POLITICA ARGENTINA: PABLO PORTALUPPI

Argentina: más allá del 'Superdomingo'

El próximo-pasado domingo 5 de julio, los cinco actos eleccionarios en el país...

07 de Julio de 2015
El próximo-pasado domingo 5 de julio, los cinco actos eleccionarios en el país -ya en el umbral de las PASO presidenciales del 9 de agosto por venir-, los resultados dejaron abundante tela para cortar. Aunque no hayan debido computarse mayores sorpresas.

Hubo elecciones en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se elegía Jefe de Gobierno. En Córdoba y La Rioja, se decidía Gobernador; en Corrientes, diputados provinciales. En La Pampa, por su parte, la atención estaba centrada en las PASO para elegir candidato a Gobernador entre el peronismo tradicional y el Frente Para la Victoria. En estas dos últimas, el peso de los resultados resultó ser más simbólico, a raíz de que la incidencia de ambas provincias en el padrón electoral es baja. Lo propio sucede con La Rioja, provincia donde finalmente el FPV se impuso con comodidad ante una alianza opositora.

En la Ciudad de Buenos Aires no se contabilizaron sorpresas. El PRO de Mauricio Macri obtuvo prácticamente el mismo guarismo que en las elecciones distritales de 2007 y 2011, cuando competía el ex presidente del club Boca Juniors. Y, más aún, obtuvo casi la misma diferencia sobre el segundo, que en esta oportunidad, en vez de ser el FPV, fue la fuerza ECO, con Martìn Lousteau. Quizás la lectura sea más sencilla de lo que parece: si el ex ministro de Economìa no se hubiese presentado, posiblemente el kirchnerismo hubiera entrado al balotaje, y los votos que fueron a Lousteau habrían ido hacia Mariano Recalde y la izquierda. Difícilmente Horacio Rodríguez Larreta hubiese podido cosechar más sufragios, ya que ni el propio Macri logró evitar el segundo round cuando él mismo fuera candidato. En tal caso, la candidatura presidencial del lìder del PRO sigue intacta, tal como se suponía previamente -por lo que la elección en territorio porteño nada aportó ni quitó.

Es lícito pensar también que la candidatura de Lousteau, relegando al FPV al tercer puesto, sea un emergente del posible fin de ciclo kirchnerista. Aunque también es cierto que resultó algo inexplicable dicha candidatura, habida cuenta de el acuerdo de orden nacional entre el PRO, la UCR, y la CC, donde milita el propio Lousteau, que no tuvo empacho en reconocer, durante el debate en el programa 'A Dos Voces' de la señal TN, que sus candidatos presidenciales son Ernesto Sanz, Lilita Carrió y Margarita Stolbizer, que no pertenece al flamante espacio Cambiemos. Es decir que a Mauricio Macri, casi seguro ganador de las PASO, no lo votaría. En su insistencia en no deponer su candidatura, se dejan entrever tres opciones: o se trata de un dirigente de principios sólidos, o se asiste a un dirigente que sólo piensa solo en él y no en el espacio que habita -o bien se trata de un opositor más que comulga con el kirchnerismo mucho más de lo que se cree. Las presiones para que se abstenga de participar en el balotaje no cesan, como tampoco su resistencia. El dislate remite a una nueva muestra de que, en la República Argentina, la implosión del sistema de partidos políticos sólo genera engendros e incongruencias. Y que a nadie escapa, ni siquiera al propio peronismo: resultó casi risible contemplar a Carlos Zannini celebrando el triunfo del FPV en La Rioja, rodeado de otrora férreos militantes y dirigentes menemistas. Empezando por el propio Daniel Scioli, esa 'creación' del expresidente.

Tampoco en Córdoba hubo mayor espacio para sorprenderse. Lo que sí hubo, en rigor, es una ratificación de las operaciones que se montan a partir de la divulgación de ciertas encuestas. Las mismas presagiaban un triunfo del peronista Juan Schiaretti, como finalmente ocurrió, pero a una distancia mucho mayor de la que obtuvo, y además auguraban un segundo puesto cabeza a cabeza entre la coalición que llevaba al radical Oscar Aguad como candidato y el kirchnerismo, con Eduardo Accastello. La distancia entre el ganador y la coalición UCR-PRO fue de escasos 5 puntos, en tanto Accastello se ubicó a lejanas 16 unidades del segundo. En definitiva, una confirmación del liderazgo provincial del precandidato presidencial José Manuel De la Sota, actor trascendente en la contienda que se avecina, y de la magra penetración que ha tenido la Administración K en la provincia mediterránea en los últimos tiempos. Y podría ser esta la nota más dolorosa para Cristina. El discurso de De la Sota fue clásico de un presidenciable: atacó por igual a Macri y a Scioli (aquellos a quienes aspira enfrentar). No así Schiaretti, quien, sabiendo que será Gobernador y deberá convivir con alguno de ellos, se cuidó de no emprenderla contra ninguno de los dos. Pero habría margen para una segunda lectura, conforme no parecen registrarse contrapuntos entre el actual gobernador y quien resultara electo: sólo se asiste a roles bien definidos. Ambos son peronistas, pero mientras se prevé que Juan Schiaretti se alineará con Daniel Scioli si éste último llega a ser presidente, José Manuel De la Sota -como ya se explicara desde este espacio en El Ojo Digital; ver http://bit.ly/1JLvtz2- se propone evitar a toda costa que el FPV resulte victorioso en las elecciones y, si para ello debe respaldar a Macri, así lo hará. Los misterios que rodean a esta prerrogativa serán resueltos por el reconocido pragmatismo peronista. Hace cosa de horas, De la Sota soltó una sugestiva respuesta al ser consultado sobre la eventual tentación de ser parte crítica en el Gabinete de un 'Scioli Presidente': 'He sabido superar muchas tentaciones', dijo el líder de Unión por Córdoba.

Allí donde el peronismo no cedió a la mecánica de cooptación de Balcarce 50 -como es el caso cordobés-, por lo general terminó imponiéndose en elecciones. Considérese no solo lo sucedido con Schiaretti, sino también los ejemplos compartidos por las provincias de San Luis y La Pampa, donde el histórico dirigente justicialista Carlos Verna derrotó al kirchnerista Fabian Bruna en las PASO. La excepción podría ser Salta. Pero el teatro de operaciones cordobés quizá termine cobrando forma de moraleja para el  aletargado peronismo.

Las elecciones distritales invitan siempre a la cautela, variable que suele escasear en temporadas de confrontación como la actual. La numerología del domingo poco dice sobre lo que podría suceder en las presidenciales. Los medios del espectro oficialista prefieren resaltar que, en general, son los oficialismos locales los que se imponen. Los críticos recuerdan que el Frente para la Victoria está perdiendo en los grandes distritos (y que más aportan al padrón). Las dos lecturas son acertadas. Y a la vez erróneas, si de lo que se trata es de hacerlas extensivas a las elecciones generales. Es que la historia asi lo demuestra: en 1999, se anticiparon elecciones en Córdoba y Santa Fe, donde el peronismo resultó ganador en ambos casos, con De la Sota y Reutemann respectivamente. Sin embargo, en las presidenciables celebradas meses más tarde, ganó la Alianza -destronando ruidosamente al menemismo. Aquellos comicios aportaron un ingrediente extra: en la Provincia de Buenos Aires, quien se quedó con la victoria sería Carlos Ruckauf, candidato justicialista.

Mejor conviene ser cautos, habida cuenta de que la realidad siempre se encarga de desmentir con crudeza los pronósticos más aventurados. En concreto, el Gobierno Nacional aún no ha ganado -más allá del esfuerzo invertido para difundir tal sensación. Pero tampoco es que perdió antes de tiempo, sin ofrecer combate.

 
Sobre Pablo Portaluppi

Es Analista en Medios de Comunicación Social y Licenciado en Periodismo. Columnista político en El Ojo Digital, reside en la ciudad de Mar del Plata (Provincia de Buenos Aires, Argentina). Su correo electrónico: pabloportaluppi01@gmail.com. Todos los artículos del autor, agrupados en éste link.