INTERNACIONALES: J. CARAFANO, L. COFFEY & J. PHILLIPS

Sobre los riesgos de que Trump permita la continuidad del plan nuclear con Irán

Sin importar lo que el presidente estadounidense Donald Trump haga, es probable que el acuerdo nuclear...

17 de Abril de 2018
Sin importar lo que el presidente estadounidense Donald Trump haga, es probable que el acuerdo nuclear con Irán llegue a su fin el 12 de mayo próximo. Tal es la última llamada en la cual el jefe de Estado americano decidirá si acaso mantendrá a los Estados Unidos de América en el seno del Plan Abarcativo de Acción Conjunta (Joint Comprehensive Plan of Action; tal se conoce técnicamente al acuerdo, en inglés) —un trato que, conforme está a la vista, otorgará a los iraníes un sendero de paciencia para contar con armas nucleares, antes que presentarse como un plan que garantice algún tipo de paz en el largo plazo.
 
En enero pasado, Trump afirmó que buscaría un mejor acuerdo con los aliados europeos de EE.UU., pero que se trataba 'de la última oportunidad. En la ausencia de tal convenio, los Estados Unidos no volverán a agitar la cuestión de las sanciones a criterio de que Irán permanezca dentro del convenio. Y, si en algún punto, juzgo que tal convenio no estuviese en cercanías de concretarse, ordenaré el retiro inmediato de aquél. Nadie debería dudar de mis palabras'.
 
Donald Trump, Acuerdo nuclear con Irán, Teherán, TerrorismoEsta expresión del presidente deja lugar solo para dos opciones: o bien los europeos fracasan a la hora de promocionar algún tipo de acuerdo con la Administración Trump a efectos de componer los fallos del acuerdo con Irán, lo cual resultaría en una salida estadounidense de ese marco, o bien los europeos aceptan componer algunos de esos fallos y, a posteriori, los iraníes lo abandonan.


Europa y el acuerdo nuclear con Irán
 
Conforme es de dominio público, parece ser que las rondas de conversaciones entre Estados Unidos y sus aliados europeos no han compartido mayores progresos. No parece que exista un acuerdo con los europeos para componer el 'pecado original' del convenio nuclear con Irán -en referencia a las cláusulas que permiten restricciones críticas en artículos tales como enriquecimiento de uranio, producción de centrifugadoras, y monitoreo internacional que expiraría luego de un número especificado de años.

Cualquier acuerdo a la hora de lidiar con los aspectos más contenciosos del convenio, como ser la incapacidad de interrumpir el programa de misiles balísticos iraní, y la apertura incondicional de sus instalaciones militares a inspectores internacionales, se ve hoy remoto. Si el presidente estadounidense opta por abandonar el acuerdo, difícilmente ello consigne el fin del mundo -y tampoco sería malo. En lugar de efectuar tales ponderaciones, debería contemplarse a tal medida como un paso necesario con el objeto de confrontar a una de las amenazas más letales contra estadounidenses, israelíes y naciones árabes del Golfo Pérsico. Los aliados europeos de los Estados Unidos están mejor preparados para esa amenaza.
 
A fin de cuentas, el convenio nuclear con Irán es, en esencia, un acuerdo fallido que obsequió a Teherán enormes beneficios en materia de alivio de sanciones -exigiéndosele solamente que realizara concesiones perentorias y fácilmente reversibles sobre su programa nuclear.


El acuerdo nuclear con Irán ya ha probado su nula efectividad

El convenio fracasó a la hora de cumplir con la meta original de la comunidad internacional, esto es, impedir que Irán obtuviese un arma nuclear jamás. En lugar de ello, y en el mejor de los casos, a Teherán le llevará entre diez y quince años obtenerla. Y este es solo el caso en el que Irán no haga trampas contra el acuerdo, tras bambalinas -algo que los inspectores internacionales no están en capacidad de probar, bajo los actuales términos del convenio. Nada de lo sucedido desde 1979, instancia histórica en que los ayatolás tomaron el poder, ha servido para mostrar a Irán como un socio creíble.

Las restricciones críticas contra las actividades nucleares de Teherán caducarán tras transcurridos diez años. Bajo los términos del convenio, a Irán se le obsequia luz verde para operar sus instalaciones nucleares ilícitas -y que construyera de manera clandestina-, pudiendo ese país amplair gradualmente su programa de enriquecimiento de uranio a escala industrial. Esto fue lo que permitió que Irán hiciera trampas en el pasado, y fue la variable que allanó el camino para, con paciencia, llegar a contar con armas nucleares en el futuro.

Será difícil argumentar que el acuerdo nuclear efectivamente respalda los intereses de los Estados Unidos de América cuando, de manera pública, Irán se rehúsa a permitir inspecciones de sus bases militares (lo cual quebranta los términos del convenio), mientras desarrolla misiles balísticos con capacidad para transportar ojivas nucleares, y aelegremente anticipa la expiración de las restricciones para sus actividades de enriquecimiento de uranio.
 
A contramano de lo que la Administración Obama ha prometido, el acuerdo nuclear no ha moderado la política exterior de Teherán. De hecho, desde que se firmara el convenio en 2015, Irán ha ingresado divisas gracias al alivio en materia de sanciones, ha invertido notablemente en sus proxies terroristas, y ha acelerado la hostilidad de sus actividades en la región. Hoy, la realidad así lo certifica en Yemén, Siria e Irak.


Incluso numerosos ciudadanos iraníes prefieren desentenderse del convenio
 
Quizás sea una ironía geopolítica que, al igual que muchos estadounidenses, no pocos ciudadanos iraníes se muestren conformes con el acuerdo. El vendaval económico positivo que muchos esperaban en Irán aún es desconocido para el ciudadano corriente; frustración que se ha hecho evidente en oportunidad de las protestas de noviembre y diciembre, que conmovieron al país.

En lugar de que los fondos obtenidos por el gobierno por intermedio del alivio en las sanciones llegara a la gente, esos miles de millones de dólares descongelados fueron empleados para financiar las aventuras militares de Irán en la región. El sector bancario internacional certifica el pobre ambiente que rige en Irán para los negocios.

Lo cierto es que el único país con posibilidades de rescatar al acuerdo es el propio Irán. Al contar hoy con un liderazgo fragmentado, una economía en retroceso y registrándose un profundo sentimiento de impopularidad del pueblo frente a su gobierno, probablemente Teherán decida que está en su propio interés retroceder en su política exterior que persigue la desestabilización regional y las amenazas de renovar su programa nuclear, salvándose de sí mismo.

En al año 570 después de Cristo, año de nacimiento del Profeta Mahoma, el imperio sasanio -predecesor del Irán moderno- tuvo su primer aventura en Yemén. Hoy día, casi 1.500 años después, Irán se ha vuelto a involucrar en Yemén. Es a través del monóculo de la historia que Irán atisba en su propio futuro -y esto es algo que, en Occidente, aún es difícil de entender.

Y esta es la razón por la cual las cláusulas del convenio nuclear con Irán son tan riesgosas. El 'pecado original' del acuerdo se basan en la mera esperanza de que Irán modifique su comportamiento ahora y cuando ciertas prohibiciones expiren -pero esta presunción no tiene bases, ni en la historia reciente ni en la realidad. En la perspectiva del liderato político iraní, 15 o 20 años son percibidos como un abrir y cerrar de ojos, en el camino a la obtención de un arma nuclear.
 
El presidente estadounidense Donald Trump deberá hacerse una muy sencilla pregunta el próximo 12 de mayo: ¿evitará el convenio que Irán cuente, definitivamente, con un arma nuclear?

Si la respuesta a esa pregunta es negativa, pues entonces, Trump deberá salirse del acuerdo.


Artículo original, en inglés, en éste link

 
Sobre Dr. James Jay Carafano

Poseedor de master y doctorado en la Universidad de Georgetown, Carafano es un reconocido experto en temáticas de seguridad nacional y desafíos en política exterior. Es vicepresidente de Estudios en Políticas de Defensa y de Política Exterior en la Fundación Heritage, y Director del Instituto Kathryn y Shelby Cullom Davis de Estudios Internacionales. Es también historiador e investigador; su publicación más reciente es "Wiki at War: Conflict in a Socially Networked World" ('Wiki en Guerra: el Conflicto en un Mundo Socialmente Interconectado', 2012), obra que examina el impacto revolucionario del Internet en la seguridad nacional. Es Teniente Coronel del Ejército de los Estados Unidos. Recientemente, se ha desempeñado -asesorando en temas sobre los cuales es experto- en el equipo de transición del presidente estadounidense Donald Trump.

Sobre James Phillips

Analista senior en el Centro Douglas y Sarah Allison para Estudios de Política Exterior en la Fundación Heritage. Ha desarrollado numerosos trabajos sobre asuntos relativos al Medio Oriente y sobre terrorismo internacional desde 1978. Es columnista en medios televisivos norteamericanos y ha testificado en comités del congreso estadounidense en relación a temáticas de seguridad internacional.

Sobre Luke Coffey

Desarrolla artículos relacionados con la relación especial entre Estados Unidos y Gran Bretaña, en la Fundación Heritage (Washington, D.C.). Se concentra específicamente en temas de Seguridad y Defensa, incluyendo el rol de la OTAN en la Unión Europea y en materia de seguridad transatlántica. Previo a desempeñarse en Heritage, Coffey sirvió en el ministerio de defensa británico como consejero especial al entonces secretario de Defensa, Liam Fox. Sus trabajos también son publicados en español en el sitio web The Daily Signal.