Irán, Tether y las sanciones: el informe del Senado de los EE.UU. que expone la banca en la sombra con stablecoins
Un informe de la Subcomisión Permanente de Investigaciones del Senado concluye que el 84% de 846 billeteras sancionadas vinculadas a Irán y sus proxies operaban con USDT.
Un informe de la Subcomisión Permanente de Investigaciones del Senado de los Estados Unidos de América concluye que el 84% de 846 billeteras sancionadas vinculadas a Irán y sus proxies operaban con USDT. Mientras el bloqueo naval asfixia el petróleo iraní, la guerra financiera se muda a la cadena de bloques.
Durante cuatro décadas, el régimen de sanciones estadounidense contra la República Islámica de Irán descansó sobre un principio sencillo: quien controla el acceso al dólar controla el acceso al comercio internacional. Los bancos corresponsales, el protocolo SWIFT y la amenaza de sanciones secundarias convirtieron cada transferencia en dólares en un punto de inspección. El informe difundido el 28 de septiembre por el personal de la minoría demócrata de la Subcomisión Permanente de Investigaciones (PSI) del Senado, que encabeza como miembro de mayor rango el senador Richard Blumenthal, documenta cómo Teherán encontró una ruta alternativa que, paradójicamente, también está denominada en dólares.
Bajo el título ‘Tethered to Terrorism: Crypto & Iran’s Shadow Banking Network’, el documento concluye que USDT, la stablecoin emitida por Tether, se ha convertido en «un sistema de pagos internacional ilícito primario» para Irán, que le permite eludir las sanciones sobre su sistema bancario. La conclusión adquiere un peso particular en el presente contexto: con el bloqueo naval estadounidense reinstaurado desde julio y las exportaciones de crudo iraní prácticamente paralizadas, la capacidad de Teherán para mover valor fuera de los circuitos bancarios pasa a ser una variable estratégica de primer orden.
Qué encontró la Subcomisión: 846 billeteras y un token dominante
La investigación examinó las transacciones de 846 billeteras únicas designadas o señaladas para decomiso entre junio de 2021 y agosto de 2026, a partir de listados de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro y de la Oficina Nacional de Lucha contra el Financiamiento del Terrorismo de Israel (NBCTF). El 84% operó exclusiva o casi exclusivamente con USDT, entendiendo por ello más del 80% del valor transado. El desglose revela un matiz relevante: el porcentaje asciende a 87% entre las 757 billeteras designadas por Israel y desciende a 57% entre las 101 designadas por la OFAC, donde Bitcoin conserva un 19% de participación, concentrado en designaciones más antiguas. USDC, la stablecoin de Circle, tuvo una presencia marginal.
Los montos individuales dimensionan el fenómeno. Dos contrabandistas de petróleo sancionados, Alireza Derakhshan y Arash Estaki Alivand, movieron más de US$ 603 millones en USDT entre 2021 y 2025 a través de una red de empresas pantalla vinculada con Hezbolá, los hutíes y entidades asociadas a la Guardia Revolucionaria (IRGC). Tres billeteras asociadas a la casa de cambio Modex recibieron entre US$ 575 y 600 millones en apenas tres meses de 2025, en conexión con la operación ‘National-Tether’ del Banco Central de Irán (CBI). Dos billeteras del propio CBI recibieron cerca de US$ 50 millones en USDT entre abril y mayo de 2025; los fondos se derivaron en días hacia los exchanges iraníes Nobitex y Ramzinex o hacia mezcladores. Correspondencia filtrada del banco central describe el uso de USDT para sostener el valor del rial y facilitar operaciones petroleras.
Conviene subrayar dos límites metodológicos. El 84% mide la proporción de billeteras, no de volumen, y la muestra está dominada por designaciones israelíes, cuyos criterios no son idénticos a los estadounidenses. Además, se trata de un informe de la minoría, sin respaldo formal de la mayoría republicana de la subcomisión. Nada de ello invalida los hallazgos documentales, pero sí aconseja leerlos como evidencia robusta de un patrón y no como una medición exhaustiva del flujo ilícito total.
De los petrodólares a los ‘tetherdólares’: la arquitectura de la banca en la sombra
El informe permite reconstruir la cadena operativa. En el origen, ventas de crudo sancionado a compradores asiáticos, liquidadas en parte en USDT a través de intermediarios. En el medio, casas de cambio y exchanges iraníes —Nobitex, vinculado a la IRGC, funciona como el principal convertidor de USDT a riales— y plataformas de liquidación como Shelbit, designada por la OFAC, a la que el documento atribuye el rol de capa de compensación por unos US$ 6.300 millones. En el extremo, pagos a proxies regionales y adquisiciones militares.
Este último eslabón es el más sensible. Una billetera asociada a Modex transfirió en enero de 2026 unos US$ 64.000 en USDT, vía OKX, a un proveedor chino de componentes electrónicos que ofrecía insumos para UAVs, incluidos semiconductores idénticos a los recuperados en los Shahed iraníes y su derivado ruso, el Geran. En septiembre de 2025 se decomisaron US$ 584.741 en USDT vinculados a Mohammad Abedini, quien buscaba sensores y semiconductores para el sistema de navegación Sepehr, hallado en UAVs que atacaron a militares estadounidenses. Facilitadores financieros hutíes enviaron fondos a un intermediario ruso que comercializaba vehículos aéreos no tripulados de fabricación china. Dos entidades chinas, Blessed Trust y Hexa Whale, habrían canalizado US$ 1.500 millones hacia Irán y los hutíes entre 2024 y 2025.
La elección de USDT es funcional. La Red de Control de Delitos Financieros del Tesoro (FinCEN) señaló en una alerta del 11 de mayo de 2026 que los actores iraníes prefieren las stablecoins por su liquidez, su facilidad de liquidación y su estabilidad cambiaria. Para un Estado con una moneda en caída libre, un activo que replica al dólar, se liquida en minutos y se acepta en mesas extrabursátiles de Dubái, Estambul o Hong Kong resulta difícil de sustituir.
La paradoja hegemónica: un token respaldado por bonos del Tesoro
Aquí emerge la contradicción estratégica central. Según sus propias atestaciones, Tether mantiene unos US$ 114.900 millones en títulos del Tesoro estadounidense, un volumen que lo ubica por encima de las tenencias de Israel o de los Emiratos Árabes Unidos. Su principal custodio es Cantor Fitzgerald, firma neoyorquina históricamente dirigida por el hoy secretario de Comercio, Howard Lutnick. Cada USDT que utiliza un intermediario de la IRGC está, en última instancia, respaldado por deuda del gobierno cuyas sanciones pretende eludir.
La stablecoin opera así en dos direcciones simultáneas. Por un lado, extiende la hegemonía monetaria estadounidense: exporta demanda de dólares sintéticos hacia economías con monedas débiles, genera compradores estructurales de bonos del Tesoro y consolida al dólar como unidad de cuenta de la economía digital, en detrimento de cualquier alternativa china o multilateral. Por el otro, perfora el instrumento coercitivo que esa hegemonía hacía posible: el dólar deja de requerir un banco corresponsal para circular, y con ello desaparece el punto de inspección sobre el que se construyó la arquitectura de sanciones.
Existe, no obstante, una asimetría que el debate público suele pasar por alto. A diferencia del efectivo, USDT es un pasivo centralizado: su emisor puede congelar cualquier billetera y anular los tokens que contiene. Tether sostiene que en 2026 respaldó congelamientos vinculados a Irán por cerca de US$ 550 millones —incluidos más de US$ 344 millones relacionados con el CBI en abril— y que acumula US$ 4.900 millones congelados en cooperación con autoridades de diversos países. Su director ejecutivo, Paolo Ardoino, argumenta que las cadenas públicas otorgan a las autoridades una trazabilidad que el efectivo jamás ofreció.
El informe no discute esa capacidad técnica, sino su ejercicio. Entre 2021 y mayo de 2023, Tether no congeló ninguna billetera pese a múltiples órdenes israelíes sobre direcciones controladas por Hamas; su actitud cambió tras el 7 de octubre de 2023. En junio de 2023 congeló sólo cinco de las 39 billeteras de la red del operador de hawala Tawfiq Muhammad Sa’id al-Law, vinculado a Hezbolá, y demoró nueve meses en congelar las restantes, lapso en el que salieron US$ 34,6 millones. Billeteras del CBI difundidas en diciembre de 2025 por el sancionado Babak Zanjani seguían sin bloquear en septiembre de 2026, y la empresa caracteriza como voluntario su cumplimiento de las designaciones de la OFAC. A juicio de esta redacción, el problema no reside en la tecnología sino en la ubicación del interruptor: la herramienta de control existe, pero está en manos de un actor privado domiciliado en El Salvador, cuyos incentivos comerciales no coinciden necesariamente con los del Tesoro.
Bloqueo naval y cadena de bloques: por qué el canal financiero gana valor ahora
El informe llega en un momento de máxima presión física sobre Teherán. El bloqueo naval estadounidense, levantado en junio tras el memorando de entendimiento, fue reinstaurado el 14 de julio con un alcance que incluye a cualquier buque sospechado de transportar contrabando iraní. Irán no puede mover crudo por Ormuz desde entonces; las rutas terrestres alternativas rondan los 40.000 barriles diarios, frente a exportaciones prebélicas cercanas a dos millones. Las reservas flotantes se agotan: según datos de Kpler, cayeron de unos 29 millones de barriles a comienzos de septiembre a cerca de 15 millones, con un agotamiento de los suministros destinados a China estimado para mediados de octubre. Bessent anticipó que Irán estaba por realizar sus últimas entregas al gigante asiático.
En paralelo, el estrecho se reabre para los demás. Los productores del Golfo —Arabia Saudita, Irak, los Emiratos— elevaron sus exportaciones a niveles próximos a los de preguerra, con Ormuz y las rutas de desvío moviendo alrededor del 80% de los volúmenes previos al conflicto. La palanca iraní sobre el mercado petrolero se debilita, y con ella el principal generador de divisas del régimen.
Esta combinación modifica el valor relativo de los canales financieros. Cuando el flujo de ingresos se interrumpe, lo que se vuelve crítico es la capacidad de preservar, trasladar y gastar el stock acumulado: pagar a los proxies, financiar la adquisición de componentes duales y sostener el tipo de cambio. Cada dólar sintético fuera del alcance de un congelamiento vale más para Teherán hoy que hace seis meses. De allí se desprende la tesis del presente trabajo: agotada la fase naval, la próxima etapa de la presión sobre Irán se librará en el cumplimiento normativo de emisores privados, exchanges y redes de lavado.
Tron, exchanges y redes chinas: los nodos del próximo frente
El frente financiero tiene tres nodos identificables. El primero es el emisor: el informe recomienda que el Congreso someta a los emisores de stablecoins en dólares con nexo estadounidense a la legislación de sanciones de manera obligatoria, que se les exija monitoreo proactivo de contrapartes y que se penalicen las demoras en los congelamientos. La Ley GENIUS, sancionada en julio de 2025, fijó el régimen federal para emisores de stablecoins de pago; Tether lanzó para ese mercado una stablecoin regulada, USA₮. La coexistencia de un producto supervisado y otro global y offshore será, probablemente, el eje de la próxima discusión regulatoria.
El segundo nodo son los exchanges y las mesas extrabursátiles. El documento señala que Tether mantiene relaciones directas con Binance, Gate, OKX y HTX, plataformas que aparecen reiteradamente en los flujos iraníes, y recomienda un escrutinio reforzado sobre exchanges de Medio Oriente, Rusia y China con historial de fallas. La mayor parte del tráfico transita por la red Tron, cuyas comisiones mínimas la convirtieron en la autopista preferida de las remesas informales en USDT.
El tercer nodo son las redes chinas de lavado de dinero. FinCEN ya había documentado en agosto de 2025 cómo estas redes ofrecen a los cárteles mexicanos transacciones espejo: reciben dólares en los Estados Unidos mientras contrapartes en México entregan pesos, sin movimiento físico de efectivo, y pueden emplear activos virtuales como alternativa. La alerta sobre la IRGC de mayo de 2026 menciona como jurisdicciones de riesgo a China, Hong Kong, los Emiratos, Malasia, Omán, Singapur e Irak. La convergencia es evidente: la misma infraestructura de compensación informal sirve a Teherán y a las organizaciones criminales transnacionales.
La posición de Tether merece exponerse en sus términos: la compañía afirma haber trabajado con el Departamento de Justicia, el FBI, el Servicio Secreto, HSI y la OFAC para rastrear, congelar y recuperar fondos. El argumento tiene fundamento, pues ningún banco corresponsal podría congelar en minutos fondos que ya circulan entre terceros. La réplica del informe es que esa capacidad sólo se ejerce con consistencia después de que un gobierno la exige, y la distancia entre la acción reactiva y la preventiva es precisamente la ventana que aprovechan los operadores ilícitos.
Conclusiones accionables
El informe confirma que la frontera de las sanciones se desplazó del sistema bancario a la infraestructura de las stablecoins, y que el dólar digital es a la vez la mayor extensión del poder monetario estadounidense y su principal vía de filtración. Para las instituciones latinoamericanas, la conclusión no es regulatoria sino operativa:
- Incorporar analítica de cadena de bloques al monitoreo de clientes PSAV y de flujos de comercio exterior, con alertas sobre exposición indirecta a direcciones designadas por la OFAC y por la NBCTF israelí, no sólo a las primeras.
- Adoptar las señales de alerta de FinCEN de mayo de 2026: acuñación inusual de stablecoins por entidades extranjeras, pagos en USDT de origen incierto desde jurisdicciones de riesgo, contrapartes iraníes, direcciones IP o VPN vinculadas a Irán y operadores P2P no registrados.
- Exigir a los PSAV locales políticas de congelamiento y reporte equivalentes a las recomendadas por el Senado, y verificar sus relaciones con exchanges señalados.
- Priorizar la Triple Frontera y los corredores con Venezuela en las evaluaciones de riesgo de las unidades de inteligencia financiera, con intercambio de información a través de GAFILAT.
- Seguir los próximos hitos: eventuales investigaciones del Tesoro y del Departamento de Justicia solicitadas por Blumenthal, la reglamentación de la Ley GENIUS para emisores extranjeros, nuevas designaciones de la OFAC sobre exchanges y redes chinas, y la evolución del bloqueo naval a medida que se agoten las reservas flotantes iraníes.
El poder de sanción de Washington siempre dependió de intermediarios dispuestos a cumplir. En la era de las stablecoins, esos intermediarios ya no son únicamente bancos regulados, sino emisores privados, exchanges offshore y mesas extrabursátiles. Quien quiera medir la eficacia de la presión sobre Teherán en los próximos meses deberá mirar menos el Golfo Pérsico y más los registros de la red Tron.