POLITICA: POR FRANCISCO MONTESANO, TOTALNEWS.COM.AR

Del "Que se Vayan Todos" de 2001, al "Que se Vayan Todos" del...

Si existe algo que irrita y enoja al ciudadano, por lo menos argentino, es sentirse engañado, estafado, diríamos en fin burlado en su buena fe. Menem sufrió el sarcasmo generalizado de la población con su famoso "salariazo" y la confesión de que si "decía lo que iba a hacer no lo votaba nadie". De La Rúa quedó prisionero del "uno a uno" y el pánico que le producía su caída de imagen, con la invariable, y lo más importante, su pérdida de poder.

21 de Julio de 2010
El ex presidente, valiéndose de un artículo constitucional, utilizó a su esposa como sucesora de su mandato, a sabiendas que el fin del mismo era limitar en el poder del gobernante, y utilizando la figura de la sociedad conyugal, sorteó el obstáculo con una indudable cualidad de estratega político pero de inocultable sabor a artimaña personal ? realizó declaraciones pre-eleccionarias que sería importante recordar. Como frente de ataque de su campaña, eligió a Carlos Menem y todo lo que, a su juicio, representaba: "hambre, exclusión social, corrupción y concentración económica". Se resistía a que le identifiquen con Eduardo Duhalde ("No soy el candidato de nadie") y prometió "una nueva Argentina con igualdad, democracia, justicia y equilibrio", a pesar de que en los primeros sondeos sus electores le aportaban el 8% y con el apoyo del aparato peronista y Duhalde a la cabeza logró el 22%. Ante la pregunta, ¿le molesta que le consideren el candidato de Eduardo Duhalde?, respondía : "No soy el candidato de nadie. Hay un espacio político amplio del cual también participa el doctor Duhalde como gente de distintos partidos". Contra su voluntad, la elección, sin embargo, estaba condicionada por el enfrentamiento entre Menem y Duhalde. El "que se vayan todos" no se pudo implementar porque nadie lo canalizó y terminó disgregándose en la sociedad. No hubo ningún partido que capitalizara eso. Se hicieron asambleas en aquel momento. Una parte de ellas fue cooptada por la ultra izquierda y se desvanecieron; luego de eso, simplemente la iniciativa se fue muriendo. Aquella elección, a pesar de las promesas renovadoras del kirchnerismo sobre la vieja política, resultó solo un cambio de envoltorio. Este abogado, de 53 años, exhibía su gestión como gobernador con orgullo, con un desempleo en su provincia es el más bajo del país (3,5% según estadísticas oficiales). Aunque lo cierto es que el logro no se anotaba mérito alguno en una provincia productora de petróleo y con menos de 200 mil habitantes. De hecho, más de la mitad de la población económicamente activa de Santa Cruz depende directa o indirectamente del Estado. Los hoy tan comentados fondos expatriados de Santa Cruz eran contestados así, y el problema de las tarifas y de los servicios públicos también tenían su respuesta equivalente. Su supuesto enemigo, más que adversario político en las elecciones (Carlos Menem) tuvo contrariamente a lo pregonado por el gobernador/candidato, un significativo apoyo en sus políticas de privatización en la provincia y fueron facilitadas oportunamente la venta de los activos del Estado, especialmente los petroleros. Los analistas políticos argentinos lo colocaban como una figura en la vereda opuesta del caudillismo y el líder carismático que había dominado la política de este país sudamericano en los 90. Dirían luego : Kirchner es todo lo contrario a esa forma de asociar la política con las pautas publicitarias y de vender un candidato como si fuera un producto. Era claramente el anti-candidato. Artemio López, consultor argentino, junto con Guillermo Makin, profesor del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Cambridge, trazaban este perfil : "Es un candidato distinto que ha hablado de cambiar las cosas diferentes; ha dicho que nadie lo va a comprar ni se va a dejar seducir por el pragmatismo, o sea, decir una cosa y hacer otra". "Su figura de anti-héroe, en ese sentido, le es un atributo. Yo creo que el marketing político tradicional agotó luego de los años 90 sus propuestas de farandulización de la política". "Kirchner es todo lo contrario a esa forma de asociar la política con las pautas publicitarias y de vender un candidato como si fuera un producto. Es claramente el anti-candidato, sin embargo eso, en la Argentina de hoy, es un valor". Este aspirante a presidente se presentaba como un administrador joven y eficiente que había logrado hacer de su provincia lo que considera un modelo para otros gobiernos regionales en la Argentina. Han transcurrido ya 5 años de aquel abril de 2003, y cotejando las definiciones y las propuestas con la realidad que vivimos a diario, podemos acreditar lo ligero de los discursos de campaña y lo irrelevante de los análisis de los mismos. Las promesas incumplidas y los cambios de actitud en el plano político-institucional no tienen condena alguna en nuestro sistema; solo la moral, por lo cual deberemos seguramente continuar tolerando en cada elección las mismas falsas quimeras de los candidatos de turno y similares veredictos de un número determinado de analistas rentados.
Por Francisco Montesano, Totalnews.com.ar