Sólo un cuento chino
Tal como lo señala el presente artículo, el acuerdo por el cual China invertiría $10 mil millones en algo más de una década, no era más que un "cuento chino". La consecuencia directa fue la desaparición del superávit que el país tenía con los asíaticos, que ahora amenazan con poder seguir inundando al país con mercaderías para mantener esa pauta de inversión.
21 de Julio de 2010
El acuerdo había sido anunciado con bombos y platillos, y se lo imaginaba como un gran paso en la resolución de problemas estructurales de la Argentina, como la deuda.
La asociación con China se había estrechado cuando el gobierno de Kirchner le otorgó al gigante asiático hace casi un año el estatus de economía de libre mercado, que ahora se decidiría dejar en suspenso.
Es que el recordado anuncio, que fue acompañado de un desbordante entusiasmo, que incluso llegó a plantearlo como una alternativa de financiamiento al FMI, no rindió sus frutos.
Pasados 11 meses, la situación comercial no cambió radicalmente tal como se postulaba, sino que se achicó el superávit bilateral en perjuicio del país.
El estatus de libre mercado que se concedió a China le dio la posibilidad de importar productos sin soportar las barreras arancelarias. La administración Hu Jintao se comprometía a realizar inversiones por una suma extraordinaria: 20 mil millones.
También se anunciaba que las exportaciones nacionales pegarían un salto cuantitativo. Pero el presente muestra que mientras se demoran la llegada de los tan promocionados capitales chinos, en áreas estratégicas como infraestructura, transporte y energía, las importaciones chinas han venido poco menos que en malón y comprometieron la estabilidad de centenares de PyMes.
El sector privado, en consecuencia, puso el grito en el cielo y clama al Gobierno que frene la invasión reactualizando barreras, según publica La Nación.
El superávit comercial se contrajo en mil millones de dólares con relación a un año: (1.200 U$S - 2004 / 1.100 U$S 2005).
Claro que para aplicar las salvaguardas en Hacienda dicen que "tiene que haber una demostración concreta de daño para evitar problemas en la Justicia y en la Organización Mundial del Comercio".
Desde el lado chino hicieron saber al gobierno argentino que en caso de que el acuerdo quede en el archivo, Pekín golpeará donde más le duele a la Rosada. Frenaría las importaciones de soja, que son decisivas para el comercio exterior.
Finalmente, salió a la luz el hecho de que el episodio fue utilizado políticamente por el Presidente Néstor Kirchner, y a tal efecto, medios oficialistas como Clarín contribuyeron a engrandecer la noticia.
Infobae y El Ojo Digital Economía y Negocios