SOCIEDAD: LIC. ERIC NESICH

De mausoleos, poder y riqueza: Néstor Carlos Kirchner y Raúl Barón Biza

El presente trabajo pudo haberse intitulado "Sobre Héroes y Tumbas" -en homenaje al texto de Ernesto Sábato-. No obstante, fue preferible desechar...

01 de May de 2014
El presente trabajo pudo haberse intitulado "Sobre Héroes y Tumbas" -en homenaje al texto de Ernesto Sábato-. No obstante, fue preferible desechar esa idea, conforme parecía difícil hallar algún grado de heroísmo en los personajes bajo análisis.
 
Es amplíamente conocido el capítulo que versa sobre el mausoleo del ex presidente Néstor Carlos Kirchner, fallecido el 27 de octubre de 2010 a la edad de sesenta años. La desaparición física del ex mandatario se muestra, aún hoy, rodeada de un halo de misterio, por el solo hecho de haber sido velado a cajón cerrado y en la Casa Rosada. A pesar de que la costumbre consistía en homenajear a los presidentes fallecidos a cajón abierto y en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso Nacional.
 
El mausoleo de Kirchner -localizado en Río Gallegos, Provincia de Santa Cruz- fue construído por su amigo (y ex socio), el empresario Lázaro Baez. Con dos pisos, 13 metros de largo, 15 metros de ancho y 11 metros de altura, es incluso más portentoso que los de John Fitzgerald Kennedy, Gandhi, Winston Churchill, Martin Luther King y la Madre Teresa de Calcuta. La grandilocuente y desproporcionada mole impacta por sus dimensiones en el sencillo cementerio local, en el que se multiplican tumbas que no llaman demasiado la atención y apenas un puñado de panteones familiares. Realidad que contrasta con los sitios sencillos de reposo de otros ex jefes de Estado argentinos (y comparándoselo también con el del recientemente fallecido Raúl Alfonsín en el cementerio de la Recoleta).

Hoy día -al igual que durante su construcción-, el sitio es vigilado día y noche por guardias de seguridad privados bajo sistema de circuito cerrado (CCTV). Los restos de Kirchner fueron ubicados en la planta baja, en el centro del mausoleo, bajo una cruz y rodeados por una estructura cilíndrica de vidrio blindado. El por qué de tanta seguridad y hermetismo en torno a una tumba siempre alimentó mitos urbanos, oportunamente investigados por no pocos medios de prensa. Lo propio hizo el periodista Jorge Lanata en 2013, en su ciclo Periodismo Para Todos.

Eduardo Arnold, ex vicegobernador de Kirchner, sostuvo en una entrevista concedida al matutino uruguayo "El Observador" que, 'no solo en la casa de Néstor, sino que también en el mausoleo, existen bóvedas que guardan dinero negro'. Por cierto, el ex funcionario santacruceño es enemigo declarado de la Casa Rosada desde hace tiempo. Poco después de estas crudas declaraciones, un megaoperativo que incluyó a la totalidad de la infantería provincial de policía, junto a fuerzas federales, allanó el cementerio local en horario desacostumbrado (las 21 horas). De acuerdo a informes liberados posteriormente, se dio a conocer que la verdadera razón para el operativo coincidió con un operativo antinarcóticos. Pero el hecho fue comentado por muchos días por la población local, en virtud de que testigos afirmaron haber visto a agentes de policía abandonar el lugar con bolsas de basura.

Mas allá de las sórdidas especulaciones, el difunto ex presidente no es la única persona cuyos restos descansan en estructuras de enormes dimensiones. Quizás sea necesario retrotraerse a un relato surgido del año 1931. En 1928, la actriz suiza Myriam Stefford conoció en Europa al millonario argentino, empresario, militante radical y, a la postre, también escritor: Raúl Barón Biza. Las crónicas de época refieren que el flechazo fue recíproco, y que tras un breve noviazgo, los protagonistas contrajeron nupcias el 28 de agosto de 1930. La pareja transitó períodos de felicidad hasta que -como ha sucedido en tantas ocasiones-, una tragedia hizo su ingreso.

La pareja compartía el hobby de la aviación, actividad aún en pañales en aquellos tiempos. En un pequeño aparato, ambos cubrieron el tramo Río de Janeiro-Buenos Aires, incorporando al trayecto un raid que abarcó las catorce provincias que, en aquel entonces, daban forma a la República Argentina. 

El 26 de agosto de 1931 -tan solo dos días previo a su primer aniversario de casados-, Myriam Stefford se mató en un accidente de aviación junto a su copiloto Luis Fuchs. Evento que tuvo lugar a la altura de la localidad sanjuanina de Marayes. El viudo acusó un duro recibo a partir de la noticia, al punto en que jamás logró sobreponerse al deceso de su esposa. En 1935, contrató al ingeniero Fausto Newton para que construyera -en la ciudad de Los Cerrillos, Provincia de Córdoba, junto a la ruta 5 que une Alta Gracia con la capital mediterránea- un gigantesco mausoleo. El mismo se caracterizó por presentar un obelisco, con base de 15 metros por lado. En su interior se situó una cripta que guardaria para siempre los restos de la desaparecida mujer. 

Barón Biza ordenó que, junto a los restos, se depositara la totalidad de sus valiosas joyas, incluído un enorme diamante de 45 kilates conocido como La Cruz del Sur. A criterio de que nadie se atreviera a profanar el lugar, la cripta fue colocada con su contenido a seis metros de profundidad; protegida por hormigón armado y acompañada de una serie de explosivos de alto poder imposibles de advertirse a simple vista. En su momento, se sembraron dudas sobre este último dato -en virtud de lo poco común de sus prolegómenos-. Sin embargo, muchas décadas después se llevó a cabo una investigación oficial que investigó con aparatos el sitio: en efecto, la presencia de los explosivos fue confirmada.

El obelisco que hace a la construcción mide 84 metros de altura. Se trata -como es lógico imaginar- del mausoleo mas grande del país; al arribar al sitio, los visitantes pueden comprobar la presencia de una placa que reza: 'Viajero: rinde homenaje con tu silencio a la mujer quiso llegar hasta las águilas'. La pintoresca historia de Barón Biza no terminó allí: habra que referir, brevemente, que el protagonista publicó libros que generaron una nutrida controversia en la época. Estos trabajos se presentaban influídos por la pluma del Marqués de Sade.

Barón Biza ejerció como diplomático durante el gobierno de Arturo Frondizi. En 1964, intentó asesinar a su segunda esposa arrojandole ácido sulfúrico en la cara. El hecho sucedió en medio de una reunión junto a sus abogados, en pleno proceso de trámite del divorcio. Cuando la polícia fue a detenerlo a partir de este accionar, el hombre puso fin a su vida, disparándose en la cabeza. Su segunda esposa y dos de sus tres hijos seguirían idéntico destino, suicidándose algunos años después.

Después de muertos, Kirchner y Myriam Stefford se caracterizan por compartir la sospecha de descansar eternamente junto a sus riquezas materiales. Sus historias corren separadas por el calendario y las personas, pero se muestran hermanadas por el afán de la perpetuación temporal, en el rimbombante recuerdo de sus últimas moradas.

Al comparársela con el resto del mundo, la Argentina se presenta a sí misma como escenario de curiosidades; relatos en los que el amor, la locura y el poder se entremezclan en modos siniestros, como mudos testigos de ostentosos y taciturnos monumentos.


 
Sobre Eric Nesich

Es Licenciado en Periodismo y Licenciado en Ciencia Política. Columnista de El Ojo Digital especializado en temas económicos y financieros, y aficionado a la investigación relativa a fraudes y estafas en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Argentina. Sus artículos son publicados regularmente en http://www.elojodigital.com/categoria/tags/eric-nesich. Su correo electrónico para consultas es eric.nesich@gmail.com.