ECONOMIA INTERNACIONAL: GABRIELA CALDERON

Ecuador: la 'pesadilla' de los dólares

Hay una pesadilla que le quita el sueño a muchos ecuatorianos desde hace ya años.

24 de Enero de 2016
Hay una pesadilla que le quita el sueño a muchos ecuatorianos desde hace ya años. Se trata de la idea de que, un buen día, nos despertaremos ante una aguda escasez de dólares. Si sufre Usted de esta pesadilla, esperemos que la siguiente explicación le sea útil.
 
Rafael CorreaEn un sistema basado en la dolarización, no hay ni debería existir una autoridad que determine la oferta monetaria ni la liquidez óptima que requiere la economía en determinado momento. Tampoco se requiere -y resulta contraproducente- pretender ejercer una administración cambiaria, cosa que el gobierno se propone implementar de la mano del timbre cambiario; como tampoco existe necesidad de que un banco central gestione la liquidez en la economía —peor aún, uno que no goza de independencia del poder político. Recorrer este camino abre la puerta a la transferencia de riesgos de las finanzas públicas al sector financiero, como lo ha estado haciendo la Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera, organismo que pareciera estar más preocupado por asegurar la liquidez del gobierno central que la de la economía en general.
 
En dolarización, los ecuatorianos utilizamos una moneda de aceptación universal. Esto implica que en los países dolarizados desaparecen los 'problemas de balanza de pagos'. La oferta monetaria está en piloto automático o, dicho de otra forma, se encuentra totalmente democratizada, al ser determinada por la demanda de dólares de los ecuatorianos. Si los movimientos de capitales no están sujetos a impuestos y restricciones y no existen mayores barreras al comercio, los ajustes son automáticos. Por eso, F.A. Hayek, al referirse a la desaparición de las monedas nacionales, explica:

'Los "problemas de balanza de pagos"’ son un falso problema del que nadie se debe preocupar, excepto el monopolista de la emisión de moneda en un territorio determinado. Y una ventaja no menor de la desaparición de las distintas monedas nacionales sería que podríamos volver a los felices días de la inocencia estadística en los que nadie podía saber cuál era la balanza de pagos de su país o región y, por tanto, nadie se ocupaba o preocupaba de ella' (1).
 
En otros países dolarizados como El Salvador y Panamá, esto simplemente no es un tema de discusión, incluso considerando que han registrado últimamente déficits en su cuenta corriente (que incluye la balanza comercial) muy superiores a los nuestros. Los que si deben preocuparse de esto son aquellos países petroleros con moneda propia, donde al caer el precio del petróleo ven su poder adquisitivo licuado. Considere el caso de Rusia, donde el rublo se ha depreciado en un 22% a lo largo del último año en relación al dólar, la economía se contrajo en un 4% y la inflación llegó a 13%.
 
Lo que si debería preocuparnos es el problema fiscal y la incertidumbre generada por el gobierno. El gasto público actual es insostenible y nos ha llevado a una deuda difícil de servir: plazos cortos y tasas altas. Esto podría resolverse con una reestructuración de la deuda y una reducción considerable del gasto público.
 
Si el gobierno realmente se propone contribuir a la recuperación económica, necesita restaurar la confianza en el país, para que los agentes se animen a incrementar la inversión y la producción. Esto no podrá lograrse con hiperactividad política, sino más bien con que la dirigencia deje de hacer mucho que hoy provoca, entorpeciendo la recuperación.


Referencias
 
1. F.A. Hayek. La desnacionalización del dinero. 1996. Folio.

 
Publicado originalmente en El Universo (Ecuador)
Sobre Gabriela Calderón de Burgos

Es Magister en Comercio y Política Internacional de la George Mason University y graduada con un título de Ciencias Políticas con concentración en Relaciones Internacionales de la York College of Pennsylvania. Se desempeña como Editora de ElCato.org. investigadora del Cato Institute y columnista de El Universo (Ecuador) desde enero del 2006. Sus artículos y papers son publicados regularmente en otros periódicos de Latinoamérica y España.