricos disponibles en el mercado argentino.

• Relevamientos de mercado especializados: información sobre modelos, precios y disponibilidad comercial durante agosto de 2026.

Observación editorial: Los precios mencionados son referencias de mercado relevadas durante agosto de 2026 y pueden variar por versión, equipamiento, tipo de cambio, impuestos, promociones, stock y concesionario.

 

Sobre Miguel A. Arregui

Miguel Angel Arregui es colaborador frecuente en El Ojo Digital.

Miguel A. Arregui