POLITICA | OPINION: DR. ROBERTO PORCEL, ABOGADO

El poder de la gestión

Desde muy joven, Sergio Massa ha sabido sobresalir en la arena política. Ya desde sus inicios -y con tan solo 23 años- era reconocido por propios y ajenos...
19 de Septiembre de 2013
Desde muy joven, Sergio Massa ha sabido sobresalir en la arena política. Ya desde sus inicios -y con tan solo 23 años- era reconocido por propios y ajenos. siendo incluso caracterizado por la prensa como Sergio 'Pibe' Massa. Reconocimiento por partida doble, considerándose su temprana edad en aquella época.
 
Los años pasaron, y Massa no desentonó. Más bien, al contrario: fue dejando su huella en todos y cada uno de los espacios donde le tocó intervenir; ANSES, Jefatura de Gabinete y Municipio de Tigre. En este último caso, exhibió una doble virtud: supo aprovechar los logros de su antecesor y obsequiarle una impronta propia, incluso superadora de la notable gestión anterior.
 
Sin embargo, la mayor virtud de Massa al frente del Municipio de Tigre consistió en haber advertido que los vientos soplaban y que se venían tiempos de cambio. De tal suerte que decidió imprimirle una importancia cada vez mayor a la gestión, asumiendo obligaciones que -hasta ese entonces, al menos- no eran propias de un intendente. Aplicó, pues, un particular énfasis en materia de seguridad, dotando a su comuna de una serie de herramientas que prontamente fueron imitadas y adoptadas por otros intendentes. Se involucró de lleno en una lucha sin cuartel con miras a modernizar la gestión, siempre en aras de lograr una inmediatez entre vecino y autoridad municipal que facilitara la comunicación entre ambos y los impulsara a interactuar con espontaneidad; ello terminaría arrojando como resultante beneficios concretos, tanto para el municipio como para los vecinos.
 
Asimismo, preocupóse por regionalizar la gestión. Massa Comprendió que el esfuerzo solitario suele diluírse; a tal efecto, instó a jefes comunales vecinos a adoptar medidas y resoluciones en conjunto, que pudiesen abarcar a toda le región. Se incrementó la interacción -cada vez con mayor frecuencia- con todos los intendentes vecinos, intercambiándose trabajos, jornadas y equipos. Esta actividad en común fue la semilla que germinaría gracias al esfuerzo compartido por los jefes comunales, llevándolos cada vez más a poner el mayor de los énfasis en la propia gestión y relativizando la falta de asistencia o la falta de acción de parte de los gobiernos Provincial y Nacional.
 
Casi sin percatarse, esta unión de intendentes observó que el grupo crecía con personalidad propia, independiente y, en mucho, diferente en lo que hace a construcción de poder, a lo 'viejo conocido'. Cada uno de ellos fue aportando y sumando al grupo lo mejor de sus logros en sus respectivos distritos. Podría decirse que, hoy, los casos más emblemáticos remiten al ejemplo de la Seguridad de Tigre y al desarrollo del polo de Salud en Malvinas Argentinas.
 
A la postre, poco importó el color político de cada uno de los actores. Los protagonistas supieron y aprendieron a convivir, privilegiando el esfuerzo de gestión y la prerrogativa de la consecución de mejores estándares de vida para sus vecinos, siempre privilegiándolos por sobre los intereses partidarios que pudieran emerger. Naturalmente -y así puede comprobarse ahora-, este nuevo escenario no pasó desapercibido para los vecinos.
 
Por primera vez en mucho tiempo, el vecino se ha dado cuenta de que tiene un referente a quién reclamar y exigir, al alcance de la mano. La otra cara de la moneda se circunscribe a la comprensión por parte de la autoridad municipal que la mayor respuesta que pudieran dar a sus habitantes redundaría en un reconocimiento al trabajo realizado. Se neutralizó, de esta manera, el proceso natural en el que los logros obtenidos se diluyen, cayendo víctimas del éter representado por la esfera pública nacional y provincial. Como corolario, ambas partes -vecinos y autoridades comunales- se sintieron muy cómodas cada una desde su posición, y ello se reflejó rápidamente en las urnas. De modo tal que ya no extraña que los intendentes sean hoy los destinatarios preferidos de los votos de sus conciudadanos, relegando a las autoridades nacionales o provinciales a un segundo plano. Difícil rebatirlo: por estas horas, el voto premia o castiga a la gestión; y esta "gestión" le es reclamada y reconocida al intendente.
 
Allí radica, precisamente, el poder de Sergio Tomás Massa y del núcleo de jefes comunales que lo acompañan. Se trata -ni más ni menos- de una construcción confeccionada de abajo hacia arriba; se asiste a una incontestable innovación en lo relativo a los modos de generar poder. Acaso la razón le asista a Jesús Cariglino, cuando refirió que la acción desde cualquier intendencia coincide con el más democrático y genuino de los poderes, puesto que la inmediatez entre el vecino que vota y el destinatario de ese voto es real y palpable.
 
En otras palabas, asistimos al poder de la gestión...

 
* El autor, Dr. Roberto Porcel, es Abogado; socio en el Estudio Doctores Porcel. Experto en cuestiones legales relacionadas con la falsificación marcaria. Su blog personal, en el enlace http://robertoporcel.blogspot.com.ar/
 
 
Roberto Porcel, Abogado | El Ojo Digital Política, Opinión
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