POLITICA ARGENTINA: LAUTARO BONINO

El armado empieza antes que la campaña

Falta más de un año para que la Argentina vuelva a elegir presidente, pero la lógica electoral ya organiza cada movimiento de la Casa Rosada.

Lunes, 17 de Agosto de 2026
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Falta más de un año para que la Argentina vuelva a elegir presidente, pero la lógica electoral ya organiza cada movimiento de la Casa Rosada. El oficialismo acelera en simultáneo tres frentes con ese fin. La acumulación de reservas, la modificación del calendario electoral y el inicio de conversaciones con el PRO para garantizar gobernabilidad parlamentaria.


Más dólares que los pactados con el Fondo

El Banco Central lleva acumulados más de US$ 13 mil millones en compras dentro y fuera del mercado cambiario desde que comenzó la cuarta fase del programa monetario. La cifra no solo supera holgadamente la meta original acordada con el FMI, que rondaba entre US$ 7 mil y US$ 10 mil millones para todo 2026, sino que impulsó las reservas brutas por encima de los US$ 50 mil, el nivel más alto desde septiembre de 2019. El propio Milei proyectó que, de sostenerse el ritmo de compras, el stock adquirido podría llegar a los US$ 20 mil millones previo a fin de año.

A ese colchón se le añade la renovación del swap con el Banco Popular de China por 130 mil millones de yuanes (unos US$ 19 mil millones), esta vez extendida a cinco años en lugar de los tres habituales. Si se suman este instrumento, el swap con Washington por US$ 20 millones y las reservas ya compradas, el Gobierno dice contar con un "poder de fuego" de entre US$ 60 mil y US$ 70 mil millones para enfrentar cualquier episodio de estrés cambiario antes de los comicios del '27.


La ofensiva contra las PASO

El segundo frente es la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. El Gobierno envió en abril un proyecto de reforma electoral para derogar definitivamente el mecanismo, pero sin los votos necesarios la Casa Rosada resignó la eliminación total y concentra ahora sus esfuerzos en repetir la fórmula aplicada en 2025, es decir, una nueva suspensión puntual para el turno electoral de 2027.

El argumento oficial combina lo fiscal con lo político. Se argumenta -y con razón- que las PASO representan un gasto de unos 250 millones de dólares anuales para el Estado, y que constituyen una instancia "que no cumple ninguna función real", en palabras del propio Milei. Sin embargo, resulta más importante privar al peronismo de una instancia que le permita resolver sus diferencias internas. Sin PASO, cualquier interna opositora debería dirimirse antes, por fuera de las urnas, en una negociación mucho más costosa políticamente.

El obstáculo no cobra fuerza solo en la oposición, sino también en los propios aliados. Tanto el PRO como la UCR ya hicieron saber que no están dispuestos a acompañar la eliminación en el contexto actual. Cristian Ritondo, jefe de la bancada macrista en Diputados, dijo: "Hoy por hoy, creemos que las PASO han sido un instrumento positivo. Es un debate que todavía no tenemos saldado". El Gobierno, de hecho, ya resignó la idea de reflotar el sistema de colectoras para sumar listas provinciales bajo el paraguas de la reelección presidencial, y decidió concentrar todo el capital político disponible en la discusión de las primarias.


La macro sigue a dos velocidades

La economía real sigue mostrando una brecha que se profundiza mes a mes. Por un lado, el complejo exportador atraviesa un año de números históricos. La Bolsa de Comercio de Rosario proyecta una liquidación de divisas de US$ 57.200 millones para 2026 entre agro, energía y minería, superando el máximo histórico de 56.722 millones alcanzado en 2022. El campo ya exportó 63 millones de toneladas en el primer semestre, un 15% más que en igual período de 2025, con el complejo agroindustrial facturando 27.447 millones de dólares, con saltos notables en girasol, trigo y legumbres. La minería, por su parte, exportó 4.742 millones de dólares en el primer semestre, un salto interanual del 74,4%, y podría cerrar el año en 9.000 millones. Esto representaría más del 10% de las exportaciones totales del país, con el litio como gran protagonista tras crecer 185% interanual. La pesca no fue la excepción. Sus envíos crecieron 12% en volumen y 19% en valor durante el primer semestre, y si las proyecciones se confirman, 2026 podría cerrar con exportaciones totales por unos 90.500 millones de dólares.

Pero esa fotografía convive con un escenario radicalmente distinto en los sectores que dependen del consumo interno. El consumo masivo acumula siete meses consecutivos de caída y cerró junio con un retroceso interanual de 2,7%, según Scentia, con los canales de cercanía como kioscos y almacenes de barrio cayendo hasta 4,6%. La industria manufacturera arrastra una contracción de 3,1%; el sector metalúrgico retrocedió 4,4% interanual en julio y ya perdió más de 21.000 puestos de trabajo, y la producción automotriz se hunde 18,3%. Adicionalmente, el Índice de Confianza del Consumidor de la UTDT y Poliarquía registró en julio su caída interanual más pronunciada desde 2020.


El riesgo país vuelve a acercarse a los 500 puntos

El riesgo país, que había tocado un piso de 410 puntos en julio, rebotó 17% en agosto y ya opera en la zona de 470-480 puntos básicos. Los analistas coinciden en que la suba combina factores externos como la tensión geopolítica en Oriente Medio y la firmeza de las tasas en los Estados Unidos, con componentes locales.

La incertidumbre golpea la imagen presidencial y las mediciones de agosto muestran un deterioro respecto de los picos de aprobación de comienzos de año. Una encuesta de Zubán Córdoba ubicó la desaprobación de la gestión en 65,3% y la imagen negativa de Milei en 61,3%, con más de la mitad de los consultados afirmando estar peor que al inicio del mandato. En el propio conurbano bonaerense, terreno clave para 2027, un relevamiento de CB Global Data mostró a Axel Kicillof por delante de Milei en imagen positiva en 21 de los 24 municipios analizados.


El PRO

Frente a ese combo, el Gobierno acelera los contactos con el PRO para garantizar gobernabilidad legislativa y ordenar acuerdos provinciales antes de que el desdoblamiento electoral gane terreno. Ya son diez las provincias que amenazan con separar sus fechas de las nacionales. Las negociaciones incluyen el reparto de listas y la construcción de un bloque parlamentario capaz de sostener la agenda legislativa del segundo semestre, que incluye la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la ley de Inocencia Fiscal 2.

Del otro lado del tablero, el peronismo enfrenta el mismo dilema con signos invertidos. Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner comparten una urgencia idéntica a la libertaria. Ninguno puede permitirse perder una instancia primaria que, paradójicamente, funciona hoy como el mecanismo menos costoso. Si las PASO desaparecen o se suspenden, esa negociación deberá resolverse por otras vías.


El dilema de Toto Caputo

En el centro de todas estas tensiones aparece el ministro de Economía. Caputo se encuentra ante una la disyuntiva de apretar más la política monetaria para contener al dólar y seguir bajando la inflación, o relajar las tasas para descomprimir el financiamiento de las pymes y reactivar la demanda interna. La contención cambiaria en torno a los 1.500 pesos ya elevó las tasas de interés hasta el 30% nominal anual, y algunas pymes enfrentan costos de financiamiento de entre 80% y 100%. La mora de familias y pequeñas empresas alcanza ya el 12,7% de la cartera bancaria, con niveles aún más altos en el circuito de billeteras virtuales y fintechs. Como respuesta parcial, el Gobierno avanzó con una flexibilización para que los bancos puedan prestar en dólares hasta el 15% de sus depósitos a empresas, en un intento de introducir competencia entre monedas y aliviar la presión sobre las tasas en pesos.

Existe un marcado trade-off entre mantener las tasas contenidas y sostener el techo cambiario, y el margen para hacer ambas cosas se estrecha a medida que se acerca el año electoral. En última instancia, será el humor social el que determine si el Gobierno prioriza la baja de la inflación o el alivio del crédito.


Una semana de cambios

Lo que emerge de esta semana es la imagen de un oficialismo que empieza a jugar en dos tableros simultáneos: el de la macroeconomía, donde exhibe méritos genuinos en materia de acumulación de reservas y desempeño exportador, y el político, donde necesita construir mayorías. Los frentes que el Gobierno asegura hoy son, en el fondo, apuestas defensivas. No garantizan una victoria electoral, pero reducen la probabilidad de un colapso que la vuelva imposible. Falta más de un año para las urnas, pero la carrera ya empezó correrse.

 

Lautaro Bonino
Sobre Lautaro Bonino


Lautaro Bonino es Licenciado en periodismo (UP) con posgrado en Economía y Ciencia Política (UCEMA).