INTERNACIONALES: PHILIP GIRALDI

Cómo China descifró una red de la CIA

Washington podría estar enviando demasiados espías -haciéndolos vulnerables en el proceso.

01 de Junio de 2017

La Agencia Central de Inteligencia (CIA), establecida a partir del Acta de Seguridad Nacional de 1947, tuvo la meta originaria de funcionar como una casa centralizada de información, a los efectos de impedir otro ataque al estilo de Pearl Harbor contra los Estados Unidos. En cualquier caso, el inicio de lo que eventualmente pasaría a llamarse 'Guerra Fría' condujo rápidamente a la veloz ampliación del rol de la Agencia, para terminar incluyendo el regenteo de espías reales, involucrándose en acciones clandestinas de corte clásico. La CIA tomó la posta en la réplica estadounidense versus Moscú, y se desarrolló tácticamente como la principal arma ofensiva en la campaña estadounidense de la Guerra Fría. Rusia y sus aliados respondieron en igual medida. En efecto, la Guerra Fría contra la Unión Soviética y sus aliados podría, perfectamente, calificarse de 'guerra de espías'.

China, espionaje, CIA, Estados UnidosEl espionaje que recurre a agentes humanos, en oposición a las intrusiones técnicas, es un negocio de riesgos elevados y moralmente cuestionable. Se justificó tras la Segunda Guerra Mundial dado que Estados Unidos era confrontado por un núcleo de enemigos militarmente poderosos y en plena capacidad de golpear al territorio estadounidense con misiles balísticos de ojiva nuclear. Dado semejante nivel de confrontación, los secretos más importantes tenían que ver con las intenciones del liderato de países como Rusia y China -y solo es posible obtener ese tipo de información recurriendo a un espía real que penetre en los consejos internos de regímenes hostiles. Esta es, precisamente, la razón por la cual se ha invertido tanto tiempo y esfuerzo en el reclutamiento, entrenamiento y apoyo para los espías destacados en el extranjero.

El próximo-pasado 20 de mayo, el matutino estadounidense The New York Times tituló: 'Al Asesinar a Informantes de la CIA, China Paralizó las Operaciones de Espionaje de Estados Unidos'.  El artículo describió el modo en que una red completa de espías estadounidenses en China habían sido identidicados por los servicios de contrainteligencia de ese país entre 2010 y 2012, 'paralizando las operaciones de Estados Unidos (...) años hacia el futuro'. Algunas de las 'entre dieciocho y veinte' fuentes, incluyendo a altos funcionarios del gobierno, fueron ejecutados, en tanto otros fueron llevados a prisión. Ha de presuponerse que todos los que no fueron ejecutados de inmediato, fueron torturados. El informe del Times consignó que una evaluación completa sobre los daños fue llevada a cabo, pero que ha resultado imposible identificar la verdadera causa del desastre; de tal suerte que aún se desconoce si todo comenzó con un agente infiltrado (un 'topo'), o si se registró un fallo en el intercambio de información o en el empleo de comunicaciones que, en definitiva, condujo a la muerte y puesta en prisión de tantos agentes estadounidenses.

En rigor, la caída del velo de redes completas de espionaje americano no es un hecho tan poco corriente, dada la forma en que operan las agencias de inteligencia -aún cuando no se registre una traición interna. Arrestos masivos de espías estadounidenses han tenido lugar no solo en Rusia y China, sino también en Cuba, Irán, la India y Francia. En teoría, cada espía de alto nivel que opera en lo que se conoce como 'área denegada' [N. del T.: 'denied area', en inglés] y que comporta capacidad de contrainteligencia, es separado del resto de los espías que operan en ese país, pero lo cierto es que los agentes suelen ser reclutados y administrados de tal forma que la exposición de uno de ellos compromete a todos los demás.

Para certificar el dato, la explicación del 'topo' resulta atractiva, porque es más conveniente culpar a un individuo, de lo que lo es criticar al sistema en su conjunto. Pero, conforme el presunto topo no ha sido descubierto todavía, ello conduce a la presunción de que él o ella aún podría estar activo. Los topos de la CIA y el FBI han derivado en escenarios devastadores. Aldrich Ames, Robert Hanssen y Edward Howard proporcionaron a la Unión Soviética información que llevó a la traición de numerosos agentes y a la virtual destrucción de redes de espionaje que llevó años desarrollar. En este caso, los investigadores identificaron a varios topos potenciales, uno de los cuales había renunciado a la Agencia y se había radicado en una nación asiática no identificada -aún cuando no se ha podido proceder con un caso que llevara a un arresto concreto.

Y luego está la perspectiva del intercambio de información. En inglés, tradecraft, se trata de un término empleado para describir la manera en que un oficial de casos estadounidense identifica, desarrolla, recluta y luego administra a un espía. El relato del Times revela que agentes chinos de alto nivel seguían una rutina de reunión con sus controladores [handlers] en Pekín. Había encuentros en restaurantes en donde el servicio local de contrainteligencia tomaba como empleados a los mozos del comercio, e insertaba micrófonos en las mesas. He de admitir que encuentro inimaginable que un oficial de casos chino o estadounidense arriesgue encontrarse con un funcionario chino en el ambiente de elevada seguridad que Pekín representa, pero esto es, en apariencia, lo que la investigación del FBI determinó. Sería extremadamente fácil para la vigilancia local secuestrar al agente sospechado, interrogarlo y consignar un retrato preciso del modus operandi de la CIA en la ciudad. Una vez que tiene Usted a un espía extranjero en su poder, ya tiene la clave para identificar a todo su grupo.

Las otras dos notables vulnerabilidades remiten a cómo y dónde los espías extranjeros son reclutados, y qué metodología emplean para comunicarse. ¿Cómo reclutaría Usted a un funcionario o científico chino que tuviese información deseada por Washington? Usted se acercaría a esa persona/objetivo cuando ese individuo se traslade fuera de China para hacer negocios, ir de vacaciones, o estudiar. El problema, sin embargo, es que esos sitios en donde la inteligencia estadounidense puede operar libremente son fácilmente identificables y, de igual modo, bien conocidos por el servicio de contrainteligencia de Pekín. De tal suerte que un físico chino reclutado por la inteligencia americana mientras hace un estudio de posgrado en una universidad estadounidense intensificaría el interés de otros que también asisten a esa universidad -algunos de los cuales podrían ser espías.

En mis tiempos en la Agencia, un número de servicios de inteligencia hostiles identificaron destinos de vacaciones y de negocios en Oriente Medio, sitios donde sus funcionarios eran identificados por la CIA, contactados y, en ocasiones, reclutados. Sabiendo esto, ellos podrían enfocarse en viajeros recientes a determinadas áreas, estando en capacidad de convertir a varios de los agentes -mientras identifican a otros tantos. El servicio de contrainteligencia chino ciertamente podría hacer lo mismo, evaluando a sus viajeros que considera importantes -desde un punto de vista político o profesional.

El comprender cómo el oponente se aproxima y recluta a espías del país que fuere, también brinda una oportunidad para ejecutar una operación al estilo carnada, que puede utilizarse para ingresar en una red de espionaje, identificarla y destruírla desde dentro. Una carnada [dangle, en inglés] es, esencialmente, un doble agente que simulará, por ejemplo, trabajar para los estadounidenses cuando en rigor trabaja para su país de origen. Los nuevos agentes de polígrafos en la inteligencia americana confiesan que los detectores de mentiras funcionan mejor en americanos, que encuentran difícil mentir cuando son confrontados con una máquina que ellos creen puede distinguir la verdad de la mentira. Los asiáticos y los árabes, según se entiende, son más difíciles de examinar efectivamente, porque sus culturas les permiten compartimentar mejor sus respuestas. Los católicos sobrecargados de culpa son presa fácil.

Y luego está la cuestión de las comunicaciones, vista por muchos como el elemento más vulnerable en la administración de agentes. Nadie escribe ya cartas, así que la escritura secreta o invisible es passé, pero la comunicación electrónica empleando satélites está muy de moda. Los mensajes de los espías están encriptados, pero todo aquello que ha sido encriptado puede desencriptarse, toda vez que se dedique tiempo y compromiso al proyecto de descifrado. Uno debería asumir que los servicios de contrainteligencia en Moscú y Pekín son muy buenos en lo que hacen, y que muestran gran predisposición para trabajar duro. Los servicios de inteligencia estadounidenses probablemente emplearon el mismo sistema técnico para tomar contacto con todos sus espías en China, así es que, cuando Usted agarra a uno de ellos y analiza sus procedimientos y equipo, Usted probablemente esté cerca de capturar a todos. Y, cuando Usted descubre un 'nido de espías', Usted estará inflingiendo un severo daño colateral a quien fuere que los haya reclutado. En este caso en particular, los agentes chinos de prospectiva dispuestos a transar secretos por dinero arribarán a la lógica conclusión de que el gobierno de los Estados Unidos de América no puede ya protegerlos.

El mejor modo de evitarse dolor y vergüenza de ver expuestos las propias fuentes humanas, es retirar el espionaje de la mayoría de los sitios durante un tiempo, porque seguir regenteando agentes inevitablemente llevará a que todos se descubran y sean capturados. Quizás sea más importante ponderar por qué uno está espiando, en primer lugar. La información excepcional que protege un interés nacional vital es ciertamente algo deseable, pero el soltar a miles de oficales de casos en todo el mundo para recolectar información que, o bien ya no comporta interés, o bien no tiene interés alguno, es una invitación a la humillación internacional cuando algo sale mal. Teniendo todo esto en mente, uno habrá de preguntarse cuántos de los chinos que pagaron el precio definitivo estaban, en rigor, proporcionando información vital para los tomadores de decisión en Washington. Quizás ninguno de ellos lo hacía.


Artículo original en inglés, en http://www.theamericanconservative.com/articles/how-china-rolled-up-a-cia-network/

 

Sobre Philip Giraldi

Especialista en contraterrorismo; ex oficial de inteligencia militar de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos de América (CIA). Se desempeña como columnista en medios de EE.UU., y Director Ejecutivo del Council for the National Interest. Otrora articulista en la revista The American Conservative, Giraldi publica ahora en el sitio web Unz.com. En español, en El Ojo Digital.