POLÍTICA ARGENTINA: ROBERTO PORCEL

Argentina: no habrá inversiones ni blanqueo sin pacto de fiducia

Existe un doble escenario, necesario para que la nación despegue nuevamente.
24 de Agosto de 2016
Existe un doble escenario, necesario para que la nación despegue nuevamente. Por un lado, el deseo y la necesidad de que el país reciba inversiones (en la forma de capital extranjero de personas y empresas dispuestos a apostar por el futuro de la República Argentina. Por el otro, que el blanqueo sea un éxito, y se logre repatriar el capital que ciudadanos argentinos tienen en el exterior. La premisa para que ambas posibilidades prosperen es que existan previsibilidad, reglas claras y seguridad jurídica.
 
Previo aún a todo ello es que se dé el pacto de fiducia; esto es, que el país inspire confianza -lo cual es en extremo complicado. Funcionarios del más alto nivel han expuesto -públicamente y en privado- que prefieren mantener invertido su dinero en el exterior, por considerar que se trata del reaseguro familiar y que todavía no están dadas las condiciones para retornarlo. Naturalmente, exigirle a un extranjero que confíe en el país sería difícil, al ver aquél que sus propios funcionarios no lo hacen. Lo propio sucede cuando se traslada esta situación a la repatriación de capitales por parte de los ciudadanos argentinos invitados al blanqueo. Por un lado, ven que quienes los invitan a reingresar sus bienes no lo hacen con los suyos propios. 'Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago', es el lema que impera.
 
Congreso argentinoEn simultáneo, se ofrece como incentivo para hacer más tentador el blanqueo invertir en bonos argentinos para sortear el impuesto a los bienes personales. No obstante, inmediatamente surgen voces en la oposición que sugieren gravar con un nuevo impuesto la renta financiera. A la luz de los atropellos que nos han tocado vivir a los argentinos a lo largo de los últimos treinta años, en los que hemos padecido 'ahorros forzosos', 'desagios', 'corralitos y corralones', el conjunto de estas incertidumbres no ayudan a generar convicción de que, en esta oportunidad, promesas y escenario serán distintos. Con toda probabilidad, el dinero invertido fuera del país se exteriorice. No por mérito propio, ni por la expectativa que genere el gobierno, sino debido a causas exógenas; por cuanto la lucha contra el lavado, el terrorismo y el narcotráfico en la que el mundo parece confluir, favorece el corrimiento del velo sobre el secreto y la privacidad, y a exponer, en consecuencia, al inversor frente al organismo de contralor fiscal. Pero una cosa es la exteriorización del dinero, y otra muy distinta, la decisión de retornarlo al país.
 
Infortunadamente, la Justicia jamás estuvo del lado del ciudadano al quebrantarse el pacto de confianza. Siempre se ocupó de avalar las medidas que atentaban contra su derecho de propiedad. Para el inversor extranjero -al igual que para el argentino que decida repatriar su dinero-, la seguridad jurídica es un requisito ineludible y a todas luces insoslayable. De momento, nadie descubre novedades, si manifiesta que aún no están dadas las condiciones para confiar en nuestros magistrados ni en nuestro Ministerio Público. Asistimos a diario a la confrontación interna que existe entre ellos -entre quienes desean aplicar la ley y quienes prefieren hacer política. Entre los que optan por investigar y los que se desviven por justificar y desalentar causas, o privilegiar su ideología. De uno y otro lado, son muchos más los cuestionados que los probos. Lo que está sucediendo alrededor de las tarifas tampoco ayuda a generar la confianza, ni el orden que la nación debe transmitir y reflejar al mundo.
 
Dentro del propio Gobierno Nacional, se levantan voces que cuestionan metodología y aumentos. Al final del día, ni las empresas concesionarias de los servicios, ni la Administración concedente, ni los usuarios, saben cómo termina esta película. Todo se ha presentado de manera desordenada e imprevisible; insisto: no hay reglas claras. Frente a este cuadro de situación, se vuelve harto improbable que el inversor extranjero vea a la República Argentina como un destino atractivo para confiar y traer su dinero. Del mismo modo que cuesta creer que el blanqueo no se agote en una mayor exteriorización, antes que en una verdadera repatriación. Este gobierno recién da sus primeros pasos y -hay que decirlo- está conformado por personas de buena fe. Es deseable que consiga imponer -en lo que viene- reglas claras que garanticen la previsibilidad y las certezas necesarias como para hacernos atractivos ante el mundo -y ante nosotros mismos.

 
Sobre Roberto Porcel

Es Abogado en la República Argentina, especialista en Derecho Comercial y experto en temas relativos a la falsificación marcaria. Socio en el Estudio Doctores Porcel, fundado en 1921. Los textos del autor en El Ojo Digital pueden consultarse en http://www.elojodigital.com/categoria/tags/roberto-porcel.