ECONOMIA Y NEGOCIOS | EL EMBAJADOR TILDO DE POPULISTA A KIRCHNER
Embajador francés denuncia lo obvio : la Argentina no es terreno apto para hacer negocios
El embajador de Francia en la Argentina, Francis Lott, denunció lo que el mundo de los negocios ya conoce : que nuestro país no es el mejor lugar para hacer negocios. Denunció a Kirchner como populista, y que muchas empresas extranjeras son asfixiadas para poder quedarse en el país. Obvia referencia a las coimas que piden los funcionarios de la Administración actual. Las sospechas sobre de Vido.

Las relaciones entre el gobierno argentino y el francés volvieron a tensarse ayer como consecuencia del retiro del grupo Suez, principal accionista de Aguas Argentinas, en una fuerte discusión que involucró al embajador de Francia en la Argentina, Francis Lott, y a la senadora y primera dama, Cristina Fernández de Kirchner.
Todo empezó cuando, anteanoche, Lott criticó duramente, durante una reunión en la embajada de su país, al presidente Néstor Kirchner por el tratamiento dado a las negociaciones con Suez. En ese encuentro, según consignó la agencia de noticias francesa AFP, el embajador juzgó la actitud del Presidente como "populista" y "un poco sesentaiochista" -en alusión al Mayo Francés de 1968-. Según Lott, esa postura desencadenó la decisión de Suez de abandonar el país.
Las declaraciones produjeron una fuerte irritación en la Casa Rosada y motivaron ayer una reacción mediática -y lógicamente inverosímil- de la candidata a senadora nacional del Frente para la Victoria bonaerense y primera dama, Cristina Kirchner.
"El embajador de Francia debería tratar con respeto al pueblo argentino, porque cuando un embajador extranjero insulta al Gobierno no insulta el Presidente, insulta al pueblo -dijo la senadora durante un acto de campaña en Berazategui-. Hoy tenemos que escuchar que este señor defienda intereses contrarios a los de nuestro país." La primera dama agregó que Francia debería darle "instrucciones a su embajador para que entienda que éste es un país soberano, que tiene un presidente" y poderes Ejecutivo y Judicial.
Las expresiones de Cristina Kirchner son risibles, teniendo en cuenta que se esforzó por encausar el comentario del embajador contra la ciudadanía argentina, cuando en realidad el objetivo del funcionario era claramente denunciar la corrupción que impera en la Administración actual. Sabido es que las empresas extranjeras que operan en la Argentina deben tolerar ataques mediáticos permanentes de tono electoral por parte del Presidente y funcionarios. Y por si eso fuera poco, ya se ha denunciado que los requerimientos de funcionarios kirchneristas en materia de coimas se han vuelto insoportables para las empresas. El principal motivador de estos pedidos no es otro que el Ministro de Planificación, Julio de Vido, oportunamente señalado por Elisa Carrió como el "cajero" de Kirchner. La embajada estadounidense también denunció ante Washington esta situación de pedido exagerado de "retornos" por parte de funcionarios del Gobierno, aunque Estados Unidos llamó a silencio para no magnificar la situación.
Lott había hablado durante un discurso sobre las relaciones bilaterales. El embajador empleó la palabra del argot popular soixante-huitard ("sesentaiochista") para referirse a quienes participaron de las jornadas de la rebelión estudiantil y obrera en París en 1968. Se lo asocia, también, con la disconformidad de una adolescencia tardía que se rebela contra el orden constituido, pero sin que esa adolescencia supiera bien cómo constituir otro orden de cosas.
"Ocurre a menudo que empresas extranjeras son ahorcadas por los gobiernos", dijo el diplomático ante algunos periodistas y representantes de la asociación francesa ARRI. El embajador de Francia admitió que Aguas Argentinas había ganado unos US$ 5600 millones entre 1993 y 2001, pero señaló que durante ese período sólo US$ 106 millones habían sido distribuidos entre los accionistas.
La "asfixia" gubernamental no sólo se ha hecho presente en el caso de Aguas Argentinas. Las petroleras también sufren constantes ataques desde el Gobierno y son permanentemente amenazadas con un incremento de retenciones, si no realizan inversiones que logren evitar la caída del Presidente en las encuestas. En su momento, Kirchner envió a Luis D Elía y a sus piqueteros para que "apretaran" a la angloholandesa Shell, bloqueando estaciones de servicio. El resultado quedó a la vista : Shell estuvo a punto de dejar el país pero renegó de la iniciativa, a modo de aguar la fiesta de Kirchner, que pretendía "echar" a la petrolera para que PDVSA y el risible Hugo Chávez se quedaran con las estaciones, eventualmente vacantes.
El resultado para Shell y para cientos de argentinos fue catastrófico, ya que muchas estaciones finalmente cerraron, ante el miedo de sus clientes de sufrir ataques de piqueteros a sus vehículos. Obviamente, grandes cantidades de empleados fueron despedidos de sus puestos de trabajo en las gasolineras.
La ida del Grupo Suez fue minimizada por el Gobierno, pero en los círculos financieros internacionales y Wall Street, el episodio fue recibido como una pésima señal y la incidencia llegó a golpear incluso las cotizaciones de los papeles argentinos de la deuda. La inversión en el país continúa siendo baja, y la Argentina es la nación de América del Sur que menos dinero extranjero ha recibido de la región, en concepto de inversión directa.
Mientras el Gobierno responde con tono electoral a las críticas del embajador de Francia, a ningún protagonista serio del mundo de los negocios escapa que la Argentina se ha convertido en una pesadilla para cualquier interesado en invertir.
El problema es, que mientras la crítica y el desdén con que el Presidente se maneja hacia los empresarios continúan, quienes pagarán el precio, en última instancia, serán los mismos argentinos.