INTERNACIONALES: SEGURIDAD Y DEFENSA

UAVs argentinos: la brecha entre doctrina y capacidad industrial

Mientras Ucrania consolida una economía de guerra basada en la producción mensual de millones de UAVs...

27 de Abril de 2026


Mientras Ucrania consolida una economía de guerra basada en la producción mensual de millones de UAVs FPV descartables, y mientras Turquía cierra el diseño del ANKA III con un pedido inicial superior a las cincuenta unidades para su Fuerza Aérea, la Argentina afronta una asimetría estructural que ya no admite postergación. El plafón doctrinario de las Fuerzas Armadas reconoce el cambio de paradigma; la base industrial de defensa, en cambio, opera bajo severas restricciones presupuestarias, vacíos institucionales heredados, y una tensión irresuelta entre desarrollo nacional e importación. 

Ejercicio Integrador Aukan, Foto: Argentina Gob Ar

 

I. Karabaj, Ucrania y la actualización forzada del ambiente operacional

La Segunda Guerra del Alto Karabaj de 2020 y el conflicto ruso-ucraniano iniciado en 2022 resignifican las reglas del combate en conciertos de mediana intensidad. La proliferación masiva de vehículos aéreos no tripulados de bajo costo, la integración de municiones merodeadoras (loitering munition) en el escalón táctico y la conversión de drones comerciales en plataformas de ataque han transformado el ratio costo-beneficio del combate moderno. Una unidad blindada que en otra década requería un misil guiado antitanque de decenas de miles de dólares hoy puede ser neutralizada por un FPV de quinientos dólares comandado por un operador individual con doscientas horas de entrenamiento.

Las fuerzas armadas argentinas no son ajenas a esta lectura. El Jefe del Estado Mayor General del Ejército, General de División Carlos Presti, explicitó hace ya más de un año una línea doctrinaria nueva, articulada en torno a tres elementos complementarios: adquisición de municiones merodeadoras importadas de la variante HERO, desarrollo nacional de UAVs FPV desechables, e investigación en plataformas no tripuladas con capacidad de lanzamiento de proyectiles de mortero. La actualización doctrinaria ya cuenta con la rúbrica. La pregunta que cobra fuerza es si acaso la Argentina dispone, por estas horas, de las herramientas industriales, presupuestarias y políticas para traducir esa doctrina en capacidad operacional real.
 

II. Primer eje: la brecha entre doctrina y capacidad industrial

El giro FPV y los desarrollos en curso

La incorporación argentina de la munición merodeadora HERO de la firma israelí Uvision posicionó al país como pionero regional en este segmento. Los lanzamientos efectuados en los Ejercicios Escuela de Fuego en Salinas del Bebedero, San Luis, y posteriormente en el Ejercicio Aonikenk en la Base de Infantería de Marina Baterías, validaron empleo en condiciones de adiestramiento avanzado. La Armada Argentina, por su parte, dio en septiembre de 2025 un paso doctrinariamente significativo: por primera vez empleó un UAV equipado con dispensador de carga para lanzar una granada de mano sobre un blanco designado, en el marco del propio Ejercicio Aonikenk. La experiencia, modesta en escala pero relevante en concepto, validó la integración de plataformas no tripuladas en operaciones de la Brigada de Infantería de Marina.

En el plano del desarrollo nacional, la firma cordobesa FixView se ha consolidado como el principal proveedor industrial alineado con los requerimientos del Ejército. La compañía mantiene actualmente en fase de prototipo una munición merodeadora de tipo FPV, con la expectativa de avanzar hacia testeo de campo, y trabaja en fase conceptual sobre una plataforma no tripulada capaz de transportar y lanzar proyectiles de mortero de ochenta y un milímetros, con guía combinada de inteligencia artificial y GPS. Es, en términos prácticos, el equivalente argentino al ecosistema que, en Ucrania, nuclea a decenas de talleres semi-artesanales y empresas medianas.


La línea CIA-Córdoba: legado en fase de maduración
 
La Fuerza Aérea Argentina, a través de la Dirección General de Investigación y Desarrollo y del Centro de Investigaciones Aplicadas del CITEDEF en Córdoba, conduce la línea de UAVs de ala fija mejor consolidada del país. Tras la reciente renomenclatura institucional, todas las plataformas adoptaron la sigla AR para Aeronave Remota. El catálogo actual incluye:

AR-1F “Búho (ex Vigía 1-E): plataforma operativa de Clase I, destinada a misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento de corto alcance.
AR-2T “Vigía: Clase II con peso máximo de despegue del orden de los trescientos cincuenta kilogramos, equipado con sensor multiespectral y diseñado para empleo dual, esto es, militar-civil.
AR-3 “Aukán: Clase I que ya alcanzó capacidad de misión completamente autónoma —despegue, ascenso, navegación, aproximación y aterrizaje— mediante la integración de un nuevo autopiloto y cámara gimbal. Su certificación está en trámite ante la Dirección General de Aeronavegabilidad Militar Conjunta.
AR-2E “Kuntur (ex Vigía 2-B): el proyecto más ambicioso de la línea. Clase 2 Plus, con catorce metros de envergadura, peso máximo de despegue del orden de los mil kilogramos, techo de servicio superior a quince mil pies, autonomía de más de diecisiete horas, sensor multiespectral, enlace satelital y carga paga de hasta ciento cincuenta kilogramos para sensores o armamento en puntos fijos bajo las alas o en bahía interna del fuselaje. Hoy, en fase de construcción del fuselaje.

A esto se sumó, en mayo de 2025, la oficialización de la compra de dos UAV Chimango 650 con su estación de control terrestre, fabricados por la firma Aerodyca por un total cercano a los AR$ ciento ochenta y siete millones, con plazo de entrega de veinticuatro meses, destinados al adiestramiento de tripulantes del Sistema Aéreo Militar Remotamente Piloteado.


La asimetría con el escenario regional

La asimetría con la línea de avance turca es ilustrativa. El programa ANKA III, presentado por TAI a la Argentina en 2023 bajo propuesta de coproducción, completó en enero de 2026 su revisión crítica de diseño, congeló su configuración y comenzó actividades de producción, con una orden inicial proyectada para 2026 de más de cincuenta aeronaves para la Fuerza Aérea Turca. Se trata de un UCAV con peso máximo al despegue de aproximadamente siete toneladas, mil doscientos kilogramos disponibles para armamento, techo operativo de doce mil metros, autonomía de diez horas y velocidad cercana a los ochocientos cincuenta kilómetros por hora. Mientras tanto, el AR-2E Kuntur argentino —concebido con prestaciones intermedias y vocación táctica— continúa en fase de construcción de fuselaje. La diferencia no es de ambición técnica, sino de continuidad presupuestaria y de escalabilidad industrial.


III. Segundo eje: la disyuntiva soberanía vs. importación
 

El Programa SARA: evaluación forense de un proyecto trunco

Ningún análisis serio del estado del arte argentino en UAVs puede prescindir del Programa Sistema Argentino de Robots Aeronáuticos. Aprobado por Resolución 1.484 del Ministerio de Defensa en noviembre de 2010 y formalizado mediante contrato con INVAP en 2012 por una inversión superior a los AR$ dos mil noventa y cinco millones de la época, SARA representó la apuesta más ambiciosa del Estado argentino en el segmento. El programa contemplaba el desarrollo y fabricación nacional de prototipos operativos Clase II y Clase III, así como un paquete de tecnologías habilitantes para el diseño de un blanco aéreo de alta velocidad.
 
La arquitectura institucional reunía a la Secretaría de Ciencia, Tecnología y Producción para la Defensa como coordinadora; a INVAP como contratista principal; a CITEDEF y al Instituto Universitario Aeronáutico como participantes en investigación; al Estado Mayor Conjunto en la formulación de requerimientos; y a FAdeA y Fabricaciones Militares en la futura fase de producción en serie. INVAP había encargado el motor pistonero a Oreste Berta, y previsto la integración de ópticas pancromáticas e infrarrojas de FixView junto a radares de apertura sintética propios.
 
El balance hoy es desalentador. La discontinuidad presupuestaria entre 2013 y 2015 amputó la transición del demostrador tecnológico al prototipo Clase II plenamente operativo. Lo que en su momento iba a ser una plataforma autónoma de largo alcance con sensores integrados y motor de fabricación local quedó reducido, en lo sucesivo, a un expediente administrativo donde el Ejército Argentino discute con INVAP la continuación de un dron de observación para tiro de artillería de cañones de ciento cincuenta y cinco milímetros. La inversión inicial no se perdió íntegramente —el conocimiento técnico permanece en INVAP, en FixView y en los equipos académicos asociados—, pero la cadena de producción que SARA buscaba consolidar jamás llegó a materializarse.

 
La opción turca: ANKA y la coproducción ofrecida

En este vacío irrumpió, primero en 2023 y con renovado impulso en los últimos meses, la propuesta turca. La empresa TAI presentó al Ministerio de Defensa argentino su portafolio aéreo y espacial, con énfasis particular en el sistema ANKA, considerado inicialmente para patrullaje del litoral marítimo y luego ampliado en alcance funcional para abarcar requerimientos de observación y vigilancia de las tres fuerzas. La propuesta contempla acuerdos de cooperación productiva que podrían integrar a empresas argentinas —con FAdeA como entidad clave— en la fabricación o, al menos, en el ensamblaje del sistema.
 
La opción turca presenta atractivos evidentes: madurez del producto, financiamiento competitivo, transferencia parcial de tecnología y un modelo de relación industrial que Ankara ya replicó con Brasil mediante el memorando entre TAI y Embraer. Las exportaciones turcas de defensa alcanzaron diez mil millones de dólares en 2025, con un crecimiento interanual del cuarenta y ocho por ciento. La política exterior argentina enfrenta, sin embargo, condicionantes geopolíticos no triviales: la creciente tensión turco-israelí, el alineamiento de la actual administración con Tel Aviv y la sensibilidad del armado de un proveedor estratégico que entrega, en simultáneo, a Paqustán y a múltiples actores regionales del Mediterráneo Oriental.

 
La opción israelí: leasing de plataformas de primera generación

En paralelo, la Fuerza Aérea Argentina ha mantenido tratativas con firmas israelíes para avanzar en un esquema de leasing de sistemas aéreos no tripulados de tipo MALE. Se trata, en esencia, de la transferencia de plataformas de primera generación retiradas del servicio activo de las Fuerzas de Defensa de Israel. El esquema ofrece acceso rápido a capacidades operativas con costo de adquisición diferido, pero introduce restricciones estructurales: la propiedad permanece en el proveedor, los contratos requieren renegociación anual, y los sistemas ofrecidos pueden no satisfacer plenamente requerimientos operacionales contemporáneos.
 
La cuestión central: mercado interno y escala

La pregunta de fondo, que la dirigencia política argentina ha eludido sistemáticamente, se vincula al tamaño del mercado interno. Sin un requerimiento operativo consolidado y plurianual que justifique decenas o cientos de unidades por las tres fuerzas más Seguridad y Prefectura, la inversión en investigación y desarrollo de un UAV de altas prestaciones nacional carece de viabilidad económica. La salida natural sería la exportación, pero el mercado regional es disputado por proveedores con décadas de trayectoria, financiamiento agresivo y políticas exteriores deliberadamente permisivas en cuanto al uso final del producto. La oportunidad genuina, en este escenario, parece situarse en el segmento de plataformas tácticas medianas y de bajo costo, adaptadas a la geografía sudamericana, con potencial de exportación hacia Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador y mercados africanos con necesidades de vigilancia marítima o fronteriza no cubiertas por la oferta de gama alta.

 
IV. Tercer eje: el nicho anti-drone, donde la tecnología argentina sí marca agenda

El segmento defensivo presenta el desarrollo más prometedor y, paradójicamente, el menos discutido en la conversación pública argentina. Las firmas cordobesas FixView y ARG Scientific han avanzado de manera autónoma, con fondos propios y al margen del Estado, en un sistema láser anti-drones basado en tecnología de Alta Energía Pulsada de Estado Sólido. La iniciativa genera pulsos de muy corta duración, del orden de los nanosegundos, capaces de alcanzar potencias instantáneas de decenas de megawatts por pulso.
 
Los ensayos documentados arrojaron efectos destructivos sobre sensores reales —CMOS, CCD y cámaras FPV en operación—, con resultados que van desde el deterioro parcial de la imagen hasta la inutilización total del sensor, en pruebas a aproximadamente cien metros y con escalabilidad demostrada hacia distancias operativas mayores mediante ópticas y dispositivos fotónicos adecuados. La filosofía del producto privilegia portabilidad —el sistema puede ser transportado por una sola persona—, simplicidad operativa y costo relativamente bajo frente a las soluciones extranjeras de láseres continuos de cientos de kilowatts.
 
La relevancia estratégica de este desarrollo trasciende el ámbito militar convencional. La proliferación de UAVs artillados en manos de cárteles del narcotráfico, organizaciones criminales transnacionales y actores no estatales hostiles convierte la defensa anti-drone en un requerimiento creciente para la protección de objetivos críticos: centrales nucleares, refinerías, infraestructura portuaria, complejos industriales y cuarteles. La capacidad argentina de producir localmente un sistema portátil de bajo costo, apto para integrarse en plataformas terrestres, aéreas y navales, sitúa a FixView y ARG Scientific en una franja de mercado donde la oferta global todavía es limitada y la demanda regional crecerá inevitablemente.

 
V. Lectura geopolítica y conclusiones

El panorama argentino en materia de UAVs presenta tres tensiones estructurales que conviene formular con precisión:
 
Primero, la ya comentada asimetría entre actualización doctrinaria y capacidad industrial. El Ejército Argentino comprendió e internalizó el paradigma post-Karabaj y post-Ucrania, articulado en torno a la combinación FPV descartable más munición merodeadora (loitering munition). La base industrial, sin embargo, no permite escalado de saturación. FixView opera prácticamente sola en el segmento ofensivo, INVAP fue desfinanciado en su línea SARA, y FAdeA no consolidó una división UAV de producción seriada. La distancia entre la directiva del Estado Mayor y la unidad disponible para el tirador de campaña es, hoy, demasiado amplia.
 
Segundo, una disyuntiva no resuelta entre soberanía e importación. Las opciones de leasing israelí y coproducción turca representan atajos capacitivos legítimos, pero su adopción sin un plan paralelo de fortalecimiento del desarrollo nacional consolidaría la dependencia tecnológica que SARA buscó, precisamente, revertir. La experiencia india con la fabricación bajo licencia del Hermes 900 de Elbit ofrece un modelo intermedio digno de estudio: incorporación rápida de capacidad operativa con transferencia tecnológica progresiva.
 
Tercero, un nicho infravalorado en defensa anti-UAV. El desarrollo láser pulsado de FixView y ARG Scientific es, con toda probabilidad, el activo tecnológico nacional más relevante del segmento y el menos visibilizado por la dirigencia política. En un contexto regional donde el narcoterrorismo evoluciona hacia el empleo de UAVs artillados —fenómeno ya documentado en México y Colombia— y donde la eventual escalada en el Atlántico Sur requeriría protección de infraestructura crítica, esta línea merece tratamiento de política industrial estratégica.
 
La síntesis es de carácter político antes que técnico. La Argentina dispone, en sus universidades, en INVAP, en CITEDEF, en FAdeA y en un puñado de PyMEs especializadas, del capital humano y del conocimiento de base necesarios para construir un ecosistema UAV soberano de gama media. Lo que ha escaseado durante la última década —y este punto trasciende administraciones particulares— es la decisión política de asignar presupuesto plurianual estable, definir requerimientos operativos consolidados que generen demanda interna previsible, y articular una estrategia industrial que combine importación pragmática con desarrollo nacional protegido. Mientras esa decisión no se tome, la brecha con Turquía, Israel y los actores emergentes del segmento continuará ensanchándose. Y la actualización doctrinaria del Ejército, por más lúcida que sea en sus formulaciones, no pasará del plano teórico.
 
 
Con información de Defensa.com, Zona Militar, Pucará Defensa, El Cronista, Türkiye Today, Infodefensa, Espacio Tech, El Español, Ministerio de Defensa de la República Argentina, Turkish Aerospace Industries.

Fotografía: Ejercicio Integrador Aukan -Argentina Gob AR