POLITICA: MARIANO ROVATTI

En las gateras

Comienzan a perfilarse los nuevos espacios políticos de cara a las elecciones presidenciales previstas para el 2015.

15 de Enero de 2014
Comienzan a perfilarse los nuevos espacios políticos de cara a las elecciones presidenciales previstas para el 2015. Aparecen claramente seis espacios que se conforman detrás de liderazgos individuales, teniendo como principales sustento la imagen del candidato, el poder territorial y los recursos financieros de que disponen, sumado ello a los antecedentes de cada uno en la gestión. La gran novedad será la licuación del Frente para la Victoria y la reaparición del Partido Justicialista como factor de poder, aunque debilitado por la preeminencia del Frente Renovador en el conurbano bonaerense. La inflación, la inseguridad, la conflictividad social y el colapso de la infraestructura de servicios son el marco para el desarrollo del actual proceso político, que en febrero encontrará un momento de tensión, por la aceleración del caso Boudou y la elección de Presidente Provisional del Senado.
 
Apenas aquietadas las almas tras la carrera electoral del 2013, también dio inicio el rearmado político con miras a las elecciones generales de octubre de 2015. Falta una eternidad aún, pero los espacios ya están conformados a trazos gruesos, quizás previendo un posible adelantamiento de fechas, considerando la brutal descomposición que ya se verifica en el seno del poder.
 
Febrero será un mes muy caliente en términos políticos, pues se prevén novedades en las causas judiciales que involucran a Amado Boudou, que harán cada vez más difícil su sostenimiento en el puesto. Sectores internos del mismo gobierno fogonean este proceso, que ponen en un estado de vulnerabilidad política al Vicepresidente, agravada por el autoaislamiento de la Presidenta, que ha sido durante largo tiempo su principal respaldo.
 
Unido a este tema, surge la cuestión del presidente provisional del Senado, número dos del orden sucesorio presidencial. La actual titular del cuerpo, Beatriz Rojkés de Alperovich, tiene pocas probabilidades de continuar. Desde el kirchnerismo, se impulsa a Gerardo Zamora como su reemplazante, que cuenta con la oposición de Miguel Pichetto y Aníbal Fernández, quienes aspiran al cargo con distintas posibilidades. La ocasión será un test para medir el grado de obediencia del PJ a Cristina Fernández. Quizás ninguna de las fuerzas en pugna sean suficientes para imponer un candidato, por lo que surge la posibilidad de un tapado que logre el consenso mínimo necesario. El pampeano Carlos Verna podría reunir ese requisito.
 
La decisión de los senadores tendrá que ver con la postura que adopten los gobernadores, que hoy se encuentran inmersos en una tensa situación frente al Gobierno Nacional, dadas las dificultades financieras que amenazan con paralizar sus administraciones. La suba de salarios policiales y la próxima paritaria docente serán palancas para el reclamo generalizado del personal administrativo de las provincias; los gobiernos provinciales ya no se encuentran en condiciones de pagar más aumentos. La posibilidad de volver a emitir cuasimonedas es concreta, lo que generaría un descalabro financiero en todo el país.
 
Más allá del palabrerío envolvente del Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, los gobernadores ya creen que el chaqueño dejó de ser uno de ellos, para ser un simple delegado presidencial. La etapa kirchnerista está marcada por un proceso de brutal transferencia de recursos financieros de las provincias hacia la Nación, y éste parece ser el momento en que los gobernadores intentarán poner un límite a la Presidenta, que ahora se encuentra más débil y, por tanto, más confrontable.
 
Este proceso de descomposición de un poder que estuvo hiperconcentrado, sumado a un marco general de variables que se descontrolan una tras otra –inflación, inseguridad, colapso de servicios públicos- ponen bajo un signo de interrogación la posibilidad de llevar la transición hasta el 2015 de manera estable y ordenada. Alguna vez, desde este espacio, hemos manifestado que un gobierno que ejerció patológicamente el poder, es probable se vaya de él de la misma forma.
 
Frente a este panorama, las fuerzas políticas se rearmaron sin perder tiempo. Se vislumbran seis espacios políticos relevantes. En el análisis de cada uno de ellos, consideraremos como un elemento más, la reciente encuesta de IPSOS-Mora y Araujo, publicada hace una semana en medios periodísticos. En la imagen del final, reproducimos en un cuadro el rearmado de los espacios entre 2011 y 2015. A continuación, analizaremos cómo queda cada uno de ellos:
 
Frente Renovador (Sergio Massa)
 
Con un diferencial de imagen positiva muy alto (31%, 59% de imagen positiva y 28% de imagen negativa), Massa lidera también un eventual escenario electoral, con una intención de voto del 29,4%. En la Provincia de Buenos Aires, Massa condujo un frente integrado por peronistas disidentes (aunque muchos de ellos acompañaron al kirchnerismo hasta 2011) como Felipe Solá, Graciela Caamaño y los intendentes Jesús Cariglino, Darío Giustozzi, Sandro Guzmán, Joaquín de la Torre, etc.; radicales (en especial intendentes como Gustavo Posse, Mario Meoni, José Eseverri, etc.), sindicalistas (Rodolfo y Héctor Daer, Facundo Moyano, etc.), diputados como Adrián Pérez, empresarios como José De Mendiguren, etc. Mostrando como una de sus prioridades a la inflación, y todo el proceso económico, el alcalde de Tigre confeccionó un equipo de técnicos con peso propio y diversos orígenes: Roberto Lavagna, Miguel Peirano, Ricardo Delgado, Martín Redrado y recientemente, Aldo Pignanelli.
 
A su vez, ya ha comenzado a enhebrar acuerdos con dirigentes del interior, la mayoría del PJ: Carlos Reutemann, Mario Das Neves, Juan Carlos Romero, Jorge Busti y Gerónimo Vargas Aignasse.
 
En una época, en que no se debaten ideas, Massa logró instalar cuatro o cinco temas que interesan al hombre común, sin idelogizar, y desperonizando su discurso. En 2015, se habrán cumplido catorce años seguidos de gobiernos autodenominados peronistas, y en total, veinticuatro sobre treinta y dos años de democracia. En un marco de crisis parece oportuno guardar los bombos y la marcha para mejor ocasión. Veremos si la sociedad le cree.
 
Partido Justicialista (Daniel Scioli)
 
El Gobernador de la Provincia de Buenos Aires mantiene un diferencial positivo considerable en imagen (18%, con 55% de imagen positiva, y 37% de imagen negativa) y registra una intención de voto del 24,7%. Además de su imagen, Scioli tiene a favor que la mayoría de los gobernadores del PJ parecen acompañarlo, por deseo o por necesidad. Incorporó a sus filas a Francisco De Narváez, pero no a Hugo Moyano, quien parece estar más cerca de Sergio Massa. De hecho, su hijo Facundo hace rato que milita en el massismo.
 
Scioli aspira a heredar un espacio político en descomposición, pero confía en la reaparición del PJ como factor de poder, hecho que será verificable en los próximos meses, sobre todo en el Senado. Aunque tiene en su propio territorio el germen de su principal rival, Sergio Massa. Aunque éste ganó fuerza entre los intendentes del conurbano, Scioli mantiene liderazgo en la tercera sección, el sur del GBA.
 
El Gobernador necesita que el Gobierno Nacional controle todas las variables que se están descontrolando, y que pasen pronto todas las tormentas. La falta de respuestas idóneas de aquél no lo están ayudando. Daniel Scioli no tuvo alternativa, y debió seguir junto a Cristina Fernández, más allá del perfil diferenciado que quiera mostrar. Pero está claro, que el kirchnerismo no vé en Scioli a uno de los suyos, y no depositará en él la continuidad del liderazgo. Así, pues, una profundización de la crisis se llevará puesto el proyecto presidencial de Daniel Osvaldo Scioli, pero quizás no termine con su carrera, dado que tiene una buena relación con la gente, sostenida en el tiempo.


Unión PRO (Mauricio Macri)
 
El intendente porteño tiene un diferencial negativo de imagen (14%, con imagen positiva del 38% y negativa del 52%) y una intención de voto del 10,4%. Al igual que Massa y Scioli, Macri recibe un trato benigno de los medios de comunicación privados, sobre todo en lo atinente a los resultados de la gestión de gobierno. El armado político del PRO logró consolidarse fuera de la Ciudad Autónoma en Santa Fe, con Miguel del Sel, Córdoba con Jorge Baldassi y Entre Ríos, con Alfredo De Angeli. Ya tenía acuerdos en Mendoza con el Partido Demócrata. Pero no logró afirmarse en la crucial provincia de Buenos Aires. María Eugenia Vidal hará el intento en el 2015, aunque es probable que ya sea tarde para explorar esta opción.
 
El fuerte de Macri en todo el país parece no haberlo utilizado aún, que es la red de filiales del Club Boca Juniors, distribuidas por todo el territorio nacional. El club xeneize tiene la simpatía del 30% de los argentinos, y la gestión de Macri es recordada por sus numerosos logros deportivos. Pero aún no se ha decidido a sacarle el jugo a semejante capital.
 
Las posibilidades de Macri crecerán en la misma proporción que lo haga crisis económica social. Cuanto mayores sean la inflación, la inseguridad y el colapso de los servicios públicos, mejores estarán dadas las condiciones para su desarrollo político. Ante esa perspectiva, Macri se plantará desde una vereda absolutamente refractaria a todo lo que tenga que ver con el peronismo, incluso el que lleva dentro de su espacio. No sería extraño que figuras como Diego Santilli emigren hacia el massismo.
 
 
Frente Progresista, UNEN, UCR
 
Este espacio carece de un líder determinado, en tanto ese liderazgo es construído por sus referentes. La experiencia de UNEN en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es el antecedente con el que cuentan para reproducir dicho armado en el orden nacional, y así poder convertirse en una alternativa de poder real. Cuentan a su favor con el hartazgo que pueda sentir la población tras catorce años de peronismo explícito, tal cual lo expresamos párrafos atrás.
 
Si tomamos en cuenta los diferenciales de imagen de sus principales referentes, asistimos al siguiente panorama: Hermes Binner, 8% negativo (30%-38%); Ricardo Alfonsín, 28% negativo (28%-56%), Julio Cobos, 23% negativo (27%-50%); Elisa Carrió, 53% negativo (19%-72%); y Ernesto Sanz, 23% negativo (9%-32%). Todos comportan una imagen negativa superior a la positiva.
 
Si se considera la intención de voto, el cuadro es el siguiente: Hermes Binner (6,8%), Julio Cobos (4,2%); Elisa Carrió (2,4%). La figura de Ernesto Sanz no ha sido medido. Sumados estos valores, dan un 13,4%, con lo que sería el tercer espacio, desplazando al PRO.
 
Además de ser quien mejor imagen y mayor intención de voto registra dentro del espectro, Hermes Binner se vería beneficiado por ser el único candidato de su partido. Mientras que la UCR por lo menos tiene dos (Cobos y Sanz) y Carrió que le disputará votos a ambos.
 
Territorialmente, el espectro UNEN/UCR cuenta con los distritos de Santa Fe y Corrientes. Además de la buena elección que hizo UNEN en Capital, distrito en el que acaban de perder a Martín Lousteau, que emigró al massismo.
 
Es probable que Elisa 'Lilita' Carrió quiera postularse a la Presidencia, aunque el sentido común la empuje a ser candidata a Jefa de Gobierno de la Ciudad, cargo para el que tendría posibilidades. Además, quienes han llegado a la Casa Rosada siempre han regenteado o administrado algún distrito. Sin este factor, aterrizar en Balcarce 50 se vuelve casi imposible.
 
Este espacio deberá trabajar para cimentar su liderazgo y su identidad, definiendo ejes programáticos claros que los hagan confiables como administradores. Borrando la imagen que aún registra el radicalismo, relacionado por la opinión pública con la falta de gobernabilidad.
 
 
Frente para la Victoria
 
Ya sin Cristina Fernández como candidata, y con el Partido Justicialista detrás de Daniel Scioli o emigrando hacia el massismo, el Frente para la Victoria quedará reducido a poco más que lo que hoy representa el Nuevo Encuentro de Martín Sabbatella, Carlos Heller y compañía.
 
Quizás algunos gobernadores como Sergio Uribarri o Jorge Capitanich permanezcan en el redil, siendo éstos probables candidatos a la Presidencia. Otros hablan de Axel Kicilof para semejante empresa. Todos ellos se ubican por debajo del 2% de intención de voto, con diferenciales de imagen negativos.
 
Sin caja, el kirchnerismo es una fuerza política menor, que caminará hacia su desaparición a medida que se aleje del poder.
 
 
Frente de Izquierda y los Trabajadores (Jorge Altamira)
 
Se consolida la formación de una fuerza de izquierda dura, gracias a la ley de partidos políticos y no a la voluntad de sus referentes. La amenaza de perder la personería fue más eficaz que la vocación de unidad de sus dirigentes. El desmoronamiento del FPV beneficiará a este espacio, que recibirá el apoyo de personas que adherían al gobierno por sus presuntas batallas contra las corporaciones, y demás fantasías.
 

 
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