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INTERNACIONALES - IRAK: ASI LO SUGIRIO LA EX REHEN ITALIANA RESCATADA

Tenía el ejército estadounidense órdenes de matar a la periodista?

Mientras Italia honra al agente del servicio secreto italiano fallecido durante el rescate, Giuliana Sgrena sentenció que las autoridades estadounidenses falsearon las explicaciones del incidente en el que soldados de aquel país abrieron fuego contra el automóvil en que ella viajaba.
07 de Marzo de 2005

La periodista italiana que fue herida el viernes pasado por soldados estadounidenses en Bagdad, poco después de ser liberada por captores iraquíes, negó las aseveraciones norteamericanas de que el vehículo en que viajaba iba a alta velocidad, y describió como un agente del servicio de inteligencia italiano, murió protegiéndola.

“Sólo recuerdo los disparos”, escribió Giuliana Sgrena en su periódico, el matutino comunista Il Manifesto.

“En determinado momento cayó una lluvia de fuego y balas, silenciando para siempre las felices voces de unos minutos antes”.

Sgrena fue herida y el agente de la inteligencia militar italiana Nicola Calipari murió cuando la periodista celebraba su liberación rumbo al aeropuerto. El tiroteo del viernes pasado ha alimentado el sentimiento antinorteamericano en un país donde la gente está profundamente en contra de la guerra en Irak.

Il Manifesto, el diario de Sgrena, ha sido un duro crítico de la guerra, y de la decisión del primer ministro italiano Silvio Berlusconi de enviar tres mil soldados a la nación árabe.

Sgrena dijo que el conductor del automóvil en que viajaba comenzó a gritar a quienes disparaban que eran italianos, y luego “Nicola Calipari se arrojó encima mío para protegerme, e inmediatamente, y eso significa inmediatamente, sentí su último aliento, y murió junto a mí”.

De repente, dijo la periodista, recordó las palabras de sus secuestradores, cuando le advirtieron que “tuviese cuidado, pues los estadounidenses no quieren que usted regrese”.

El ejército de Estados Unidos dijo que los soldados usaron toda clase de señales, moviendo manos y brazos, encendiendo luces blancas, y haciendo disparos al aire, para que el automóvil frenara. Pero en una entrevista con la emisora de televisión italiana La 7 TV, Sgrena dijo “No había luces blancas, no había señales”.

Oficiales del ejército italiano dijeron que otros dos agentes fueron heridos, pero funcionarios estadounidenses indicaron que sólo había uno. El agente muerto, Calipari, había encabezado las negociaciones para la liberación de Sgrena.

La periodista dijo ayer a otra emisora de televisión italiana, Sky TG24, que no tenía intención alguna de volver a Irak. Sus secuestradores, dijo, señalaron con claridad que “no quieren testigos, y todos los periodistas somos considerados espías potenciales”.

Italia dedica dos días de conmemoraciones en honor del agente del Servicio Secreto, Nicola Calipari, quien recibirá hoy un funeral de Estado.

A su llegada a Roma, el cuerpo de Calipari -muerto el viernes pasado en Irak cuando protegía a la periodista Giuliana Sgrena de los disparos de las tropas de EU- fue recibido con honores de héroe.

El presidente italiano, Carlo Azeglio Ciampi, concedió a Calipari la Medalla de Oro al Valor, y tanto el jefe de Estado como el primer ministro, Silvio Berlusconi, se desplazaron al aeropuerto a donde llegaron los restos del agente.

En honor de su memoria también se dispuso instalar una capilla ardiente en el complejo del Vittoriano, en la céntrica Piazza Venecia hasta que se lleve a cabo el funeral de Estado en la iglesia de Santa María de los Ángeles.

La cuestión de los secuestros en Irak está cobrando cada vez mayor notoriedad, y casos como el de Sgrena sólo contribuyen a oscurecer aún más lo que está ocurriendo realmente. Las sospechas iniciales de que Estados Unidos es quien se halla detrás de los grupos de secuestradores, con la intención de generar un shock de apoyo a la invasión, se van apagando poco a poco. Actualmente es claro que los grupos insurgentes que asolan el Irak de posguerra están fuera de control y que constituyen ya un problema insoluble.

En el caso italiano, el premier Berlusconi tomó claramente la iniciativa para el rescate, debido a que Italia está ya demasiado comprometida en participar del proceso de reconstrucción iraquí. Su presencia militar es indispensable en términos comerciales, por así decirlo.

Pero es más que probable que para proceder a la liberación de la periodista, el gobierno italiano haya tenido que recurrir a recursos financieros. El peligro, entonces, no lo constituían tanto los terroristas y secuestradores, sino las propias fuerzas estadounidenses, que en su afán por protegerse de ataques, están exhibiendo niveles anormales de estrés y disparan a todo lo que se mueva. Las órdenes superiores van precisamente en este sentido también.

El conflicto iraquí ya se ha cobrado 1,500 fallecidos del lado de Estados Unidos, según cifras oficiales, pero a partir de la información que soldados de las fuerzas en el terreno permiten colocar la cifra de muertes en al menos 5 mil, y el doble de heridos.

El Ojo Digital

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