POLITICA ARGENTINA: MATIAS E. RUIZ

¿Quo Vadis, Horacio? Larreta y la arquitectura de una revancha: objetivos declarados, negociaciones en curso y límites de su proyección hacia 2027

El ex jefe de Gobierno porteño ha formalizado su candidatura para recuperar la Ciudad de Buenos Aires en 2027...

12 de Junio de 2026

 

El ex jefe de Gobierno porteño ha formalizado su candidatura para recuperar la Ciudad de Buenos Aires en 2027, articulando un armado propio por fuera del PRO. Pero la sombra del colapso de 2023, un piso electoral del 8% y un tablero de alianzas todavía gaseoso interpelan la viabilidad de un proyecto cuyas ambiciones últimas podrían exceder lo distrital.

Horacio Rodríguez Larreta, Resurrección, Política porteña
 
Horacio Rodríguez Larreta confirmó en marzo de 2026, en una entrevista con Carlos Pagni en el ciclo Odisea Argentina (emitido por la señal LN+), que competirá por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2027, con el objetivo declarado de protagonizar una 'segunda transformación' del distrito que gobernó entre 2015 y 2023. El anuncio formaliza una estratagema de reconstrucción política iniciada tras el colapso de su candidatura presidencial de 2023, cuyo primer hito fue la obtención de una banca en la Legislatura porteña en mayo de 2025 al frente de la lista Volvamos Buenos Aires, que cosechó el 8,08% de los votos y tres escaños.
 
El presente informe examina cinco dimensiones del proyecto larretista: el legado condicionante de la derrota de 2023 y la naturaleza de su capital político residual; la travesía de reconstrucción 2024-2026 y la consolidación de un bloque legislativo propio; la plataforma programática declarada hacia 2027, centrada en infraestructura ferroviaria, la recuperación del sur porteño y un portafolio de más de cien proyectos; el tablero de negociaciones -el denominado 'Plan 15%', los contactos exploratorios con el radicalismo y el peronismo no kirchnerista, y la relación ambivalente con Provincias Unidas—; y, finalmente, los activos, pasivos y escenarios proyectables de una empresa política que, en conformidad con múltiples lecturas, conserva en su horizonte último una ambición presidencial nunca formalmente clausurada.

 
I. La hipoteca de 2023: anatomía de un colapso y del capital residual

Toda evaluación de las proyecciones actuales de Rodríguez Larreta debe partir de la magnitud de su fracaso de 2023. El entonces jefe de Gobierno porteño construyó durante años la candidatura presidencial más metódica, profesionalizada y mejor financiada del ciclo político argentino reciente: encuestadores propios, equipos técnicos sectoriales, despliegue territorial en las provincias del eje centro (Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Entre Ríos) y una narrativa de moderación dialoguista que aspiraba a capturar el centro político. El resultado fue demoledor: derrota categórica en la interna de Juntos por el Cambio frente a Patricia Bullrich, quien capitalizó un clima de época que demandaba confrontación y no consenso, en la misma elección primaria que consagró la irrupción de Javier Milei como fenómeno nacional.

El diagnóstico retrospectivo es severo pero ineludible: Larreta leyó mal el humor social. Su apuesta favorable a la 'ancha avenida del medio' colisionó con un electorado radicalizado por la frustración económica, y su perfil de gestor eficiente -para muchos, indiscutido- resultó insuficiente como propuesta emocional. La derrota lo despojó simultáneamente del cargo ejecutivo, de la conducción de su partido y de la centralidad mediática, configurando uno de los derrumbes de capital político más cruentos de la política argentina contemporánea.

No obstante, el colapso no fue total. Larreta retuvo tres activos que hoy constituyen el fundamento de su reconstrucción: una reputación de gestión que el contraste con la administración de su sucesor tiende a revalorizar; una red de cuadros técnicos y dirigentes leales (Guadalupe Tagliaferri, Emmanuel Ferrario, entre otros); y una identidad programática -el desarrollismo de matriz fiscal ordenada- que la polarización entre libertarismo y kirchnerismo dejó formalmente vacante.


II. La travesía del desierto y el retorno: el test de mayo de 2025

El retorno electoral de Larreta se materializó en las legislativas porteñas del 18 de mayo de 2025, a las que concurrió con armado propio -el frente Volvamos Buenos Aires, integrado por Confianza Pública de Graciela Ocaña y el Partido Federal- tras anunciar su postulación con una carta titulada 'Vuelvo', apalancada sobre una crítica frontal a la gestión de Jorge Macri que incluyó la célebre y deliberadamente provocadora afirmación al respecto de que la Ciudad 'huele a pis'.

El resultado admite una doble lectura que el propio interesado ha explotado con habilidad. En términos absolutos, fue modesto: cuarto lugar con el 8,08% de los sufragios (algo más de 125.000 votos) y tres bancas, en una elección dominada por Manuel Adorni (La Libertad Avanza, 30,1%), con Leandro Santoro segundo (27,3%) y el PRO de Silvia Lospennato relegado a un humillante tercer puesto (15,9%) tras dos décadas de hegemonía. En términos relativos, sin embargo, la performance fue leída como una proeza: compitiendo prácticamente en soledad, sin estructura partidaria ni financiamiento corporativo, Larreta capturó la mitad del caudal del PRO oficial y se garantizó una plataforma institucional -su banca y el bloque Confianza y Desarrollo- desde la cual operar el ciclo 2025-2027.

Desde la Legislatura, el ex alcalde ha ejercido una oposición quirúrgica a la gestión de Jorge Macri, con eje en el deterioro del espacio público, la parálisis de la obra pública y el incremento -que cifra en un 70% respecto del final de su mandato- de las personas en situación de calle. La ruptura con su antiguo partido es, a esta altura, total y recíprocamente asumida: Larreta sostiene que 'el PRO se fue del PRO' al entregarse a La Libertad Avanza 'para formar parte de las colas de las listas', y ha llegado a la autocrítica más punzante de su repertorio: 'Me equivoqué en traerlo [a Jorge Macri] como ministro de Gobierno'. El jefe de Gobierno, por su parte, ejecutó lo que el propio Larreta denomina la 'deslarretización' de la administración: de los treinta integrantes de su gabinete original, apenas tres sobrevivieron.


III. La plataforma declarada hacia 2027: la proclamada 'segunda transformación'

El 16 de marzo de 2026, en diálogo con Pagni, Larreta formalizó lo que venía anticipando desde el debate de candidatos de 2025: 'Tengo voluntad y voy a trabajar para eso'. Su diagnóstico situacional es deliberadamente sombrío -'hay una malaria en la ciudad, en términos económicos, fenomenal; en el sur, en el medio y en el norte'- y su propuesta se articula bajo el rótulo de 'segunda transformación', con un portfolio que asegura superar los cien proyectos y cuya financiación da por asegurada.

Los ejes programáticos enunciados

-Prioridad estratégica al sur de la Ciudad, la deuda histórica de todas las gestiones porteñas y el territorio donde el peronismo ratificó su predominio electoral en 2025.
-Elevación del Tren Sarmiento mediante una cubierta estructural sobre las vías entre Once y Caballito ('tramo de trinchera'), con la creación de un parque lineal en superficie y la eliminación de barreras para recuperar veinticinco pasos a nivel.
-Desarrollo de trenes de proximidad de jurisdicción porteña, sobre el diagnóstico de que el porteño no utiliza el ferrocarril porque éste 'entra reventado de gente de la provincia'.
-Recuperación de los grandes parques urbanos y reversión del deterioro del espacio público, eje central de su crítica a la gestión vigente.
-Presentación del espacio 'Metrópolis' como plataforma conceptual del proyecto: la reivindicación de Buenos Aires como gran metrópolis con estándares de capital global.

En el plano nacional, Larreta se posiciona como desarrollista equidistante: reivindica el superávit fiscal como condición innegociable -patrimonio compartido con el oficialismo libertario-, pero impugna la ausencia de un modelo de desarrollo, con críticas explícitas a la celebración presidencial del cierre de la fábrica Fate ('tenés un presidente que ve que una empresa deja a 900 empleados afuera y festeja; para mí es un drama') y la advertencia histórica de que los ciclos de baja inflación sin estrategia productiva han resultado, invariablemente, insostenibles. En el caso Adorni, no dudó: el jefe de Gabinete 'debería haber renunciado'.


IV. El tablero de negociaciones: el 'Plan 15%' y los socios eventuales

La estrategia de acumulación larretista hacia 2027 tiene un nombre interno revelador: el 'Plan 15%'. El objetivo es consolidar, hacia diciembre de 2026, un piso propio de quince puntos en la Ciudad que le permita sentarse a negociar con otros espacios desde una posición de fortaleza relativa, casi duplicando su marca de 2025. En su entorno lo formulan con pragmatismo explícito: 'Las alianzas pueden ser diversas y la posibilidad de jugar más fuerte, también'.

Los límites autoimpuestos y los interlocutores en danza

El perímetro de negociación tiene dos exclusiones taxativas: ni La Libertad Avanza, ni el kirchnerismo. Dentro de ese corredor, el larretismo explora activamente contactos con el radicalismo porteño y con el peronismo no kirchnerista, una heterodoxia que el propio Larreta alimentó al rehusarse a descartar una alianza con sectores del peronismo durante su paso por la señal de streaming de Pedro Rosemblat -gesto que detonó especulaciones inmediatas. En su entorno justifican la apertura con un argumento de afinidad sustantiva: la postura del ex alcalde estaría hoy más alineada con un sector del peronismo productivista que con el libertarismo gobernante, sin resignar el principio de disciplina fiscal.

Con el PRO, en cambio, el larretismo ve el puente virtualmente demolido: considera que el partido de los Macri estará obligado a cerrar con La Libertad Avanza, lo que lo expulsa del menú de socios posibles. La apuesta implícita es darwiniana: que la absorción del PRO por el ecosistema libertario libere hacia su espacio a los cuadros y votantes amarillos refractarios a esa fusión, de los cuales el diputado nacional Álvaro González —con quien Provincias Unidas reconoce diálogo fluido- constituye el caso testigo.
 
Provincias Unidas: la relación ambivalente con la 'Avenida del Medio' federal

El vínculo con Provincias Unidas -esto es, el armado de los gobernadores Schiaretti, Pullaro, Valdés, Torres, Sadir y Vidal, con Miguel Ángel Pichetto como articulador parlamentario- amerita un capítulo aparte, conforme condensa la ambigüedad estructural del proyecto larretista. Los antecedentes son de desencuentro: en 2025, las negociaciones para confluir en la Ciudad entre la versión porteña del frente y el espacio de Larreta, Carrió y Ocaña no llegaron a buen puerto. En la actualidad, la irrupción del ex alcalde, ya lanzado a la Jefatura de Gobierno, genera en el frente federal más dudas que entusiasmo: su figura es percibida simultáneamente como un activo electoral en el principal distrito mediático del país y como un competidor potencial por el liderazgo del espacio de centro, con Pichetto concentrado en un esquema propio en la provincia de Buenos Aires y los gobernadores definiendo su candidato presidencial con calendario posterior al Mundial de fútbol.

La cuestión de fondo es la sospecha, ampliamente extendida en el sistema político, de que la candidatura porteña de Larreta es la escala intermedia de una ambición presidencial nunca clausurada. Lecturas de prensa regional lo explicitan sin rodeos: su primera ambición es recuperar la capital, sobre el cálculo de que en un eventual balotaje porteño concentraría los votos peronistas, de centro y de izquierda frente a una alternativa libertaria. Una victoria en 2027 lo reinstalaría automáticamente en la conversación presidencial de 2031 -o acaso antes, si el ciclo libertario colapsara. Esa transparencia de propósito es, paradójicamente, su principal obstáculo negociador: ningún socio potencial ignora que estaría financiando la reconstrucción de un competidor.


V. Activos, pasivos y escenarios: ¿cuán cristalinas son las proyecciones?

Activos

La reputación de gestión, revalorizada por contraste con un sucesor en dificultades; el monopolio del nicho desarrollista-moderado en un escenario hiperpolarizado; un bloque legislativo propio con proyección institucional; la fragmentación del campo adversario porteño (un PRO en disolución, un oficialismo libertario sin gestión distrital que exhibir, un peronismo con techo histórico en la Ciudad); y la existencia del balotaje porteño, que convierte el pase a segunda vuelta -y no la victoria en primera- en el verdadero umbral competitivo.

Pasivos

El piso del 8% de 2025, que exige prácticamente duplicar el caudal en condiciones de mayor competencia; el estigma de 2023, que sus adversarios reactivarán bajo la forma de la pregunta letal sobre por qué quien no supo leer el país sabría leer su época ahora; la sospecha de deslealtad estructural que su historial de ruptura con el PRO proyecta sobre cualquier sociedad futura; la ausencia de un vehículo partidario nacional consolidado; y un estilo político -tecnocrático, hiperplanificado, emocionalmente plano- cuya ineficacia frente a liderazgos carismáticos quedó empíricamente demostrada.

Escenarios

Escenario favorable: el deterioro simultáneo de la gestión de Jorge Macri y del ciclo libertario nacional licúa a sus competidores por el voto no peronista, el 'plan 15%' logra consolidarse, y Larreta arriba a octubre de 2027 como el candidato útil para derrotar al peronismo en un segundo round porteño. Escenario adverso: la consolidación de la fusión PRO-LLA produce un candidato único del oficialismo nacional en la Ciudad, el voto de centro se disciplina ante la polarización -como en 2023-, con lo cual Larreta quedaría, una vez más, inmerso en la trampa de la avenida del medio, y sin cargo ejecutivo que amortigüe la caída.

La evidencia disponible a junio de 2026 no permite asignar probabilidades concluyentes, pero sugiere que el proyecto larretista es viable sólo bajo una condición exógena que el propio interesado no controla: que la polarización argentina se fatigue antes que él.


 
Sobre Matias E. Ruiz

Es Analista en Medios de Comunicación Social y Licenciado en Publicidad. Es Editor y Director de El Ojo Digital desde 2005.