POLITICA: POR FERNANDO PAOLELLA, TRIBUNA DE PERIODISTAS

El ataque del Gobierno contra el Campo y el discurso de Cristina Fernández de Kirchner. Gasolina de verdad. "Haz lo que yo digo..."

Los ataques de la Presidente Cristina Fernández de Kirchner contra la prensa, la filtración de las protestas en la televisión y la mecha que está a punto de encenderse. La "victoria" oficialista que no fue tal. En la crítica pluma de Fernando Paolella, periodista de investigación de Tribuna de Periodistas.

21 de Julio de 2010
"Tenemos que reflexionar sobre quiénes son los titulares de los derechos de la información y la libertad de prensa, si son los grandes medios de comunicación o los ciudadanos, que merecen que todos los relatos que una sociedad tiene acerca de sus acontecimientos sean difundidos con la misma intensidad, de la misma manera, es importante que todos tengamos la libertad de poder escuchar a todas las voces, a todos los relatos, y que además lo hagamos en un marco de democratización profunda y de rechazo a toda forma discriminatoria. Esto es de hablar de calidad institucional. Quienes más la reclaman o la editorializan son los que menos la practican. Espero que todos podamos gozar de la libertad de prensa y de la libertad de información, de toda la información, también la que tiene un relato diferente al que quiere instalarse de que a los argentinos nos va todo mal. Nos deben la calidad institucional y democrática que han reclamado por siempre, por supuesto, a los otros", manifestó Cristina Kirchner en el comienzo de la tarde del viernes 4 al dejar inaugurado un observatorio de medios contra la discriminación. Muy interesante, sobre todo cuando estos conceptos son vertidos luego de iniciada la tregua de 30 días resuelta por las entidades agropecuarias, falsamente travestida la misma como una victoria del oficialismo. Si se desgrana puntillosamente la palabra presidencial, se cae en la cuenta que parece que le vienen a sí misma como anillo al dedo. Primeramente, Cristina alega que se debe reflexionar sobre los titulares de la libertad de prensa, los ciudadanos indudablemente, los cuales fueron y son marginados del conocimiento de la realidad a causa de los pactos entre los K y los aludidos dueños de los multimedios informativos. Claro ejemplo de esto, lo constituyó la ausencia de imágenes de la protesta de la noche del martes 25, que mientras esta tenía lugar la tele mostraba cualquier verdura. Además, su gobierno y el de su esposo, nunca escucharon ?a todas las voces, a todos los relatos", sino que primordialmente intentaron embretar a la ciudadanía en la trampa del pensamiento único. También está como ejemplo esa noche, puesto que como no aceptaron a la gente movilizada en su contra, les tiraron encima a Luis D Elía y sus muchachos. Y eso precisamente, no se parece en nada a "un marco de democratización profunda y de rechazo a toda forma discriminatoria". Respetar el disenso, y no dar discursos confrontativos ante oyentes alquilados, es realmente respetar la calidad institucional. Lo contrario, que se está haciendo desde hace casi 5 años, es una burla a la inteligencia de todos. El verso fatal "Quienes más la reclaman o la editorializan son los que menos la practican. Espero que todos podamos gozar de la libertad de prensa y de la libertad de información, de toda la información, también la que tiene un relato diferente al que quiere instalarse de que a los argentinos nos va todo mal. Nos deben la calidad institucional y democrática que han reclamado por siempre, por supuesto, a los otros", finalizó su nuevo discurso para delicia del Menchi Sábat y de muchos que recuerdan la ya famosa exhortación del rey Juan Carlos de Borbón al verborrágico Hugo Chávez a que haga silencio. Lo malo, como se demostró hace unos días, es que tanto la señora presidente como su marido, carecen del mismo sentido del humor e inmediatamente ven golpistas debajo de cada maceta. Por eso, resulta altamente risible que desde el atril (¡otra vez!) se demande al conjunto de la población que observe por la calidad institucional cuando ellos son los primeros que la vulneran. Y lo que es peor, jamás lo reconocen en público persiguiendo a quienes se atreven a disentir o simplemente a pensar distinto. Hace una semana, cuando se llamó por fin a los representantes del agro a dialogar, un llamado de Cristina tiró abajo el principio de acuerdo al que habían arribado estos con el jefe de Gabinete Alberto Fernández. Previamente, la señora consultó con su marido y este bajó irremediablemente el pulgar. No puede pedirse a los gobernados que observen la democracia y la institucionalidad, cuando esta desde el poder no se practica ni por asomo. Por eso, los Kirchner tienen menos de un mes para reflexionar sobre los próximos pasos a seguir si realmente desean construir un país donde impere la conciliación, el diálogo y la mentada calidad institucional. De lo contrario, la gasolina de verdad correrá por doquier, y nunca falta algún idiota con un fósforo en la mano. Fernando Paolella, Tribuna de Periodistas. http://www.periodicotribuna.com.ar/. Email : ferarpa2001 -arroba- yahoo.com.ar.
Por Fernando Paolella, Tribuna de Periodistas