INTERNACIONALES: BRUCE KLINGNER

Tensión creciente en la Península de Corea pone a la región en peligro

Cuando el Secretario de Defensa de Estados Unidos y el Secretario de Estado Rex Tillerson...
16 de Abril de 2017

Cuando el Secretario de Defensa de Estados Unidos James Mattis y el Secretario de Estado Rex Tillerson se trasladaron a Asia a comienzos del año en curso, el objetivo principal coincidió con garantizar a los aliados de Estados Unidos que la Administración Trump mantendría su compromiso de defenderlos. El vicepresidente estadounidense Mike Pence ha subrayado ese mensaje en ocasión de su propio periplo, que tiene lugar en medio del incremento en los temores de un inminente ataque preventivo de parte de EE.UU. contra Corea del Norte, en la expectativa de una posible prueba nuclear y/o lanzamiento misilístico (al cierre del artículo, Pyongyang había ensayado, sin éxito, el lanzamiento de un vector).

Pence debería explicar a los aliados de Estados Unidos los resultados de la reciente revisión de la política exterior de la Administración Trump, así como también los resultados de la cumbre sinoamericana. Las señales consignan que la Casa Blanca priorizará el refortalecimiento de las capacidades militares estadounidenses, debilitadas a partir de los recortes interpuestos en los últimos años. La disuasión y la defensa también serán incrementadas a partir de capacidades misilísticas aumentadas. La Casa Blanca, de igual manera, pondrá especial énfasis en presionar a Corea del Norte, yendo más allá del tímido incrementalismo de las sanciones a medias que buscara en el pasado la Administración Obama.

Mientras que Washington continuará abierto a mantener conversaciones diplomáticas con su contraparte norcoreana, ese canal ya ha sido clausurado por Corea del Norte. Pyongyang cerró el 'canal de comunicación de Nueva York' en julio pasado, cercenando el vínculo con las comunicaciones oficiales. Sin embargo, el intento de la Administración Trump con miras a implementar la legislación estadounidense en todo su espectro, incluyendo la imposición de sanciones secundarias contra violadores chinos de sanciones, queda ahora pendiente, a los efectos de certificar qué promesas cumple Pekín en relación a Pyongyang.

En el curso de la cumbre, Trump defendió la prerrogativa de actuar unilateralmente para 'componer' a Corea del Norte, afirmando: 'Si China no compone a Norcorea, lo haremos nosotros'. En oportunidad de la cumbre, Trump dijo a la prensa: 'Ya hemos conversado demasiado y, hasta el momento, no hemos logrado nada. Absolutamente nada'. No obstante, tras la cumbre, Trump comentó que el presidente chino Xi Jinping había 'explicado miles de años de historia sobre Corea del Norte. Y no es tan sencillo. En otras palabras, no es tan sencillo como la gente lo percibe' -esto es, para que China ejerza presión.

Kim Jong-UnTrump evaluó que Xi 'intentará con gran esfuerzo' lidiar con Corea del Norte.

In their Mar-a-Lago meeting last week, President Donald Trump pressed Chinese President Xi JinPing to do more to pacify the North Korean regime. (Photo: Xinhua/TNS/Newscom)

El presidente estadounidense Donald Trump conversa con su par chino Xi Jinping, en la residencia de Mar-a-Lago, perteneciente al mandatario americano (Crédito: Xinhua/TNS/Newscom)

Por su parte, Trump debería prestar atención al hecho de que Pekín ha prometido -en reiteradas oportunidades- tomar medidas más duras contra Norcorea, incluyendo la implementación absoluta de las sanciones exigidas por Naciones Unidas -pero que esas promesas no han estado a la altura de las circunstancias, en cada ocasión. De tal suerte que cualquier acuerdo tras bambalinas que demore el refuerzo estadounidense de sus leyes internacionales y que demore el incremento de la presión contra Pyongyang y sus facilitadores debería tener una fecha de expiración muy cercana.

Trump reforzó la 'línea roja' que Obama diseñara en 2012, atacando un objetivo sirio responsable por ataques con armamento químico en perjuicio de civiles. Pero, ¿acaso ha retirado la 'línea definitiva' contra Norcorea por desarrollar un misil balístico intercontinenteal? El presidente y otros funcionarios de carrera han emitido una serie de oscuros comunicados, sugiriendo que Estados Unidos debería ejercitar un ataque militar preventivo contra objetivos norcoreanos, a los efectos de impedir que el régimen complete su meta de desarrollar un misil balístico intercontinental que pueda amenazar el territorio continental de Estados Unidos con armas nucleares.

La Casa Blanca ha advertido que Trump ha notificado 'con contundencia' a Corea del Norte, y que podría tomar acciones 'decisivas y proporcionales', 'conforme lo observado en Siria'. Un funcionario de carrera en la Casa Blanca advirtió que 'el reloj se ha quedado sin tiempo, y que, ahora, todas las opciones están arriba de la mesa'. Tillerson comentó que 'la situación se ha intensificado, y que se ha alcanzado cierto nivel de amenaza que consigna la toma de medidas'.

El consejero de Seguridad Nacional H.R. McMaster fue más allá, expresando que una Corea del Norte con capacidad nuclear 'es inaceptable y, en tal sentido, el presidente nos ha exigido que nos preparemos para obsequiarle una amplia gama de opciones tendientes a eliminar la amenaza para el pueblo estadounidense y para nuestros aliados en la región'. El redespliegue de un equipo de ataque con portaviones hacia la Península Coreana potenció las especulaciones en relación al plan de acción de la Casa Blanca.

Si la Administración Trump intenta incrementar la presión en forma de sanciones contra Norcorea mientras hace a un lado la opción del ataque preventivo, conforme algunos funcionarios han comentado en privado, entonces las expresiones públicas de la Casa Blanca estarían fuera de sintonía con semejante política. Más aún: Corea del Norte no es Siria. Pyongyang es capaz de ejecutar una réplica militar sustancial contra Corea del Sur y el Japón, utilizando armamento nuclear, biológico y convencional, poniendo en peligro la vida de millones de personas en aquellos países.

Un ataque estadounidense contra la infraestructura productiva o de ensayos militares de Corea del Norte -esto es, instalaciones de prueba de misiles- podría dar lugar a una guerra de alcance total con una Norcorea poseedora de armas nucleares, provocando cientos de miles de bajas. Tanto Corea del Sur como Corea del Norte han anunciado que ejecutarían ataques militares preventivos contra el otro, si acaso percibieran señales inminentes de hostilidad.

Estando la totalidad de las partes involucradas a poco de accionar el gatillo, se multiplica el peligro de una interpretación errónea de las intenciones del resto, lo cual podría incrementar las tensiones e intensificar la necesidad percibida de la escalada. De esta manera, se elevarían las chances de ocurrencia de errores de cálculo -incluyendo la alternativa del ataque preventivo. La amenaza recurrente de parte de Estados Unidos podría exacerbar la situación, o conducir a la percepción de que Washington es un tigre de papel. La incertidumbre respecto de las acciones de Estados Unidos, las tensiones en la Península Coreana, y las consecuencias de las acciones militares son elevadas -y van en incremento.


Artículo original en inglés, en http://dailysignal.com/2017/04/14/rising-tensions-on-korean-peninsula-put-region-at-risk/


 

Sobre Bruce Klingner
Es Analista Senior en Investigación para el Centro de Estudios Asiáticos de la Fundación Heritage. Publica periódicamente análisis y escritos sobre Corea del Norte, Corea del Sur, Japón y temáticas de seguridad en la región. Klingner se desempeñó veinte años en la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA). Fue jefe de la estación de la CIA en Corea en el bienio 1993-1994.