Hidrovía, calamar y soja: la arquitectura silenciosa de la presión estadounidense sobre la seguridad alimentaria china
El proceso licitatorio por la Vía Navegable Troncal, el monitoreo satelital de la flota pesquera de aguas distantes...
19 de May de 2026
El proceso licitatorio por la Vía Navegable Troncal, el monitoreo satelital de la flota pesquera de aguas distantes en la Milla 201 y la doctrina de 'supremacía hemisférica' de la Administración Trump convergen en torno a un mismo eje analítico: la vulnerabilidad estructural de Pekín en proteína animal y granos, y la voluntad de Washington de transformar ese factor en un 'leverage' de índole estratégica.


En la madrugada del 17 de enero de 2026, el satélite Black Marble de NASA registró sobre el Atlántico Suroccidental una formación luminosa que los analistas de la cablera Reuters describieron como una 'ciudad de luces': esto es, un aproximado de doscientas embarcaciones chinas faenando calamar del tipo Illex argentinus al borde exacto de la Zona Económica Exclusiva argentina. Cuatro meses más tarde, el 19 de mayo, en Buenos Aires se abrió el Sobre N°3 de la licitación por la concesión por treinta años de la Vía Navegable Troncal, corredor fluvial por el que se despacha el 80% de las exportaciones agroexportadoras del país. Dos episodios distintos, dos teatros geográficos diferenciados... y una misma matriz geopolítica.
La hipótesis que se defiende en el presente análisis no admite matices: Washington trabaja -de manera coordinada o emergente, según el plano de observación- sobre los puntos críticos del aprovisionamiento alimentario de la República Popular en el Atlántico Sur. La Hidrovía y la Milla 201 son los dos vectores complementarios de una misma arquitectura de presión asimétrica sobre la seguridad alimentaria china.
La dependencia estructural china: el dato duro que justifica la doctrina
Cualquier discusión que pretenda ser seria en torno al torniquete estratégico versus Pekín debe partir de un hecho cuantitativo. La República Popular importa entre 108 y 112 millones de toneladas anuales de soja, equivalente a casi dos tercios del comercio mundial del poroto. La producción doméstica ronda las veinte millones de toneladas, y el objetivo oficial para 2032 -fijado por el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales- es alcanzar 35 millones, una meta que aun cumplida deja a la República Popular China dependiendo del exterior para la obtención de más de dos tercios de su consumo.
La concentración geográfica del suministro agrava el concierto de vulnerabilidad. Tres naciones -los Estados Unidos de América, Brasil y la Argentina- dan cuenta de, aproximadamente, el 80% de las exportaciones mundiales de soja. La cosecha argentina del ciclo 2024/25 alcanzó los 50,9 millones de toneladas, recuperando volumen tras la sequía de 2022/23. El complejo sojero constituye, por lejos, el principal complejo exportador argentino, y la salida física de ese tonelaje se canaliza casi en su totalidad por las terminales del Gran Rosario -casi treinta plantas portuarias entre Villa Constitución y Timbúes, que configuran el segundo nodo agroexportador global tras Nueva Orleans, Louisiana- y aguas abajo a través de la Vía Navegable Troncal.
En términos de proteína animal, China posee la mayor industria porcina del mundo y concentra el 55% de las existencias globales de cabezas de cerdo. La harina de soja es el insumo proteico crítico de esa cadena, junto con el calamar y otras proteínas marinas que abastecen tanto consumo humano directo como las cadenas acuícolas. El gigante asiático es, adicionalmente, el mayor mercado de calamar del mundo. La flota china de pesca de aguas distantes -estimada en 16.000 buques según ODI Global, aunque Pekín reconoce oficialmente solo 2.500- es el instrumento operativo de esa demanda.
La doctrina interna china habla de 'seguridad alimentaria' (粮食安全), en tanto reconoce explícitamente la dependencia en soja como su talón de Aquiles. La guerra comercial de 2018 funcionó como un experimento natural que otorgó certificación a la asimetría: cuando Pekín cerró sus compras a los Estados Unidos, debió reorientar masivamente su aprovisionamiento hacia Sudamérica, y la Argentina cumplió un rol particular como transformador del poroto estadounidense en aceite reexportable. El Plan Quinquenal 2026-2030 fija como objetivo elevar la producción cerealera total en 50 millones de toneladas, aunque los propios analistas chinos admiten que la dependencia de la soja importada se mantendrá estructuralmente alta hasta 2035, como mínimo.
La Doctrina Trump: 'supremacía hemisférica' y militarización del aprovisionamiento alimentario
La segunda Administración Trump ha hecho explícito -con un grado de claridad doctrinaria poco común en la historia reciente- que el objetivo central de su política exterior es la 'supremacía' americana sobre el hemisferio occidental. El rescate financiero de US$ 20 mil millones de dólares otorgado al gobierno de Javier Milei en 2025 fue presentado oficialmente como un instrumento de estabilización macroeconómica, pero funcionarios estadounidenses citados por Reuters lo enmarcan abiertamente como parte de la 'inversión sostenida' de Washington a efectos de contrarrestar materialmente la presencia china en la región.
El embajador Peter Lamelas, antes de su llegada a Buenos Aires, afirmó en la defensa de su pliego ante el Senado estadounidense que 'hablaría con los gobernadores' argentinos para que limiten la influencia 'maligna' del gigante asiático. La declaración no es retórica aislada: forma parte de una lógica operativa que tiene como objetivo identificable la red de inversiones chinas en infraestructura crítica latinoamericana -puertos en Brasil y Perú, desarrollo petrolero en Venezuela, la estación de 'espacio lejano' de Bajada del Agrio (Neuquén), los acuerdos pesqueros con el Uruguay- y, como horizonte estratégico, la capacidad china de proyectarse en el Atlántico Sur y, por extensión, hacia rutas antárticas.
La presión sobre la flota pesquera y la presión sobre el corredor fluvial responden a la misma lógica, aunque operan en dos planos complementarios: el primero limita la capacidad china de extraer proteína marina del Atlántico Suroccidental; el segundo busca asegurar que el corredor por el que circula la mayor parte de la soja argentina hacia los puertos de exportación quede bajo control de operadores alineados con Washington.
El primer vector: la Hidrovía como infraestructura crítica del aprovisionamiento chino
La licitación por la concesión de la Vía Navegable Troncal ingresó en su recta final el 19 de mayo de 2026, mediante la apertura del Sobre Económico. Dos consorcios quedaron en carrera tras la Resolución 28/2026 de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación: el integrado por la belga Jan De Nul N.V. junto a la argentina Servimagnus S.A., y el de la también belga Dredging, Environmental & Marine Engineering NV (DEME), esta última asociada con la dragadora estadounidense Great Lakes Dredge & Dock, la financiera Clear Street y posible respaldo de la Development Finance Corporation (DFC), banco de desarrollo y fomento creado por la primera Administración Trump.
El pliego incluyó una cláusula que, en los hechos, excluyó la participación directa de empresas con participación estatal extranjera. Esa restricción fue leída en el mercado como un guiño explícito a Washington y eliminó de plano la posibilidad de que las dos grandes constructoras estatales chinas con capacidad operativa en dragado oceánico -China Communications Construction Company (CCCC) y su subsidiaria China Road and Bridge Corporation (CRBC), junto con Shanghai Dredging Company (SDC)- se presentaran como oferentes principales en una infraestructura por la que circula el grueso de su propio aprovisionamiento de soja.
La controversia sobre supuestos vínculos chinos en los oferentes finales debe leerse en este marco. Las acusaciones cruzadas -DEME denunciando al consorcio Jan De Nul-Servimagnus por presunta participación china indirecta vía Agrofina; Jan De Nul recordando que DEME constituyó un joint venture junto a SDC en la 'licitación corta' de la VNT en 2022 y se presentó con CRBC en la concesión del Puerto de Guayaquil en 2018- revelan algo más profundo que una disputa empresaria corriente: el sector global del dragado tiene un grado tal de concentración que las asociaciones operativas con la flota china han sido históricamente inevitables. Pero la disputa interesa particularmente, porque su mecanismo de canalización política es elocuente: representantes del consorcio DEME se reunieron con el embajador Lamelas en la sede estadounidense, y el lobby incorporó a Esteban Bovo, ex legislador por el estado americano de Florida cuya esposa Vivian es asesora del secretario de Estado Marco Rubio.
El argumento no explicita que alguno de los dos oferentes finales sea efectivamente 'chino' -ninguno lo es en correlación accionaria comprobable-, sino que la licitación se ha convertido en escenario de exhibición del alineamiento argentino con Washington. La cláusula antiestatal del pliego cumple esa función simbólica y, en simultáneo, garantiza que la infraestructura por la que circula el principal flujo proteico hacia Pekín quede operada por contratistas occidentales sujetos, en última instancia, a la jurisdicción regulatoria y financiera de los Estados Unidos.
El segundo vector: la Milla 201 y el monitoreo de la flota pesquera de aguas distantes (DWF)
La Milla 201 -franja de alta mar contigua al límite exterior de la Zona Económica Exclusiva argentina, de aproximadamente 700 kilómetros de extensión- se consolidó en la última década como uno de los principales escenarios de la pesca china de aguas distantes. La Prefectura Naval Argentina detectó, en los últimos doce meses previos a abril de 2026, 776 buques de pesca de aguas distantes en la zona, de los cuales 418 -más de la mitad- enarbolaban bandera china. El esfuerzo pesquero acumulado en la franja creció de 62 mil a 400 mil horas por cada 500 kilómetros cuadrados, entre 2013 y 2023.
La cooperación argentino-americana en materia de monitoreo se ha intensificado en el proceso. Washington aprobó la venta de aeronaves de patrullaje marítimo P-3C Orion a la Armada Argentina; la plataforma neozelandesa Starboard Maritime Intelligence -utilizada por Reuters en su investigación de mayo de 2026- provee análisis comportamental de movimientos navales en cooperación con agencias occidentales; mientras que el Japón aportó en enero de 2026 1,9 millones de dólares vía UNODC para fortalecer la vigilancia marítima en la Argentina, Ecuador, Perú y Uruguay, incluyendo drones, embarcaciones inflables y sistemas de análisis de imagen.
Marcelo Rozas Garay, viceministro de Defensa argentino en 2025, declaró a Reuters que las autoridades argentinas detectaron buques pesqueros chinos equipados con 'antenas incompatibles con las actividades pesqueras', sugiriendo capacidades de inteligencia de señales (SIGINT) o monitoreo de comunicaciones. Juan Battaleme, ex secretario de Asuntos Internacionales de Defensa, confirmó que el gobierno argentino discutió con Washington patrones de navegación compatibles con cartografía batimétrica de la plataforma continental -actividad relevante no solo por sus implicancias en recursos submarinos sino por la posibilidad de mapeo para operaciones submarinas futuras-. Una revisión de Reuters con Starboard sobre el período enero 2025-marzo 2026 no detectó actividad cartográfica masiva, pero tampoco la descartó a pequeña escala.
Un informe del Comité Selecto sobre el Partido Comunista Chino de la Cámara de Representantes estadounidense, publicado en 2026, caracteriza explícitamente a la flota china de aguas distantes como instrumento de una estrategia de 'uso dual' que combina extracción de recursos con recolección de datos oceanográficos y presencia sostenida en áreas marítimas sensibles. Esa caracterización doctrinaria, traducida en cooperación tecnológica con Buenos Aires, se enmarca en un efecto operativo concreto: cada navío calamarero monitoreado es, simultáneamente, una unidad cuya productividad pesquera se ve limitada por el costo creciente de operar bajo vigilancia coordinada.
La convergencia: cómo se articulan los dos vectores
Ambos vectores apuntan al mismo objetivo: comprometer marginalmente -pero de manera sostenida y acumulativa- la capacidad china de asegurar dos fuentes proteicas críticas. La soja, vía contralor del corredor logístico que conecta la producción argentina con los mercados de ultramar; el calamar y la proteína marina, vía limitación operativa de la flota pesquera de aguas distantes en el principal caladero del Atlántico Suroccidental.
Es importante calibrar el alcance del argumento. Ninguno de los dos vectores, en su estado actual, constituye una amenaza directa al aprovisionamiento chino. Las exportaciones argentinas de soja a China continuarán bajo cualquier escenario licitatorio razonable, y la flota china seguirá pescando en la Milla 201 con o sin monitoreo intensificado. Lo que sí se modificaría es la estructura de costos, la capacidad de proyección estratégica y, sobre todo, la disponibilidad de 'leverage' (presión) en caso de escalada bilateral.
La lógica es la misma que opera en el control de chokepoints marítimos. El Estrecho de Malaca, el Canal de Panamá y el Canal de Suez concentran el grueso del transporte de granos hacia Asia y han sido teorizados extensamente por la propia literatura estratégica china -con un nivel de atención comparable al de los chokepoints energéticos- como puntos de vulnerabilidad estructural. La Hidrovía Paraná-Paraguay es, en términos funcionales, un chokepoint fluvial: por ella circula aproximadamente el 80% de las exportaciones argentinas y porciones significativas de las paraguayas, bolivianas y del sur brasileño. La diferencia con sus contrapartes marítimas clásicas es que su operación cotidiana queda en manos del concesionario.
Quien administra el dragado, el balizamiento y la programación de tránsitos de la VNT durante los próximos treinta años controla, en los hechos, la capacidad y la velocidad de evacuación de las cosechas del corazón agrícola sudamericano. No se trata de interrumpir el flujo -un movimiento que sería políticamente impensable-, sino de mantener la disponibilidad de instrumentos finos de regulación: tarifas de peaje, prioridades de calado, programación de mantenimiento, decisiones de inversión sobre profundización.
Lecturas alternativas y contraargumentos
La hipótesis presentada admite objeciones legítimas que conviene explicitar. La primera es que la coordinación supuesta entre los dos vectores podría ser sobreestimada: la presión sobre la Milla 201 antecede a la Administración Trump y responde a una dinámica regional de cooperación contra pesca ilegal, no declarada, no regulada (INDNR) que involucra a Uruguay, Ecuador y Perú con motivaciones propias -ambientales, soberanas- que exceden la lógica de competencia con Pekín. La licitación de la VNT, por su parte, responde a un calendario contractual derivado de la caducidad de la concesión anterior de Jan De Nul-Emepa en 2021 y no fue diseñada específicamente como vector anti-chino.
La segunda objeción es que el propio gobierno argentino -pese al alineamiento de Milei con Washington- ha sido cauteloso al referirse directamente a China en el tema pesquero, dado el peso de Pekín como segundo socio comercial y principal comprador de soja y carne vacuna. La asimetría comercial argentina con China limita estructuralmente la disposición de Buenos Aires a transformarse en peón explícito de la estrategia estadounidense, aun cuando la retórica presidencial apunte en esa dirección.
La tercera -y quizás la más sustantiva- es que la propia China ha estado trabajando aceleradamente para reducir su exposición. La aprobación de 19 variedades transgénicas de soja entre 2023 y 2025, los subsidios masivos a la producción doméstica, la diversificación hacia harina de colza canadiense con eliminación del arancel del 100% en febrero de 2026, y la sustitución progresiva de soja por DDGS derivado de maíz en raciones animales -con metas de reducción del 10% para 2030- configuran una estrategia activa de blindaje. Goldman Sachs proyecta que el rendimiento conjunto de maíz y soja chino podría alcanzar el 80-85% del estadounidense hacia 2035.
Estas tres objeciones no invalidan la hipótesis, pero la matizan. Lo que se afirma no es que Washington esté ejecutando un 'plan maestro coordinado' contra la provisión alimentaria chino -una afirmación que requeriría evidencia documental que ningún analista serio puede aportar hoy-, sino que existe una convergencia estructural de intereses, instrumentos y oportunidades cuyo efecto agregado opera en la dirección de comprometer la capacidad de Pekín de garantizar autonomamente su seguridad alimentaria. La distinción entre intención coordinada y convergencia emergente es relevante para el análisis, aunque no lo es necesariamente para la planificación estratégica del contendiente afectado.
Implicancias para la Argentina
Para Buenos Aires, la posición es estructuralmente incómoda. El alineamiento con Washington provee oxígeno financiero -el ya citado rescate de US$ 20 mil millones de Trump fue determinante para evitar el colapso cambiario/macro de 2025- pero compromete progresivamente el margen de maniobra frente a su principal comprador agropecuario. China absorbió en 2024-2025 volúmenes récord de soja sudamericana precisamente como reaseguro contra la dependencia de los Estados Unidos: la participación china en importaciones agrícolas estadounidenses cayó del 20% en 2016 al 12% en 2024, mientras Brasil saltó del 14% al 22%.
El riesgo de mediano plazo para la Argentina es claro: si Pekín consolida su estrategia de autoabastecimiento parcial y reorienta sus compras marginales hacia Brasil -cuya cosecha es ya estructuralmente mayor y cuya logística portuaria es competitiva con la argentina-, la posición sudamericana de Buenos Aires en el complejo soja se debilita. Quedar atrapada entre un Washington que paga el alineamiento pero exige exclusividad y un Pekín que castiga selectivamente al socio menos confiable es la peor combinación posible para una economía agroexportadora con limitada capacidad de diversificación.
La licitación de la Vía Navegable Troncal es, en este marco, mucho más que un proceso de concesión de obra pública. Es un test de alineamiento bajo la mirada simultánea de Washington y Pekín, con consecuencias que exceden ampliamente el horizonte contractual de treinta años establecido en los pliegos.
La adjudicación final -cualquiera sea la combinación de oferentes belgas, dragas propias y respaldos financieros estadounidenses que la conforme- quedará inscripta en el registro estratégico de ambas potencias como un dato relevante de la posición argentina en la disputa hegemónica que define el sistema internacional de la década en curso.
La adjudicación final -cualquiera sea la combinación de oferentes belgas, dragas propias y respaldos financieros estadounidenses que la conforme- quedará inscripta en el registro estratégico de ambas potencias como un dato relevante de la posición argentina en la disputa hegemónica que define el sistema internacional de la década en curso.
Fuentes y referencias
Reuters / Infobae — “Estados Unidos alerta sobre posibles actividades de espionaje chino cerca de la costa argentina” (13 de mayo de 2026).
La Nación / Consejo Portuario Argentino — “La licitación de la Hidrovía: socios de la empresa Deme denuncian participación china en la propuesta de su principal competidora” (abril de 2026).
Boletín Oficial — Resolución 28/2026 de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (18 de mayo de 2026).
Perfil / Argenports.com / GlobalPorts — Coberturas del proceso licitatorio de la Vía Navegable Troncal (abril-mayo 2026).
Diálogo Américas — “IUU Fishing and the Chinese Fleet: A Geopolitical Challenge to South American Maritime Sovereignty” (marzo de 2026).
Bichos de Campo / Bolsa de Comercio de Rosario — Análisis del Plan Quinquenal chino 2026-2030 y proyecciones de USDA sobre importaciones de soja.
Asia Society Policy Institute — “The Sino-Russian Land Grain Corridor and China’s Quest for Food Security” (2024).
CNBC / Goldman Sachs Research — “U.S.-China soybean tussle reveals Beijing’s food security strategy” (diciembre de 2025).
U.S. House Select Committee on the CCP — Informe sobre la flota china de aguas distantes (2026).
Environmental Justice Foundation — Datos de actividad pesquera en Milla 201 (2024).
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@MatiasERuiz
Sobre Matias E. Ruiz
Es Analista en Medios de Comunicación Social y Licenciado en Publicidad. Es Editor y Director de El Ojo Digital desde 2005.