ESTADOS UNIDOS: POR MIKE BROWNFIELD

Estados Unidos: por debajo del crecimiento subsiste un mar de veneno

Las cifras de desempleo de hoy, publicadas por el Departamento del Trabajo, son noticias alentadoras para la economía de Estados Unidos. Muestran que se crearon 200,000 trabajos netos y que la tasa de desempleo bajó levemente del 8.7% al 8.5%...

06 de Enero de 2012

Se crearon empleos en todos los sectores de la economía salvo en uno — ¡el Gobierno! Este informe es congruente con otros indicadores económicos y muestra que la economía está finalmente saliendo de su malestar. Pero como todos los informes, debe ponerse en contexto.

La creación de 200,000 nuevos trabajos es crecimiento sólido y está por encima de los 130,000 a 150,000 nuevos empleos que deben crearse para ir al ritmo del crecimiento de la población. sin embargo, esto no significa que los buenos tiempos estén aquí de nuevo.

Mike Brownfield - Heritage LibertadNo hay suficientes americanos trabajando o buscando empleo. De hecho, la participación en la fuerza laboral está en su punto más bajo en 30 años y muchos potenciales trabajadores no están siquiera intentando encontrar empleo. Además, en este punto de la recuperación, los nuevos empleos deberían ser muchos, en vez de los menos de 140,000 que ha habido en promedio los últimos tres meses. Así que no todo está bien y el presidente Obama no debería dar por hecho que esto es “misión cumplida”. En realidad, las dolorosas políticas económicas de Obama sólo servirán para obstaculizar más el motor económico de Estados Unidos, impidiendo así una economía verdaderamente fuerte, vibrante, que el país es capaz de tener.

El presidente administró por sí solo otra dosis de veneno el miércoles con el anuncio de la Casa Blanca de que tomará otro rodeo ilegal e inconstitucional del Congreso con el nombramiento de tres nuevos miembros de la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB) sin aprobación del Senado, todos los cuales son cargos sindicales. Esto importa por las siguientes razones.

La NRLB es una junta de cinco miembros que es responsable de investigar prácticas laborales injustas, creando reglamentos laborales y llevando a cabo elecciones para la representación sindical. El pasado año, la Junta NLRB promulgó medidas de acortamiento de las elecciones sindicales hasta los 14 días, limitando la capacidad de los empleados de oír a ambos lados antes de votar, permitiendo a los sindicatos seleccionar qué trabajadores de una compañía pueden votar sobre la sindicalización del lugar de trabajo e impidiendo a los trabajadores que insistan en que las votaciones sean secretas, como explica el experto de Heritage James Sherk. Estas medidas harán mucho más fácil para los sindicatos organizar a los trabajadores — pero a expensas de los derechos de los mismos. Si los trabajadores quieren sindicalizarse tienen ese derecho —los directivos tienen el sindicato que se merecen— pero el gobierno no debería limitar sus derechos para presionarles a sindicalizarse.

Antes de los nombramientos del presidente, la NLRB tenía sólo tres miembros en activo y uno de ellos terminaba sus funciones a finales de 2012. Si la NLRB llegara a los dos miembros, no habría quorum para desarrollar sus actividades, lo que significa que la agenda sindical del presidente no podría implementarse. Ahora, sin embargo, el presidente ha nombrado tres nuevos miembros que sin duda llevarán a cabo su agenda sin contrapesos o balances.

Y esa agenda consiste en impulsar a los sindicatos americanos — votantes clave y fuerza política que respaldan al presidente. Desafortunadamente, su objetivo fundamental no es proteger a los trabajadores. El problema es que la agenda de los grandes sindicatos está básicamente enfrentada con la agenda pro-crecimiento de la que está sedienta Estados Unidos. Sherk explica:

 

Los sindicatos hacen a las empresas menos competitivas y desaniman la inversión. Esto disminuye el crecimiento del empleo. Hay estudios que muestran que los empleos caen en un 5-10% en las firmas recién sindicalizadas. Yendo más allá, el empleo crece de tres a cuatro puntos porcentuales más lentamente en negocios sindicalizados que en compañías no sindicalizadas que sean iguales en los demás aspectos.

 

En breve, la nación es testigo de cómo el presidente Obama puso sus a sus aliados de los grandes sindicatos por delante de los trabajadores. Los creadores de empleo de Estados Unidos están a la espera, también, viendo cómo toma el presidente decisiones que sólo sirven para inyectar más venenosa incertidumbre en la economía.

Al margen ya de las ramificaciones económicas de las decisiones del presidente, el pueblo americano debería también recordar que sus nombramientos para la NLRB son patentemente inconstitucionales y un tiránico abuso de poder. La Constitución de Estados Unidos exige que el presidente reciba el consejo y consentimiento del Senado para hacer nombramientos — una exigencia que el presidente Obama puso de lado enteramente para avanzar su agenda.

Hoy, el presidente puede decir que está teniendo éxito en su lucha por el trabajador americano, pero en realidad está luchando por sus aliados políticos. Bajo la superficie de su retórica populista, sus políticas están envenenando la posibilidad de un fuerte crecimiento económico. Y para el presidente, la Constitución es sólo daño colateral.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

 

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Por Mike Brownfield, Libertad.org / The Heritage Foundation