ECONOMIA INTERNACIONAL: JAMES M. ROBERTS

El socialismo ha destruído a Venezuela

El prestigioso Friedrich Hayek supo observar oportunamente que la planificación centralista del socialismo...
02 de Agosto de 2017

El prestigioso Friedrich Hayek supo observar oportunamente que la planificación centralista del socialismo deposita a las naciones en el camino de la servidumbre.

El reciente callejón sin salida en esa autopista al infierno -ya abundante en víctimas humanas, registradas en intentos fallidos del socialismo en sitios tales como Cuba o la ex Unión Soviética- tiene lugar en Caracas, Venezuela. Allí fue donde, el pasado fin de semana, el presidente Nicolás Maduro y los miles de comunistas cubanos que son los que, en rigor, administran el gobierno, dieron el paso final para pisotear los derechos individuales de la ciudadanía venezolana, imponiendo una dictadura autoritaria.

Venezuela, represión y protestasHayek pudo habernos advertido: se trata del último acto lógico de la tragedia venezolana que diera inicio veinte años atrás con la elección del mentor de Maduro (y protegé de Fidel Castro Ruz), Hugo Chávez. Conforme lo informara la revista británica The Economist a comienzos de este año, el daño inflingido a Venezuela es extendido.

La economía se ha contraído dramáticamente -el PBI en 2017 registró un retroceso del 25%, al comparárselo con el instante en que Chávez falleció, en 2013. La hiperinflación -y el colapso económico definitivo que ella consigna- parece encontrarse a la vuelta de la esquina. Se espera que la inflación exceda el 1.600% este año, en tanto el valor de la moneda nacional, el bolívar, se ha derrumbado. Tal como muchos lo señalaran jocosamente en la red social Twitter, el bolívar vale, ahora mismo, menos que las monedas de oro virtuales del videogame 'World of Warcraft'.

Y aquel apunte sería gracioso, si no fuera por el inmenso caudal de sufrimiento humano que está teniendo lugar en Venezuela. Las personas están perdiendo peso, porque no hay lo suficiente para comer en ese 'paraíso de los trabajadores'. Existe una escasez virtual de todo, en todas partes. Tal como sucediera en la ex URSS, la gente forma filas ante cualquier rumor de que cualquier artículo básico (pan, arroz, aceite para cocinar, etcétera) podría encontrarse disponible.

Las turbas en pos de la obtención de alimentos son frecuentes. Las medicinas son casi inexistente. Los hospitales ni siquiera cuentan ya con agua corriente. Muchos ciudadanos abandonan el país -miles de refugiados cruzan a diario la frontera con la vecina Colombia.

 

La policía detiene a un manifestante en Caracas, Venezuela, en una marcha de ciudadanos que protestaban contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro. (Crédito: Ueslei Marcelino/Reuters/Newscom)

Y no se suponía que todo terminara de esta manera. El Banco Mundial celebró con aprobación durante los primeros años de Chávez, cuando su redistribución de los ingresos de crudo mejoraron las estadísticas de equidad social.

Mientras tanto, los chavistas saquearon y destruyeron el sector privado venezolano, confiscando y barriendo con compañías eficientes y con granjas que habían estado produciendo los insumos básicos por los que el pueblo hoy se toma a golpes de puño. Mientras los precios del petróleo se incrementaban, los chavistas se salieron con la suya.

Hoy día, existe más equidad en Venezuela -de eso, todos pueden estar seguros. Tal como lo cifrara en su oportunidad el primer ministro británico Winston Churchill: el socialismo produce miseria, distribuída equitativamente. Sin embargo, la hija de Chávez, María Gabriela, cuenta hoy con una fortuna estimada en más de US$ 4 mil millones.

El matutino estadounidense Miami Herald informó que la petrolera estatal PDVSA, en soledad, canalizó US$ 11 mil millones en pagos ilegales a funcionarios del gobierno venezolano y a sus amigos y familiares, entre 2005 y 2014.

El puntaje de Venezuela en el Indice de Percepción de Corrupción -desarrollado por Transparency International- lo consigna como el país más corrupto del Hemisferio Occidental, dato que ayudó a empujar a la nación al fondo de la lista del Indice Anual de Libertad Económica (preparado por el think tank estadounidense The Heritage Foundation) también.

Mientras tanto, en los Estados Unidos, los medios masivos de comunicación se ocupan diligentemente de informar sobre las manifestaciones ciudadanas contra el gobierno de Miraflores. En ocasiones, mencionan que los matones de Maduro -montados en motocicletas- apalean a ciudadanos al azar, y que los francotiradores del gobierno venezolano disparan contra las personas que se manifiestan en la vía pública, a los efectos de aterrorizar a la gente y lograr que eviten mostrarse en las calles.

Con todo, en un país como EE.UU., en donde muchos jóvenes se han visto encandilados con el mensaje socialista sobre 'viajes gratis' de Bernie Sanders, no se le presta la debida atención a un simple detalle, a saber, que en el mundo real (un mundo en donde personas funestas profieren palabras que los votantes gustan oír, y luego proceden a robarle a todo mundo cuando llegan al poder), es Venezuela donde las teorías socialistas son puestas en práctica.



Artículo original en inglés, en http://dailysignal.com/2017/08/02/socialism-destroyed-venezuela/

 

Sobre James M. Roberts

Es Analista en temáticas de Libertad Económica y Crecimiento en el Centro para Comercio Internacional y Economía (CITE). Responsable de tareas de investigación, desarrollo y análisis del Indice de Libertad Económica (desarrollado en conjunto entre la Fundación Heritage y The Wall Street Journal). Sirvió durante 25 años en el Departamento de Estado, desempeñándose en el servicio exterior en las embajadas de los Estados Unidos en México, Portugal, Francia, Panamá y Haití