POLITICA ARGENTINA: SERGIO JULIO NERGUIZIAN

Milei, ahora: auge y crisis de la conducción disruptiva

Hasta diciembre de 2023, los siete presidentes elegidos por el voto popular que deparó el retorno de la democracia...

26 de May de 2026

 

Hasta diciembre de 2023, los siete presidentes elegidos por el voto popular que deparó el retorno de la democracia observaban un rasgo común: amén de los disímiles estilos de conducción, respetaban algunas fronteras del decoro y el sentido del buen burgués demandados por la opinión pública, con matices claro está, que no desdecían la nota común que señalamos.

Milei Jedi Sith, Javier Milei, Gobierno de Milei
 
Pero la entronización de un outsider como Milei implicó un quiebre de los antecedentes, y una innovación en el modo de manejo del gobierno cuya dimensión no se pudo adivinar previo a la asunción. Se empezó a hablar de conducta 'disruptiva'.

Derivado del inglés 'disruptive', el calificativo se aplicó inicialmente a innovaciones tecnológicas que implicaran una alteración substancial de sistemas precedentes. En poco tiempo, se extendió su rango significativo, hasta alcanzar a la conducta de líderes del campo político y aún del institucional (incluso gerencias de organizaciones privadas complejas) que se caracterizaran por su abierta predisposición a quebrantar reglas y a sorprender con el abandono o el desprecio de consensos pretéritos.

El sujeto disruptor construye su trascendencia social, apelando a dos recursos que le son funcionales: a) la comunicación recurre a métodos no covencionales: el lenguaje se anima al improperio, la descalificación grosera del 'otro' y en general del sistema de ideas dominante y antecedente; b) los instrumentos empleados para la difusión se apoyan en los aportes tecnológicos recientes (toda la batería de recursos incluidos en el concepto de 'redes' en sentido amplísimo), de modo que se confirma y redefine el apotegma mcluhaniano al respecto de que el medio es el mensaje.

El agente disruptor lee con una intuición que hace la diferencia, la composición de la demanda social. En primer lugar, señalará el fracaso de los modelos de expansión tanto en lo económico como en el de las condiciones generales de vida. Barrer con el pasado implicará descalificar a las personas identificadas con lo probado y fallido: es hora de la guerra a las 'castas' como núcleos de privilegiados que operan exclusivamente en beneficio de su círculo hermético. En segundo lugar, denunciará que, entre las razones que imponen un cambio radical, debe ubicarse a la 'guerra contra la corrupción', ya que la conducta ilícita explica la persistencia de la casta y es, a su vez, razón primordial del fracaso de los intentos precedentes. En el epílogo, el abandono de la negociación política tradicional es presentado como una manifestación vigorosa de que el plan en marcha no es objeto de transacción. De esta manera, la terquedad que reproduce con frecuencia el desprecio a las instituciones democráticas funge como firmeza de convicciones.
 

Sucesos argentinos
 
Hasta octubre de 2025, cuando el gobierno revalida títulos ganando con alguna comodidad las legislativas, los escándalos por la presunta comisión de actos de corrupción fueron ignorados por el electorado argentino. Un principio apalancado en el crudo cinismo indicaría que, mientras las expectativas de mejora se mantienen firmes, las sociedades suelen ser misericordiosas con las faltas del Poder. Es decir que, aún sin resultados positivos consolidados, la fe en un mañana mejor extiende una forma peculiar de indulto por parte de las mayorías. El Presidente, que reúne los caracteres que señalamos para identificar al outsider disruptor, asiste a fin de año a la inminencia de una caída de imagen, pero se muestra sin recursos para revertir el cuadro. Aún así, para esa época, el nivel de deterioro no es mayor que el de los titulares de P.E.N. precedentes en su segundo año de gestión.

Un incidente de presunta corrupción, sin embargo, -el Affaire Adorni- se convierte en el de mayor repercusión popular, aunque ni remotamente alcance el nivel de otros asuntos aún sin justificación judicial. La razón es de sencilla explicación: el jefe de gabinete proviene de su actuación en el medio televisivo, por lo que el medio determina la trascendencia. Sin perjuicio de ello, el dato distintivo del escándalo es la parálisis de la acción gubernamental: no se trata de congelamiento de la tarea administrativa, sino de la pérdida de iniciativa en términos de actividad política 'arquitectónica'. El Presidente deja de construir poder y se muestra falto de reflejos, en tanto ninguna declaración echa luz sobre acontecimientos crecientemente confusos y comprometedores.

El disruptor exhibe entonces un costado que parecía no le alcanzaría jamás. En efecto, el dato complementario de la personalidad es el menos sospechado: la batería de recursos es tan deslumbrante en su aparición escénica como pobre de herramientas sustitutivas cuando una crisis opaca el brillo inaugural. Desde ya que esta pobreza es ahora notoria, porque coincide con una gradual pérdida de expectativas en el tan mentado futuro mejor. Con todo, no parece sencillo explicar esta sincronización de ambas circunstancias.

Una pista nos lleva a afirmar que los rasgos que señalamos en el sujeto disruptor tendrían una nota especial. Una revisión podría ser provechosa:

1. La denuncia de la 'casta' como responsable crucial del fracaso precedente se licúa rápidamente cuando el gobierno exhibe, en forma creciente, los vicios que denunciaba.
2. La novedad del lenguaje transgresor y la ruptura de convenciones propias del buen gusto se pierden cuando el espectro opositor y el periodismo comienzan a imitarlo. El sujeto receptor (lector, oyente, televidente, internauta) abandona la sorpresa cuando el estilo se masifica.
3. La puesta en escena del estilo que pretende romper con modelos conocidos se agota rápidamente. Cantar en recitales, vestir con desprolijidad, montar en cólera y simular demencia son, en algún momento, denostados por la propia 'prensa amiga'. El sistema de ideas e intereses que articula el régimen en la sociedad de mercado ingresa en estado de alerta: apoya esta matriz de disrupción porque prioriza un Estado mínimo, pero no está dispuesta a poner el riesgo el mecanismo de privilegios que defiende. Una personalidad puede quebrar modelos de manera auspiciosa para el establishment, pero el desquicio que hace impredecible la conducta hace sonar las alarmas de incendio.
4. La salud de un modelo disruptivo parece depender en buena medida del 'estado de conflicto permanente'. Claro que la conflictividad benéfica es la que se ciñe a la confrontación severa y agresiva de programas y objetivos alcanzados, y no la que se va reduciendo -lenta pero firmemente- hacia la descalificación individual. Esta suerte de colesterol malo del organismo que ostenta el Poder daña sin remedio a las arterias esenciales.
5. Un rasgo no menor del modelo disruptor estriba en la velocidad de reflejos frente a la adversidad: salir del laberinto aunque sea por arriba, pero escapar -del modo más veloz que sea posible. El Affaire Adorni muestra, palmariamente, las limitaciones del esquema cuando no se emplean inteligentemente sus instrumentos, o cuando se desprecian las dificultades en la misma medida en que se ignoran las armas del opositor paciente.
 
Las llamadas 'condiciones objetivas' que generan posibilidades para un cambio estructural crearon el ambiente propicio para el encumbramiento del Milei-fenómeno. Para el sostenimiento del modelo, la Historia exige el abandono de la arrogancia que prescinde de toda otra fuente de ideas que no sea la propia, tanto como del ciego fundamentalismo que desoye las voces de advertencia.

Los últimos acontecimientos revelan que el Presidente insiste en manejarse con parientes y con ministros sin cartera. El problema no es que esté solo; el asunto es que no le importa.


 
Sobre Sergio Julio Nerguizian

De profesión Abogado, Sergio Julio Nerguizian oficia de colaborador en El Ojo Digital (Argentina) y otros medios del país. En su rol de columnista en la sección Política, explora la historia de las ideologías en la Argentina y el eventual fracaso de éstas. Sus columnas pueden accederse en éste link.