ECONOMIA INTERNACIONAL: GABRIELA CALDERON

Ecuador: ajuste para todos

'Compensaciones' para todos, en el Ecuador de Lenín Moreno (menos para los ciudadanos que cargan con el ajuste).

02 de Enero de 2019
El gobierno de Ecuador ha adoptado una estrategia de compensación por eliminación del subsidio a los combustibles que crea grupos de privilegiados, mermaría el ahorro y debilitaría el respaldo a la medida.
 
La eliminación del subsidio a los combustibles nos afecta a todos. No es moralmente defendible que se compense a unos a costa de otros. El sistema ideal de gobierno es uno en el que los ciudadanos gozamos de igualdad ante la ley, y eliminar el subsidio creando excepciones para diversos grupo de presión va en contra de eso: la semana pasada los taxistas, esta semana los atuneros; la siguiente, seguramente otros...
 
Lenín MorenoExisten grupos de presión que insisten en recibir favores de los políticos —que todos pagaremos— y nos quieren hacer creer que es por nuestro bien. Los taxistas dicen que ellos son parte del transporte público, pero los Uber y los Cabify —que compiten directamente con los taxis amarillos— también sufrirán el ajuste, y a ellos no les compensarán.
 
Hace pocos días, integrantes del sector pesquero pidieron al gobierno que les compense a ellos también. El vicepresidente ya les ofreció “mecanismos de compensación” que podrían tomar la forma de un crédito tributario como premio a la eficiencia. Vaya lío; más fácil sería premiarnos a todos con una rebaja de impuestos. El gobierno podría hacerlo, eliminando el impuesto a la salida de divisas (ISD), el anticipo al impuesto sobre la renta y reduciendo el impuesto a la renta. De esta manera, se estimularía el crecimiento de la economía.
 
Lo más sencillo y justo sería que el gobierno elimine el subsidio totalmente y compense únicamente a los que, según nos han dicho, son los más necesitados de toda la población: los que reciben el bono de desarrollo humano. La base de datos y la burocracia para implementar esta medida ya existe. Se puede incrementar una vez el bono por el impacto estimado sobre los hogares de ingresos más bajos en el país.
 
Es cierto que, al reducir estos impuestos, se deshace el ahorro logrado con la eliminación del subsidio a los combustibles, pero también es certero que se eliminan importantes distorsiones en la economía. Además, le dejaría la tarea pendiente al gobierno de reducir de forma significativa el gasto corriente, algo que igual lo va a tener que hacer si quiere que la economía abandone las tasas de crecimiento mediocres que ha venido registrando durante los últimos años y que se proyectan hasta 2023 (1,3% en 2018, 1,4% en 2019, y promedio de 1,6% entre 2010-2023). No se puede reducir la pobreza con esas tasas de crecimiento y no se puede crecer a una tasa mayor si el gobierno continúa asfixiando al sector productivo con el nivel actual de gasto, impuestos y deuda.
 
Quieren que aumente el crecimiento para luego realizar los ajustes, pero es al revés. El crecimiento no reanudará de forma decisiva hasta que el gobierno no de señales claras y contundentes de que los impuestos bajarán y permanecerán en ese nivel inferior. Para ello es necesario reducir el gasto, precursor seguro de la deuda, que a su vez es la antecesora de más impuestos.
 
Los ajustes son dolorosos, pero gozan de legitimidad... si todos compartimos la carga.


 
Sobre Gabriela Calderón de Burgos

Es Magister en Comercio y Política Internacional de la George Mason University y graduada con un título de Ciencias Políticas con concentración en Relaciones Internacionales de la York College of Pennsylvania. Se desempeña como Editora de ElCato.org. investigadora del Cato Institute y columnista de El Universo (Ecuador) desde enero del 2006. Sus artículos y papers son publicados regularmente en otros periódicos de Latinoamérica y España.