INTERNACIONALES: ASIA

Un año después de la llegada del Talibán a Afganistán; prisma de dificultades y desafíos

El 15 de agosto de 2021, solo unos días después de que las fuerzas armadas de los Estados Unidos...

01 de Septiembre de 2022

 

El 15 de agosto de 2021, solo unos días después de que las fuerzas armadas de los Estados Unidos anunciaran oficialmente su retirada de Afganistán, los talibanes capturaron la capital, Kabul, tomando así el control del país. A un año del acontecimiento, Afganistán debe lidiar con un acopio de dificultades y notorios desafíos, mientras la calidad de vida de la población local se ha visto marcadamente afectada -en particular, para las mujeres afganas.
 
Afganistán, Kabul, TalibánCon las arcas del Tesoro vacías y una catástrofe humanitaria en ciernes -que amenaza la vida de millones de personas-, organismos y expertos internacionales en la región ven proliferar sus preocupaciones.
 
 
Obstáculos y dificultades por doquier
 
En una misiva especial, dirigida el pasado 10 de agosto al presidente de los Estados Unidos de América, Joe Biden, y a la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, un grupo de 71 economistas y expertos en cuestiones vinculadas al desarrollo internacional expresaron su profunda preocupación frente a la debacle económica y humanitaria que hoy azota al territorio afgano.
 
Entre los firmantes de la citada carta, revistan el galardonado Nobel de economía Joseph Stiglitz y el ex ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis. Junto a otras personalidades, destacaron que el desmoronamiento de la actividad económica y el recorte de la asistencia externa tras ocurrida la retirada de los Estados Unidos, han conducido a la economía nacional a un concierto de extrema fragilidad.
 
Hasta el momento, el 70% de los hogares afganos no está en capacidad de suplir sus necesidades básicas, mientras que alrededor de 22,8 millones de personas (más de la mitad de la población) debe lidiar con un escenario de gravísima inseguridad alimentaria; tres millones de niños hacen frente a un serio riesgo de desnutrición, consignaron también prominentes economistas y entendidos.
 
Previamente, numerosos expertos y órganos internacionales publicaron informes y cifras alarmantes sobre la situación económica y la inseguridad alimentaria en Afganistán. Entre aquéllos, destaca la ministro alemana de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, quien hacia fines de 2021 alertó sobre la probabilidad de ocurrencia del 'peor desastre humanitario de todos los tiempos' en Afganistán, y agregando posteriormente que el grueso de los 'rubros económicos del país surasiático se han desmoronado, mientras que muchos habitantes mueren de hambre'.
 
Atribuyeron tal situación a una disminución significativa de la asistencia exterior a Afganistán tras llegado al poder el Talibán, cuyos miembros exhiben una muy limitada capacidad para dirigir los destinos del país y propiciar la consolidación de un proscenio de actividad económica, en particular.
 
Adicionalmente, los expertos afirmaron que el Talibán ha recurrido a la implementación de cruentas restricciones -en sintonía con la ley islámica o Sharia-, específicamente contra la población femenina. Este desarrollo contribuyó a licuar la cantidad de mano de obra disponible, provocando alteraciones de magnitud en la actividad productiva nacional.
 
 
Urge el arribo de asistencia internacional
 
No obstante, los citados expertos consideraron 'desventajoso' el incremento de la asistencia y cooperación internacional para Afganistán. Ello, en razón de que -siempre según su opinión- la mayoría de las principales economías deben, de momento, dedicar sus recursos para hacer frente a las dificultades económicas vinculadas a la pandemia de COVID-19, y al conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.
 
Complementariamente, apuntaron, el refuerzo aplicativo de la estricta legislación islámica sólo contribuirá a ahuyentar a potenciales inversores, los cuales muy probablemente se inclinen por no involucrarse con operaciones en el territorio.
 
Este correlato exige, en el ínterin, más respaldo internacional para Afganistán. El pasado 15 de agosto, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) instó a gobiernos y aportantes a hacer a un lado sus perspectivas políticas frente al régimen talibán, en consecuencia, reanudando sus programas de asistencia humanitaria con foco en la población local.
 
Por estas horas, el CICR figura entre las pocas instituciones internacionales que continúa brindando ayuda humanitaria a Afganistán. La prominente entidad ha brindado asistencia a unos 33 hospitales allí a efectos de que mantengan sus operaciones, abonen los haberes a su personal, y proporcionen combustible para ambulancias -así como también alimentos para los pacientes. Sin embargo, el director general del CICR, Robert Mardini, enfatizó que no era ésta una solución de carácter sostenible, en virtud de que las organizaciones humanitarias no pueden reemplazar a las agencias estatales. Finalmente, Mardini subrayó su deseo de que gobiernos y agencias de desarrollo internacionales reanuden sus actividades de apoyo al pueblo afgano.
 
Mientras tanto, numerosos activistas internacionales pidieron a los Estados Unidos y la Unión Europea se retorne a Kabul el control de un aproximado de US$ 9 mil millones, congelados luego de retomar el poder el Talibán. Fue apuntado que la liberación de tales fondos servirán al banco central afgano a la hora de contar con más recursos operativos y, así, garantizar que el sistema financiero y la economía nacional no colapsen definitivamente. En simultáneo, ello servirá para morigerar el desmoronamiento económico y humanitario en la atribulada nación.


 
Publicado originalmente en VOV World (Voice of Viet Nam)