Milei: del catalizador a la hegemonía
La imagen era inédita en la historia reciente del Congreso. Un presidente libertario...
La imagen era inédita en la historia reciente del Congreso. Un presidente libertario entró al recinto, no para resistir el desgaste opositor, sino para inaugurar su propio ciclo reformista. Con tres leyes estructurales ya sancionadas – la reforma laboral, el régimen penal juvenil, el acuerdo Mercosur-Unión europea – y con algo imposible de legislar: el control de la narrativa.

La derrota en las elecciones legislativas de Buenos Aires fue un catalizador. Ya no es una minoría ruidosa. Apalancado en el sistema electoral de boleta única, el Ejecutivo dio vuelta el resultado, tejió las alianzas necesarias y reconfiguró la arquitectura parlamentaria. El resultado es, hasta ahora, contundente.
Durante 2024 y buena parte de 2025, la gestión fue esencialmente táctica. Cada artículo requería negociación y cada voto, un acuerdo. Pero, después de octubre, algo cambió. No solo en los números, sino en la percepción de quién está a cargo.
Reformas de verano
La ley de Modernización Laboral fue la pieza central. Aprobada en el Senado con 42 votos y en Diputados con 135, modifica el cálculo indemnizatorio, crea figuras contractuales y limita la ultraactividad de convenios colectivos, entre otras cosas. La norma no es neutral: altera la estructura de incentivos y le da dinamismo al mercado laboral.
El régimen penal Juvenil, sancionado en la misma jornada, redujo la edad de imputabilidad a 14 años. Más que una reforma técnica, responde a una lectura precisa. Existe un electorado para el que la seguridad es una prioridad.
Finalmente, el acuerdo Mercosur-Unión Europea cerró una negociación de 25 años. Ratificado con 69 votos en el Senado —incluyendo sectores peronistas que optaron por el pragmatismo— inaugura una zona de libre comercio con 700 millones de personas y un PBI combinado de 22 billones de dólares.
La Narrativa como Herramienta
La Casa Rosada explota el momentum con pericia. Gobernadores aliados en los palcos, bloques provinciales alineados y una oposición diluida entre la negociación y la fragmentación. "Tendremos el Congreso más reformista de la historia argentina", dijo Milei semanas antes. No fue solo una promesa.
Un dilema latente
Milei logró convertir una fuerte derrota electoral en el combustible de una nueva hegemonía. Transformó la resistencia en conducción y, al menos durante un tiempo, la geometría del poder se inclina a su favor.
El gobierno dispone de una ventana que deberá aprovechar, antes de que los aliados la cierren en el próximo periodo electoral. Cristina Kirchner empieza a buscar un peronismo moderado. con Pichetto -mientras que Mauricio Macri tiene la mira en su propia fórmula presidencial. Por ahora, ambos carecen de legitimidad e imagen para competir.
Pero cabría preguntarse: ¿hasta cuándo?
Lautaro Bonino es Licenciado en periodismo (UP) con posgrado en Economía y Ciencia Política (UCEMA).