ECONOMIA Y NEGOCIOS: LA ECONOMIA CRECE UN 9%, PERO NADA APORTA

El Presidente anuncia más estadísticas inservibles

El Presidente Néstor Kirchner disfruta fustigando la "fiesta menemista", pero recurre a anuncios grandilocuentes que nada sirven a la ciudadanía. Mientras el crecimiento de la economía alcanza porcentajes elevados, la inflación -derivada de la ineptitud de la presente Administración- continúa haciendo estragos.

21 de Julio de 2010
La actividad económica creció entre enero y septiembre de este año 9 por ciento, en relación con igual período del año pasado, lo que proyecta un aumento del Producto Bruto Interno (PBI) en torno al 8,5 por ciento para todo el año, según anticiparon analistas privados en base a datos oficiales. Tal es la noticia que, selectivamente, adelantara el mismísimo Presidente Néstor Carlos Kirchner en la jornada del miércoles. La noticia es más que interesante y ciertamente ha sido recibida como una buena nueva por las clases industriales del país, gran parte de la cual no está acostumbrada a derramar sus beneficios sobre la clase trabajadora de la nación. No obstante, los datos que los medios tradicionales del país deberían preocuparse en destacar, y que realmente interesan a la gente, son aquellos que hablan de una inflación que se acercará peligrosamente al 15% para cuando termine el año 2005. Es más que curiosa la manera en que Kirchner y sus funcionarios agitan sus plumajes cada vez que se trata de anunciar resultados económicos que a pocos interesan. Porque el Presidente se regodea en sus permanentes actos políticos, criticando a la Administración de Carlos Menem y su "década infame" de los 90, pero pocos dicen que las cifras de crecimiento que el actual primer mandatario gusta de promocionar, son a todas luces inferiores a las tasas que el gobierno del riojano en su momento arrojó como resultado. A pocos escapa que el tan criticado sistema de convertibilidad de 1 a 1 permitió el resurgimiento de muchas industrias dedicadas a la exportación, a la vez que permitió a clases bajas y medias gozar de un standard de vida varias veces superior al que se ve actualmente. Todo ello, a pesar de que los costos fueron, en muchos casos, elevados. ¿Y cuál es el escenario actual, bajo el "Pingüinato"? Más que a la vista : la Argentina es hoy, más que nunca, un país para ricos, en donde solamente el campo y las clases más pudientes pueden capear la insoportable situación económica, tanto a nivel de la macro como la microeconomía. La inflación kirchnerista -factor que los libros de historia se ocuparán de recordar, con el paso del tiempo- se habrá cobrado al menos dos millones de nuevos pobres para cuando finalice el año. Dicho sea de paso, buitres de la calaña de Hugo Moyano y otros sindicalistas, continuarán recurriendo a medidas de liso y llano terrorismo para seguir llevando dinero a la "caja", y todo ello con la mirada cómplice de Néstor Kirchner. El gobierno continuará otorgándose un falso crédito por las estadísticas inservibles de la economía, cuando ni siquiera fue el artífice de medidas que llevaran a los resultados anunciados. La explicación es sencilla, pues luego de tantos años de crisis, es natural que las economías se actualicen y empujen sus números hacia arriba en forma violenta, en forma de un claro rebote. Es así como la actual Administración -a la vez que anuncia noticias económicas en forma groseramente selectiva-, finalmente termina atentando, con su propia ineptitud, contra el bienestar de la economía para años futuros. Y lo hace incrementando retenciones a las exportaciones a combustibles y próximamente a las carnes. Luego de la fiesta previa a las elecciones, donde Alberto Fernández -calculadora en mano- se abocó a desperdigar dineros para los aliados políticos de todo el país, entre intendentes y gobernadores, ha llegado el momento del ajuste. Ajuste sólo significa más retenciones, aumento de tarifas de servicios públicos -ahora privados-, y medidas para enfriar la economía. Pues la inflación ya hace temblar a los improvisados funcionarios nacionales, y con la lentitud de un paquidermo, comienzan a darse cuenta de que su propia iniquidad y ansias de poder han disparado los grotescos aumentos de precios que la ciudadanía debe sufrir, semana tras semana. ¿Qué inversiones puede esperar la Argentina en materia energética si las retenciones continúan en los niveles insoportables que existen actualmente? Nulas, o escasas, en el mejor de los casos. ¿Acaso aumentar las retenciones a la exportación de carnes aliviará los aumentos de los cortes, que en el año ya superan el 50% acumulado? Obviamente la respuesta es negativa. Las "buenas noticias" en materia macro sólo contribuyen a alimentar la especulación ya alevosa que existe con bonos argentinos, y la consecuencia directa es que Kirchner dispondrá de más fondos para remitir a sus socios políticos del interior del país. Como resultado, continuaremos viendo compra de nuevos "Borocotós" y despilfarros en aumentos de sueldos para empleados públicos ineficientes, que de todos modos insistirán con el neoterrorismo del paro. La emisión de pesos también tiene la compra de voluntades políticas por objetivo ulterior. En los planes del oficialismo no existe el interés por mejorar la calidad de vida del ciudadano común. Por el contrario, el espíritu que seguirá imperando continuará teniendo relación con el aumento de impuestos a la industria, que se encuentran entre la espada y la pared pues el gobierno sigue pidiendo aumentos de producción, pero a la vez castiga a los industriales que consumen más gas y electricidad. Los aumentos de tarifas terminarán llegando con virulencia a las puertas de los siempre inocentes ciudadanos argentinos, que para variar, han sido nuevamente estafados por un régimen que habla de "nueva política" pero que conserva los vicios de la vieja práctica estatal y que incluso ha incorporado algunos más. En definitiva, la actual política kirchnerista es perfectamente compatible con las recetas que el FMI pedía para las "naciones en vías de desarrollo" : aumentos de tarifas, medidas que enfríen la economía y disponibilidad de fondos frescos para seguir pagando intereses de la deuda externa. A este gobierno, que luego de unas elecciones pobremente ganadas, se ha mandado todas las trapisondas habidas y por haber, todavía le espera lo peor, que llegará cuando los ciudadanos debamos enfrentar no sólo los aumentos en los alimentos -más de un 40% en todo el año hasta el día de hoy-, sino también los incrementos en teléfonos, electricidad, gas, naftas y GNC -el gran cuco de todos los gobiernos-. Tal es el círculo vicioso de la economía kirchnerista, redondeado con los discursos inverosímiles "para la gilada". Clarín, La Nación y los mercaderes de fantasías que hoy ocupan la Casa Rosada, podrán anunciar a viva voz resultados económicos notables, pero siempre existirán personas responsables que enseñarán a la ciudadanía a hilar más fino sobre las noticias que se pregonan.
El Ojo Digital Economía y Negocios