POLITICA: POR EL DR. LUCIO CATANO, ABOGADO, PARA EL OJO DIGITAL

Nuestro galimatías criollo

Compatriotas, me llevaría semanas, tal vez muchos meses, explayarme en una reflexión sobre nuestras dolencias, desencuentros, desatinos y congojas, que por doquier encontramos en casi todos los artículos que nos remiten por este y otros medios de comunicación.

21 de Julio de 2010
Todos, o la mayoría de ellos, tienen un denominador común. Lo que en el derecho penal se denomina la notitia criminis. El dar a publicidad cotidianamente un acto doloso, sea del gobierno, la mesa de enlace, los piqueteros, los gordos de la central obrera, la mal denominada oposición y la clase politica y dirigente por igual. Ningun analista internacional le puede dar en la tecla a nuestras desventuras, ininterrumpidas por cierto. Nosotros, desafortunadamente, tampoco. Porque para cubicar la magnitud de nuestros desaciertos y yerros, es preciso analizar el origen de tantas anomalías y torpezas. Es sumamente difícil graficar nuestra radiografía social. Intentaré hacerlo en un paralelo abstracto. Cualquiera que nos observa, creo que lo hace con una mirada contemplativa y tambien retrospectiva. Como detenerse, salvando los comparativos, en el Foro Romano, el Coliseo, un Gran Estadio de fútbol abandonado o un circuito de carreras, plagado de baches y yuyos. Un lugar en el que alguna vez, se desarrolló algo importante, trascendente. Sin caer en la exultancia de compararnos con una gran civilización como las de la antiguedad, al menos el sitio o la comunidad, que en pretérito fue otra cosa. Más bella, pujante y promisoria. Aquí se desarrollaron las disciplinas culturales, educativas, artísticas y de combate al analfabetismo, mucho antes que en los Estados Unidos. El biotipo caucásico promedio, integrador de una sociedad moderna y dinámica. Bendecidos por un clima bienechor para la agricultura, la ganadería y la industria alimentaria. Tal vez demasiados atributos, generados por una tierra pródiga en otorgar las riquezas a aquellos que se dispusieron a proveerse de ellas. Pero todo ese arco iris, cromático y acrisolador comenzó a desvanecerse. No fue la influencia del anarquismo, que descendió de los vapores entre cientos de miles de inmigrantes, el virus que desató nuestro erratico sendero, por el que todavía transitamos. Tampoco sería justo y sincero atribuirlo a esa tendencia populista que nos viene de la epoca del rosismo unitario que marcó una impronta hereditaria a través del radicalismo yrigoyenista. Porque -en esencia- los radicales, fueron la expresión masiva de una incipiente clase media, en plena expansión y en las grupas de una revolución industrial, que modificó las reglas de la economía universal. Pero si por breves instantes, abandono esta suerte de exégesis domestica de esta anatomia argentina, y me ubico en el tiempo presente, en el que se me aparecen las caras de estos patibularios que, con denodado afán, se aferran a conducir los destinos de nuestra pobre Patria -con la marca registrada del Peronismo- las explicaciones surgen como más avizorantes. Menos teñidas de los nubarrones que a quienes nos tratan de analizar, se les presentan inevitablemente en sus horizontes intelectuales. Se dice y se dijo hasta el hartazgo que antiperonismo era una forma velada de traición a nuestra identidad nacional. En contraposición a ello, se afirma en el ideario colectivo, que nada que este disociado del justicialismo, puede y debe ser bueno para toda la argentinidad. Porque todos los que militan en política, sienten la impronta de cautivar a cualquiera de esa ideología. Ya que es una corriente de pensamiento masificada. Nada se puede intentar ni procurar en esta política vernácula, si se desdeña la idea de asociarse por empatía a lo justicialista. Aquellos que intentamos abrir las mentes de nuestros hermanos, fracasamos y fracasaremos inevitablemente, porque embarcarse en una empresa de esas características, no es popular y ademas es antipático. Para hacer política, se puede inventar cualquier fórmula, pero el embudo es y sera siempre lo que tenga una fragancia asequible al peronismo. Los que militan en sus filas, se sienten cómodos, por esa suerte de dogmatismo asimilado, que nunca se discute. Es como un mito religioso. Una vez instalado, llega a ser eterno. Es intrascendente el qué tan nocivo sea. Corresponde a la categoría de lo que los españoles denominan "una verdad de a puño". Pero, a estas alturas de los acontecimientos económicos globales, en los que afloran detrás de las bambalinas de un primer mundo, los Chávez, los Castro, los Ortega, los Morales y todos estos mestizoides que estan haciendo sucumbir a toda la hispanoamérica en más hambruna y denigración humana, ¿no sería prudente reformular nuestra doctrina como Nación? ¿Acaso no somos más cultos y capacitados que el resto de nuestros vecinos? Y si así es, ¿de qué nos ha servido? ¿No tuvimos suficiente ya de Perón, los Montoneros, La Patria Metalúrgica, el Menemismo y estos Kirchner? ¿Cuanto más estaremos dispuestos a descender? Quejarse como lo hacemos, en nada nos ayudará. No revertiremos estos desaguisados con más verba e inacción. En el fondo de vuestros corazones, que a la luz de los demás es insondable, ¿no sienten un verdadero desprecio por Kretina, Pino Solanas, Carrió, De Narváez, Macri, Solá, Juez y el resto de esta mascarada, tan traviesa como indigesta? Ignoro, como la mayoría de Ustedes, si existen heméticos o anticuerpos para extirparnos este carcinoma que son nuestros políticos, todos por igual. Pero de algo estoy más que seguro. El día que la gente abandone esa costumbre mongoloide de vivar a un sujeto que está muerto y sepultado desde 1974, ellos mismos tendrán que aprender otra tonada. Menos infantil y más promisoria. Adecuarse a estos tiempos que se avecinan, que no tolera a perdedores como nosotros. Rodeados de cultores de esa necrofilia vacua y añeja de vitorear a los muertos. Hay que desafiar abiertamente a todos estos canallas, que se han enriquecido a expensas del pueblo, y que llevan adelante esta retahíla desteñida, sin ideas ni ideología. El día que ya no se cante la marcha y vayan despareciendo las fotos de Perón & Eva, el pueblo, lenta pero inexorablemente, estará condenado a repensar en una identidad diferente. Con más contenido y sin disfraces exógenos tan pretéritos como inconducentes. Ese día develaremos nuestro galimatías criollo. Por el Dr. Lucio Catano, Abogado, para El Ojo Digital Política.
Por el Dr. Lucio Catano (h), Abogado y Profesor en Derecho Penal