INTERNACIONALES: WALTER LOHMAN

El cuadrante Indo-Pacífico, teatro de operaciones de alta prioridad para los Estados Unidos

En los Estados Unidos de América, el Informe Estratégico sobre la Zona Indo-Pacífico...

12 de Junio de 2019


En los Estados Unidos de América, el Informe Estratégico sobre la Zona Indo-Pacífico (Indo-Pacific Strategy Report), dado a conocer el pasado 3 de junio, destaca por su claridad. Subraya el recurrente compromiso estadounidense con la región, el cual algunos hemos intentado explicar desde la elección presidencial de noviembre de 2016.

Donald Trump, Xi JinpingEl informe también deja en claro el desafío representado por la República Popular China, de forma tal que esas porciones del contenido consolidarán el respaldo en pos de una réplica americana, al tiempo que el texto, asimismo, ayudará a acercar a las posturas extremas que hoy alzan su voz en el debate que tiene lugar en Washington.

La primera sentencia que se lee en el prefacio, compartida por Patrick Shanahan, Secretario de Defensa adjunto, va directo a la cuestión, allí donde ilustra la importancia del sector geográfico mencionado. Shanahan le asigna carácter de 'teatro de operaciones prioritario'. Adicionalmente, la primera sentencia del informe en sí mismo ('El cuadrante Indo-Pacífico es la región que más relevancia adquiere para el futuro de los Estados Unidos') no podría ser más explícito.

Por otra parte, el texto es algo menos explícito a la hora de precisar el amplio respaldo para el compromiso estadounidense. La Administración Trump bien podría estar dotando de mayores recursos a las fuerzas armadas estadounidenses ahora mismo, reformulando y potenciando los despliegues en la región, y optimizando los niveles de preparación en formas que devienen en absolutamente necesarias a la hora de garantizar credibilidad en el largo plazo.

Pero el Departamento de Defensa reconoce que aún sigue construyendo sobre muchas políticas del pasado. El informe hace referencia al acercamiento de EE.UU. a la Cumbre del Este de Asia y a su correlato en materia de defensa, el ADMM-Plus de 2010; los ejercicios tripartitos Malabar, entre fuerzas armadas de los Estados Unidos, la India y el Japón, durante 2014; los encuentros de ministros de defensa del espectro EE.UU.-ASEAN, durante 2014 y 2016; el Acuerdo de Fuerzas de EE.UU. con Australia, pautado entre Estados Unidos y Australia para 25 años en el futuro; el Acuerdo de Cooperación para una Defensa Optimizada con las Filipinas, de 2014; el Acuerdo de Cooperación para una Defensa Optimizada entre EE.UU. y Singapur, de 2015; y las Directivas de 2015 para la Cooperación Americano-Japonesa.

En el complemento, el trabajo traza un reconocimiento para el liderazgo del Congreso, con sana referencia a la Iniciativa para la Seguridad Marítima, bajo la cual los Estados Unidos de América proporcionarán asistencia para reconstruir sus capacidades a fuerzas armadas estratégicamente importantes, y se hace lo propio con el Acta para la Iniciativa de Garantías de Seguridad para Asia (2018). En el mismo apartado, el texto reconoce las obligaciones asumidas por las distintas Administraciones desde 1979, en el Acta de Relaciones con Taiwan, de aquél año. En síntesis: no solo Estados Unidos se compromete con esa región en el largo plazo, sino que el compromiso exhibe un carácter bipartidista, y la iniciativa explicita la firme convicción del poder legislativo del país.

Finalmente, ¿cuál es la meta de ese compromiso? Esa meta reposa en los intereses nacionales de los Estados Unidos, mientras que se hacen múltiples referencias al 'orden garantizado por reglas' (rules-based order).     

Al respecto de China, la Estrategia para el Indo-Pacífico (tal como sucede con la Estrategia de Seguridad Nacional y la Estrategia de la Defensa Nacional, planteadas ambas por la Administración Trump) le adjudican a China un rol categóricamente emparentado con la competitividad. Sin tapujos, explicita abiertamente que el objetivo de Pekín persigue consolidar la 'hegemonía en el cuadrante Indo-Pacífico' y que la intención de los Estados Unidos de América es oponer resistencia a ese esfuerzo, 'a los efectos de reordenar la región para consolidar sus propios beneficios'.

En simultáneo, sin embargo, el informe subraya la idea de hacer frente a las fuerzas armadas chinas en la 'búsqueda de una relación constructiva, orientada a resultados', una en la que los Estados Unidos puedan alentar a Pekín a exhibir un comportamiento responsable.

El texto es particularmente cauteloso a la hora de invocar formulaciones críticas frente a la preocupación que existe sobre la inversión extranjera de China. 'Estados Unidos no se opone a las actividades de inversión chinas', consigna, 'mientras tanto China respete la soberanía y el Estado de derecho, recurra a prácticas financieras responsables, y opere de una manera económicamente transparente y sustentable'.

En rigor, este duelo nada tiene que ver con un desafío entre potencias digno del siglo XIX. De lo que se trata es de defender un orden que beneficie a todos los Estados interesados. En un punto, la Estrategia para el Indo-Pacífico sobreestima las ambiciones de la República Popular China, calificándola de esfuerzo en pos de una 'preeminencia global'. En el resto de su contenido, revela contradicciones en el seno de la Administración estadounidense, entre quienes se rehúsan a 'imponer nuestro estilo de vida a otros' y descripciones sobre asuntos de derechos humanos.

Aún así, debería apuntarse que Burma, beneficiario directo de la ceguera moral que caracteriza a la geopolítica, no ha sido señalada por la escasa valoración y tratamiento que se esperaría de parte del Departamento de Defensa americano. Muchos en Washington, han sugerido que el desalentador registro de Burma en materia de derechos humanos ha de ser ignorado, a criterio de contrarrestar más efectivamente la influencia china en esa nación, pero los autores del informe no se muestran de acuerdo con esa postura. El tratamiento que el informe hace sobre las políticas comerciales (que nada tienen que ver con las responsabilidades del Pentágono) es uno de los grandes errores detectados. El objetivo debería ser la libertad económica, y no una búsqueda de 'reciprocidad'.

Las relaciones comerciales son ciertamente complejas. En cada andarivel, en cada sector, resulta imposible el imponer reciprocidad por la fuerza. Entre los beneficios de las ventajas comparativas, la reciprocidad ni siquiera es algo deseable. Lo que Estados Unidos debería hacer es permitir que fluyan las fuerzas del mercado, tanto en el extranjero (particularmente en China) y en el orden doméstico. Esto es lo que verdaderamente garantiza prosperidad.

La noción contraria -esto es, que la 'seguridad económica equivale a seguridad nacional') ha sido cultivada por otras Administraciones en los EE.UU. Pero conduce a un involucramiento innecesario del gobierno en las libertades individuales de los ciudadanos estadounidenses, al tiempo que reprime el desempeño económico. En el ámbito de la política exterior de los Estados Unidos, esa práctica también resulta en un acercamiento económico inferior de Washington en el extranjero; y no a un acercamiento que enriquezca.

Mientras tanto, las políticas del actual gobierno estadounidense merecen ser explicadas. La Estrategia para el Sector Indo-Pacífico desarrollada por el Pentágono es un muy buen trabajo a tal efecto. 



Artículo original, en inglés, aquí

 

Sobre Walter Lohman

Es director del Centro de Estudios Asiáticos en la Fundación Heritage, Washington, D.C. Lehman también es Profesor Adjunto en la Universidad Georgetown. Previamente, se desempeñó como Vicepresidente Senior y Director Ejecutivo del Concejo de Negocios Estados Unidos-ASEAN durante cuatro años.