POLITICA ARGENTINA: LAUTARO BONINO

El peronismo busca el mapa que ya no tiene

Las elecciones legislativas de octubre dejaron al peronismo en un estado de desorientación.

01 de Abril de 2026

 

Las elecciones legislativas de octubre dejaron al peronismo en un estado de desorientación. Sin conducción nacional operativa, sin candidato y sin un discurso que haya sobrevivido el veredicto de las urnas. El movimiento enfrenta el desafío de reconstruirse contra un gobierno que no muestra señales de derrumbe.

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Kicillof: el poder real en un territorio asfixiado

En ese contexto de dispersión, un nombre emerge con ventaja estructural sobre el resto: Axel Kicillof. Su Movimiento Derecho al Futuro se impuso con claridad en buena parte de los distritos en disputa del PJ bonaerense, y relegó a La Cámpora, núcleo que responde a Máximo Kirchner y al liderazgo histórico de Cristina Fernández de Kirchner. No fue una elección menor.

El gobernador bonaerense llega a esta instancia con un renovado control territorial. Esta semana desembarcó en la Ciudad de Buenos Aires, encabezó su primer acto político, y presentó el Centro de Estudio de Derecho al Futuro, pensado como una cantera de cuadros técnicos que sostengan su proyecto presidencial. La candidatura no está declarada, pero ya nadie en el peronismo la discute como hipótesis.

El problema es que ese poder territorial se ejerce sobre un territorio que Milei dejó sin oxígeno. El ministro de Economía provincial Pablo López señaló que las deudas del gobierno nacional con Buenos Aires alcanzan los $15 billones, y si se suma la pérdida de recaudación, el agujero escala a los $22 billones acumulados en dos años, equivalente al 50% del presupuesto anual de la Provincia.

La caída en las transferencias a las provincias tuvo su correlato en Buenos Aires, con una merma en los recursos que el gobernador les gira a los 135 municipios. Más de la mitad de los distritos sufrirá recortes en 2026. Para un gobernador que necesita intendentes alineados, contentos y dispuestos a traccionar votos, la ecuación es incómoda.

La solución que encontró Kicillof es, por ahora, política: prometió coparticipar los fondos que logre recuperar con las demandas que inició contra la administración del presidente ante la Corte Suprema. Mientras tanto, garantizó el pago de la primera cuota del Fondo de Emergencia y Fortalecimiento de la Inversión Municipal para fines de abril. Una promesa en efectivo y otra condicionada a la Corte. 

Hay un detalle adicional que complica el cuadro: muchos intendentes con más de dos mandatos consecutivos quedarían imposibilitados para volver a presentarse si no se modifica la ley que hoy prohíbe las reelecciones indefinidas, y los intendentes del MDF presionan para avanzar en esa línea este mismo año. Kicillof los escucha, pero La Cámpora no acompaña, y sin sus votos en la Legislatura la reforma no prospera. 
 

Cristina, Uñac y el interior que no quiere ser decorado

El canal entre Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner permanece cortado. No hay diálogo, no hay foto, no hay señal de acercamiento. La ex presidente, desde su prisión domiciliaria, conduce el PJ nacional de facto y mueve sus fichas con la sutileza de siempre.

Una de esas fichas es Sergio Uñac. El senador sanjuanino, que hasta hace semanas mantenía un bajo perfil, presentó una carta ante el PJ Nacional con dos ideas claras: levantar su imagen y someter a discusión la necesidad de hacer internas frente a una eventual reforma política del gobierno que termine eliminando las PASO. Antes de volar a Buenos Aires, recibió el llamado de Cristina felicitándolo por la iniciativa.

Uñac no pertenece a ninguna tribu. No está en el kirchnerismo ni con la terminal donde paran Guillermo Michel, Victoria Tolosa Paz y Miguel Pichetto. Está en el medio. Esa posición, que en otro momento hubiera sido una debilidad, hoy aparece como un activo: el peronismo del interior necesita un nombre que no cargue con el peso kirchnerista puro ni con la impronta de las derrotas recientes. Uñac, además, propone que el PJ defina su candidato presidencial antes de fin de año, argumentando que es la única forma de ordenar la discusión política con suficiente anticipación.

La propuesta tiene lógica, pero también trampa. Desde el kirchnerismo advierten que necesitan las PASO para contener a Massa y Zamora, que no están dentro del PJ. Una interna partidaria cerrada dejaría afuera a piezas que el frente necesita para ser competitivo. El planteo de Uñac, interpretado con suspicacia, es una jugada para que Cristina defina quién juega y quién no antes de que el tablero se complete.

Mientras tanto, Sergio Massa mira desde lejos y no descarta nada. En un diálogo reservado con periodistas, descartó una eventual candidatura a gobernador bonaerense y mencionó al intendente de San Fernando, Juan Andreotti, aunque dejó abierta la posibilidad de buscar una revancha en la carrera presidencial. 
 

El laberinto de la coalición: Pichetto, Monzó y los que no quieren entrar

A la derecha del kirchnerismo y a la izquierda de Milei, el espacio de centro opositor sigue siendo el más difícil de construir. Pichetto y Monzó se reunieron con legisladores ex libertarios en la Legislatura bonaerense. La foto existe. El armado, todavía no.

El movimiento más disruptivo de las últimas semanas fue el de José Mayans: el jefe del bloque de senadores de Unión por la Patria dejó abierta la puerta para una alianza con Horacio Rodríguez Larreta, en una estrategia que busca sumar volumen político sin reparar demasiado en los antecedentes ideológicos de cada actor. Larreta, por su parte, confirmó su candidatura para competir por el Ejecutivo porteño en 2027 y no descartó un acuerdo con el peronismo. El PRO que construyó junto a Macri ya no existe.

Mientras tanto, Provincias Unidas, bloque de gobernadores que incluye a Sadir, Valdés, Torres, Llaryora, Pullaro y Schiaretti, sigue mirando con distancia. Dentro del espacio aseguran que la alianza funciona como desde sus inicios y les bajan el tono a los movimientos de Pichetto, señalando que ni Massot ni Monzó están del todo convencidos de sus acercamientos con el kirchnerismo. La lectura del espacio es brutal en su simplicidad: todos los sectores de la avenida del medio coinciden en que no habrá una estrategia electoral nacional unificada y que cada provincia sellará el acuerdo que mejor le convenga. 

 
El problema de las PASO y el discurso que falta

El gobierno avanza en la eliminación de las PASO. No hay proyecto formal todavía, pero el ministro del Interior Diego Santilli anticipó que la iniciativa sería enviada al Congreso a mitad de año. Para el peronismo, el escenario sin primarias nacionales es una pesadilla de coordinación.

El interrogante de fondo no es electoral sino político: ¿qué discurso ofrecer? El peronismo tiene tres caminos posibles y ninguno está libre de costos.

El primero es moderarse, desprenderse de los bordes más cargados del kirchnerismo y ofrecer una propuesta de centro que recupere a los votantes que se fueron hacia Milei.

El problema es que ese movimiento requiere romper con símbolos y figuras que todavía tienen peso en la base militante. El segundo es esperar el desgaste del gobierno y reforzar el discurso de la resistencia: apostar a que Milei se agote y el péndulo vuelva. El riesgo es llegar tarde y sin propuesta propia a una elección donde el electorado ya habrá procesado el ajuste como el nuevo piso de la realidad. El tercero es lo que está haciendo Kicillof: construir poder territorial sin definir demasiado el contenido ideológico, con la apuesta de que el liderazgo termine imponiendo el marco.

El espacio que concentra a legisladores del interior empuja con decisión la idea de que las PASO sean la principal herramienta para poder aglutinar a varios sectores de la oposición, ordenar las candidaturas y legitimar el proceso. Tienen razón en el diagnóstico. El problema es que el gobierno no les preguntará si están de acuerdo antes de mandar el proyecto al Congreso.