UAVs argentinos: la brecha entre doctrina y capacidad industrial
Mientras Ucrania consolida una economía de guerra basada en la producción mensual de millones de UAVs...
Mientras Ucrania consolida una economía de guerra basada en la producción mensual de millones de UAVs FPV descartables, y mientras Turquía cierra el diseño del ANKA III con un pedido inicial superior a las cincuenta unidades para su Fuerza Aérea, la Argentina afronta una asimetría estructural que ya no admite postergación. El plafón doctrinario de las Fuerzas Armadas reconoce el cambio de paradigma; la base industrial de defensa, en cambio, opera bajo severas restricciones presupuestarias, vacíos institucionales heredados, y una tensión irresuelta entre desarrollo nacional e importación.

La Segunda Guerra del Alto Karabaj de 2020 y el conflicto ruso-ucraniano iniciado en 2022 resignifican las reglas del combate en conciertos de mediana intensidad. La proliferación masiva de vehículos aéreos no tripulados de bajo costo, la integración de municiones merodeadoras (loitering munition) en el escalón táctico y la conversión de drones comerciales en plataformas de ataque han transformado el ratio costo-beneficio del combate moderno. Una unidad blindada que en otra década requería un misil guiado antitanque de decenas de miles de dólares hoy puede ser neutralizada por un FPV de quinientos dólares comandado por un operador individual con doscientas horas de entrenamiento.
Las fuerzas armadas argentinas no son ajenas a esta lectura. El Jefe del Estado Mayor General del Ejército, General de División Carlos Presti, explicitó hace ya más de un año una línea doctrinaria nueva, articulada en torno a tres elementos complementarios: adquisición de municiones merodeadoras importadas de la variante HERO, desarrollo nacional de UAVs FPV desechables, e investigación en plataformas no tripuladas con capacidad de lanzamiento de proyectiles de mortero. La actualización doctrinaria ya cuenta con la rúbrica. La pregunta que cobra fuerza es si acaso la Argentina dispone, por estas horas, de las herramientas industriales, presupuestarias y políticas para traducir esa doctrina en capacidad operacional real.
II. Primer eje: la brecha entre doctrina y capacidad industrial
El giro FPV y los desarrollos en curso
La incorporación argentina de la munición merodeadora HERO de la firma israelí Uvision posicionó al país como pionero regional en este segmento. Los lanzamientos efectuados en los Ejercicios Escuela de Fuego en Salinas del Bebedero, San Luis, y posteriormente en el Ejercicio Aonikenk en la Base de Infantería de Marina Baterías, validaron empleo en condiciones de adiestramiento avanzado. La Armada Argentina, por su parte, dio en septiembre de 2025 un paso doctrinariamente significativo: por primera vez empleó un UAV equipado con dispensador de carga para lanzar una granada de mano sobre un blanco designado, en el marco del propio Ejercicio Aonikenk. La experiencia, modesta en escala pero relevante en concepto, validó la integración de plataformas no tripuladas en operaciones de la Brigada de Infantería de Marina.
En el plano del desarrollo nacional, la firma cordobesa FixView se ha consolidado como el principal proveedor industrial alineado con los requerimientos del Ejército. La compañía mantiene actualmente en fase de prototipo una munición merodeadora de tipo FPV, con la expectativa de avanzar hacia testeo de campo, y trabaja en fase conceptual sobre una plataforma no tripulada capaz de transportar y lanzar proyectiles de mortero de ochenta y un milímetros, con guía combinada de inteligencia artificial y GPS. Es, en términos prácticos, el equivalente argentino al ecosistema que, en Ucrania, nuclea a decenas de talleres semi-artesanales y empresas medianas.
La línea CIA-Córdoba: legado en fase de maduración
AR-1F “Búho” (ex Vigía 1-E): plataforma operativa de Clase I, destinada a misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento de corto alcance.
A esto se sumó, en mayo de 2025, la oficialización de la compra de dos UAV Chimango 650 con su estación de control terrestre, fabricados por la firma Aerodyca por un total cercano a los AR$ ciento ochenta y siete millones, con plazo de entrega de veinticuatro meses, destinados al adiestramiento de tripulantes del Sistema Aéreo Militar Remotamente Piloteado.
La asimetría con el escenario regional
La asimetría con la línea de avance turca es ilustrativa. El programa ANKA III, presentado por TAI a la Argentina en 2023 bajo propuesta de coproducción, completó en enero de 2026 su revisión crítica de diseño, congeló su configuración y comenzó actividades de producción, con una orden inicial proyectada para 2026 de más de cincuenta aeronaves para la Fuerza Aérea Turca. Se trata de un UCAV con peso máximo al despegue de aproximadamente siete toneladas, mil doscientos kilogramos disponibles para armamento, techo operativo de doce mil metros, autonomía de diez horas y velocidad cercana a los ochocientos cincuenta kilómetros por hora. Mientras tanto, el AR-2E Kuntur argentino —concebido con prestaciones intermedias y vocación táctica— continúa en fase de construcción de fuselaje. La diferencia no es de ambición técnica, sino de continuidad presupuestaria y de escalabilidad industrial.
III. Segundo eje: la disyuntiva soberanía vs. importación
El Programa SARA: evaluación forense de un proyecto trunco
Ningún análisis serio del estado del arte argentino en UAVs puede prescindir del Programa Sistema Argentino de Robots Aeronáuticos. Aprobado por Resolución 1.484 del Ministerio de Defensa en noviembre de 2010 y formalizado mediante contrato con INVAP en 2012 por una inversión superior a los AR$ dos mil noventa y cinco millones de la época, SARA representó la apuesta más ambiciosa del Estado argentino en el segmento. El programa contemplaba el desarrollo y fabricación nacional de prototipos operativos Clase II y Clase III, así como un paquete de tecnologías habilitantes para el diseño de un blanco aéreo de alta velocidad.
En este vacío irrumpió, primero en 2023 y con renovado impulso en los últimos meses, la propuesta turca. La empresa TAI presentó al Ministerio de Defensa argentino su portafolio aéreo y espacial, con énfasis particular en el sistema ANKA, considerado inicialmente para patrullaje del litoral marítimo y luego ampliado en alcance funcional para abarcar requerimientos de observación y vigilancia de las tres fuerzas. La propuesta contempla acuerdos de cooperación productiva que podrían integrar a empresas argentinas —con FAdeA como entidad clave— en la fabricación o, al menos, en el ensamblaje del sistema.
En paralelo, la Fuerza Aérea Argentina ha mantenido tratativas con firmas israelíes para avanzar en un esquema de leasing de sistemas aéreos no tripulados de tipo MALE. Se trata, en esencia, de la transferencia de plataformas de primera generación retiradas del servicio activo de las Fuerzas de Defensa de Israel. El esquema ofrece acceso rápido a capacidades operativas con costo de adquisición diferido, pero introduce restricciones estructurales: la propiedad permanece en el proveedor, los contratos requieren renegociación anual, y los sistemas ofrecidos pueden no satisfacer plenamente requerimientos operacionales contemporáneos.
La pregunta de fondo, que la dirigencia política argentina ha eludido sistemáticamente, se vincula al tamaño del mercado interno. Sin un requerimiento operativo consolidado y plurianual que justifique decenas o cientos de unidades por las tres fuerzas más Seguridad y Prefectura, la inversión en investigación y desarrollo de un UAV de altas prestaciones nacional carece de viabilidad económica. La salida natural sería la exportación, pero el mercado regional es disputado por proveedores con décadas de trayectoria, financiamiento agresivo y políticas exteriores deliberadamente permisivas en cuanto al uso final del producto. La oportunidad genuina, en este escenario, parece situarse en el segmento de plataformas tácticas medianas y de bajo costo, adaptadas a la geografía sudamericana, con potencial de exportación hacia Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador y mercados africanos con necesidades de vigilancia marítima o fronteriza no cubiertas por la oferta de gama alta.
El segmento defensivo presenta el desarrollo más prometedor y, paradójicamente, el menos discutido en la conversación pública argentina. Las firmas cordobesas FixView y ARG Scientific han avanzado de manera autónoma, con fondos propios y al margen del Estado, en un sistema láser anti-drones basado en tecnología de Alta Energía Pulsada de Estado Sólido. La iniciativa genera pulsos de muy corta duración, del orden de los nanosegundos, capaces de alcanzar potencias instantáneas de decenas de megawatts por pulso.
El panorama argentino en materia de UAVs presenta tres tensiones estructurales que conviene formular con precisión:
Fotografía: Ejercicio Integrador Aukan -Argentina Gob AR