ECONOMIA INTERNACIONAL: GABRIELA CALDERON

Argentina y Ecuador: sumisos, esperando por un acto de magia

Numerosos empresarios y analistas han adoptado una actitud de sumisión e infantilismo. No les...

24 de Junio de 2018

Numerosos empresarios y analistas han adoptado una actitud de sumisión e infantilismo. Ciertamente, no les interesa que el gobierno de Ecuador continúe ampliando el hueco fiscal, endeudándose más, mientras que les siga hablando con palabras como 'austeridad' e 'incentivos tributarios'. Ya transitamos el segundo año de este embelesamiento. No obstante, esperan que, aunque no se ataque la raíz del problema —que se debe al excesivo gasto público—, tengan lugar resultados 'mágicos'.

Macri en Ecuador, Lenin Moreno, Gasto públicoEl economista Roberto Cachanosky señala que en la Argentina, suele afirmarse que, (1) no es posible reducir el gasto público hasta que crezca la economía y que, (2) no es posible reducir en gran medida la carga tributaria hasta tanto no se reduzca el déficit fiscal. Pero esto ignora lo que el citado economista describe como el círculo vicioso del gasto público y del crecimiento. En la Argentina -tal como sucede hoy en Ecuador-, todos sabían que no arribarían inversiones significativas si no se procedía a reducir la carga tributaria y regulatoria de forma general, no extremadamente selectiva -como se propone en el proyecto de ley presentado a la Asamblea. Pero, en la Argentina, se creyó erróneamente que la sola presencia de Mauricio Macri motorizaría la llegada de inversiones, solo por el hecho de no ser Kirchner. Aquí, en Ecuador, sucede algo similar. En la Argentina, dos años y medio más tarde, el público se percató de que sería necesario mucho más que un cambio de rostro: era menester reducir el gasto, y es eso lo que finalmente se convino con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Tampoco debería creer el lector que la solución es el FMI. Conforme lo señala el economista argentino Adrián Ravier, 'Los acuerdos [con el FMI] han sido siempre atractivos en sus planteos, pero las promesas incumplidas han sido la norma. Basta simplemente con que el gobierno firme el acuerdo y reciba los desembolsos, para que se interrumpan los recortes fiscales. Las condiciones se renegocian una y otra vez, hasta que el organismo se retira y, en la Argentina, queda una crisis económica, política y social. Primer mensaje: la Argentina no resuelve sus desequilibrios por intermedio de acordar con el FMI, sino quye lo logrará a partir del cumplimiento de las metas anunciadas'.

La raíz de la crisis fiscal es el gasto público excesivo, no es la falta de ingresos, ni la apreciación del dólar, ni la caída del precio del petróleo. Este abultado gasto excesivo ha derivado en un acelerado e insostenible endeudamiento público. El gasto en pago de intereses de la deuda pública ha pasado de consumir 3,8% de los ingresos en 2010 a 13,7% en 2017. El sector público y sus defensores (hoy, muchos pueden rastrearse en el sector privado) apuntan que aquél debe mantener su nivel de gasto porque, de otro modo, sufrirá el crecimiento. Pero se ignora que el gasto público ya hace tiempo se ha convertido en un lastre, en lugar de representar un estímulo para la economía.

Abrirse al comercio y restablecer la responsabilidad limitada de accionistas -que, por cierto, sería la 'norma' en naciones del primer mundo, o en aquellos que hoy crecen rápidamente- serían medidas correctas. Pero, si no se procede a contener la hemorragia fiscal por vía de la reducción del gasto público, el paciente igual se encaminará hacia su muerte.

Los planes de ajuste que comprenden mayormente de recortes del gasto público han comprometido menos el crecimiento del PIB que otras estrategias recaudatorias. Con toda probabilidad, habrá disensos en este punto pero, al menos, convendría que dejemos de ignorar al elefante en la habitación: se trata, naturalmente, del Estado obeso.



 

Sobre Gabriela Calderón de Burgos

Es Magister en Comercio y Política Internacional de la George Mason University y graduada con un título de Ciencias Políticas con concentración en Relaciones Internacionales de la York College of Pennsylvania. Se desempeña como Editora de ElCato.org. investigadora del Cato Institute y columnista de El Universo (Ecuador) desde enero del 2006. Sus artículos y papers son publicados regularmente en otros periódicos de Latinoamérica y España.