INTERNACIONALES: JOHN VENABLE

Por qué el F-35 manda: apuntes históricos, análisis de costos y amenazas

Adam Smith (Demócrata, por California), presidente del Comité de Servicios Armados...

28 de Marzo de 2021

 

Adam Smith (Demócrata, por California), presidente del Comité de Servicios Armados en la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos, se lamentó recientemente por los costos pretendidamente exorbitantes y por el 'paupérrimo historial' del caza de ataque F-35 (Joint Strike Fighter). Podría perdonarse la carencia de expertise de Smith en lo que respecta a poder aéreo, a partir de esos infortunados comentarios. Adicionalmente, los comentarios compartidos recientemente por el General Charles Q. 'CQ' Brown sobre el particular también merecen atención.

F-35A, Fuerza Aérea de Estados UnidosSiguiendo los pasos de su predecesor, Brown -actual jefe de la Fuerza Aérea de los EE.UU.- ha enviado señales de difícil interpretación -criticando abiertamente al F-35 primero, y luego declarando ante el mundo su apoyo por la aeronave después.

En febrero pasado y, de nuevo, hace pocas semanas, Brown exteriorizó sus intenciones de llevar adelante un estudio que determine cuál es la combinación ideal de cazas de quinta y de cuarta generación a disponer en stock.

En sí mismo, ello resulta confuso, conforme la tinta del análisis compartido por su predecesor -intitulado 'La Fuerza Aérea que Necesitamos'- aún no se ha secado. Ese trabajo debió haber servido para contestar a más de una pregunta.

¿Qué debemos concluír? En primer lugar, hemos de considerar las ventajas de defender un 'equilibrio' que verse sobre sistemas de armamento obsoletos y jets de combate de tecnología de punta, repasando los eventos que nos llevaron a combatir una guerra contra un competidor que contaba con varias clases de aeronaves (retomaremos esta pregunta luego).

En los días que condujeron a la Segunda Guerra Mundial, la Administración Roosevelt se movilizó agresivamente para construir una flota compuesta por el jet más viable que se hallaba disponible en aquel entonces: el Curtiss P-40 Warhawk.

Habiendo volado por primera vez en 1938, el P-40 comenzó a salir en masa de las líneas de producción en 1939; por aquella época, el Japón perpetró el ataque contra Pearl Harbor en 1941; instancia en la que Estados Unidos contaba con más de cuarenta escuadrones de jets P-40 desplegados alrededor del globo.   

El P-40 era, comparativamente, económico. Hacia 1943, su producción costaba un 15% menos que el nuevo modelo P-51 Mustang: Usted podía comprarse dos P-40 por cada P-38 o por cada P-47 (y lo propio con los modelos que siguieron); la fuerza aérea los adquirió.

Infortunadamente, y dados los rápidos avances técnicos en materia de tecnología aeronáutica de fines de los años treinta, el P-40 ya se había vuelto obsoleto cuando los EE.UU. le declararon la guerra al Japón.

Hacia 1943, aún contando con los pilotos mejor entrenados en todo el mundo, poner a los P-40 frente a los Messerschmitts alemanes hubiese consignado un verdadero suicidio -no solo para los pilotos de los P-40, sino para las tripulaciones de los B-17 y de los B-24 llamados a protegerlos.

El Cuerpo Aéreo siguió comprando el P-40, como una oferta a los aliados a través del programa lend/lease pero, sabiamente, repotenció sus unidades de primera línea de combate con P-51s, P-47s y P-38s, con la rapidez que fuera posible. Con el tiempo, el inventario de aeronaves pasó de constituírse en un ciento por ciento con P-40s, a un radio de 80-20; luego, 50-50, y así, sucesivamente.

Conforme los P-40 eran dados de baja y el porcentual de aeronaves superiores se incrementaba, los bombarderos comenzaron a contar con la protección que precisaban, y los ratios de enfrentamiento se inclinaron a favor de los estadounidenses.

Es difícil imaginar al General Hap Arnold, comandante del Cuerpo Aéreo, sugerir una lenta adquisición del jet más moderno de la guerra, el P-51, favoreciendo el despliegue de los más económicos aunque nuevos P-40, para que los pilotos combatan (y perezcan) en pos de consolidar un mix combinado de aeronaves.   

No obstante, esto es exactamente lo que el líder de la citada comisión del Congreso y el veterano jefe de la defensa están proponiendo hoy mismo, sobre la creencia errónea de que ahorrarán dinero.

En el año fiscal 2022, un F-35 totalmente capacitado para el combate costará US$ 77.9 millones, mientras que un F-15EX de cuarta generación costará US$ 87.7 millones. El F-15EX no cuenta con sistemas de marcación de objetivos, mientras que también carece de sistemas electrónicos de autodefensa. En otras palabras, es incapaz de volar en misión de combate alguna.

Cuando Usted agrega sistemas adicionales y el equipamiento necesario para volverlo una nave de combate capacitada, un F-15EX termina costando US$ $102 millones -es decir, un 30% más que una aeronave stealth o invisible con capacidad para combatir en todo tipo de ambientes. El costo de vuelo por hora de un F-35 es casi nada en comparación con el del F-15EX, y los pilotos de combate que lo han volado, simplemente aman al F-35.

El jefe de la Fuerza Aérea y otros argumentan que existen sitios en el mundo donde Usted puede ahorrar dinero, volando aeronaves menos capaces. ¿Y qué? Tenemos muchos jets que pueden cumplimentar ese rol hoy día. El hecho de agregar nuevos jets de cuarta generación -más caros- con el fin de 'mantener un equilibrio' entre aeronaves viejas y nuevas, tiene hoy menos sentido del que lo tendría en 1943.

Los programas actuales rusos y chinos que comercian o 'prestan' sistemas defensivos de alta tecnología con misiles tierra-aire a cualquier países que los compre, vuelven insostenible cualquier escenario de combate con aeronaves de cuarta generación. Los rusos ya lo han hecho en Risia, y esos increíblemente capaces sistemas SAM proliferan ahora en todo el concierto mundial.

Recurrir a un F-15EX, aeronave de combate diseñada en los años setenta, en un ambiente de elevadas amenazas actual, sería un suicidio -no solo para las tripulaciones de los F-15EX, sino también para los combatientes que dependen de esa nave para hacer su trabajo.   

La Fuerza Aérea de los Estados Unidos no necesita de un nuevo estudio para entender esto. Y, mientras otros Estados se vuelven hoy más agresivos y aumentan su capacidad aérea día tras día, no puede permitirse el lujo de demorar la ampliación y la repotenciación de su propia flota de aeronaves con sistemas de armamento más avanzados y capaces que hoy ofrece el F-35A.



Artículo original, en inglés


 

Sobre John Venable

Venable sirvió durante veinticinco años en la Fuerza Aérea de Estados Unidos, es senior fellow de investigaciones en el think tank estadounidense The Heritage Foundation, en Washington, D.C. Publica periódicamente para el sitio web estadounidense The Daily Signal.