POLITICA: DR. ROBERTO PORCEL

La comedia de enredos del default

La cuestión de los holdouts parece un caso digno de 'Olivia Pope', protagonista de la serie Scandal...
19 de Julio de 2014
La cuestión de los holdouts parece un caso digno de 'Olivia Pope', protagonista de la serie Scandal, que resuelve todo aquello que el gobierno estadounidense no se encuentra en posibilidades de resolver por sí mismo. El mercado pareciera dar, de súbito, señales en el sentido de que el tema estuviera resuelto -si hay que atenerse a la cotización de los bonos argentinos. Es como si todos pensaran que es insensato que sería insentato por parte del Gobierno Nacional desaprovechase la oportunidad concedida por el juez Griesa de obligar a los tenedores de bonos de deuda a sentarse a negociar. En rigor, tras la decisión de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos de América de no abocarse al tema, el magistrado neoyorquino podría, sencillamente, haber dado curso a la ejecución de sentencia. No obstante, optó por designar un negociador (el Special Master Dan Pollack), dando lugar a nueva etapa de conversaciones entre acreedores y deudor.

Contrariamente a lo que el sentido común indicaría -y sobre el cual se han basado los mercados-, el equipo responsable de tomar decisiones en el gobierno de la República Argentina parece no haber interpretado la decisión última de Griesa como una oportunidad, sino como una nueva afrenta, o como una señal de ensañamiento contra el país. En esa inteligencia, en lugar de aprovechar el paraguas del juez y recostarse en las espaldas del negociador, la Casa Rosada prefirió enfrentar y desacreditar una vez más al magistrado, descalificándolo y gritando al mundo que, si la República Argentina no pagase, ello sería responsabilidad de un tercero; nunca propia.

Muchos estimaron -y continúan haciéndodo- que lo actuado desde la Administración argentina es parte de una estrategia de negociación. Una vez más, prevalece, en quienes defienden esta tesis, el sentido común. Se está 'negociando'; por ende, hay que ser duro y aparecer como inflexible.

Con todo, lo que pareciera que el mercado no ha podido comprender aún -o no ha podido 'captar', diría Su Santidad Francisco- es que no se encuentra frente a un deudor 'previsible', sino frente a uno muy peculiar, que puede optar por soluciones muy diferentes a las que el sentido común aconsejaría. A escasos diez días del 'deadline' para determinar si el país entrará en cesación de pagos o no, daría la sensación de que el gobierno argentino, -alternativamente presidido por un Vicepresidente procesado por corrupción, si queremos agregar una pincelada más de 'peculiaridad' a esta Administración-, contrariamente a lo que el mercado 'quiere' creer, podría estar encaminándose hacia una solución muy distinta a la que refleja el valor de los bonos en estos días; podría estar optando por un default sui generis. Si se prefiere, default técnico. Pero default al fin.

El mercado debería comprender que no siempre impera el sentido común; o, en todo caso, preguntarse si un gobierno que admite y mantiene a un Vicepresidente procesado por la Justicia -que no le permite presidir las sesiones del Senado, pero sí la suerte del país como Presidente en ejercicio- actúa con sentido común en la toma de decisiones.

Para reflexionar...
 
Sobre Roberto Porcel

Es Abogado en la República Argentina, especialista en Derecho Comercial y experto en temas relativos a la falsificación marcaria. Socio en el Estudio Doctores Porcel, fundado en 1921. Los textos del autor en El Ojo Digital pueden consultarse en http://www.elojodigital.com/categoria/tags/roberto-porcel.