F-16, envión estratégico para la defensa aérea de la República Argentina
La adquisición de jets de combate F-16 por parte de la República Argentina representa...
La adquisición de jets de combate F-16 por parte de la República Argentina representa, ciertamente, un hito en la modernización de su fuerza aérea, apalancado éste en la visión del Presidente Javier Milei -al respecto de la necesidad de fortalecer la soberanía nacional en un contexto geopolítico regional volátil.

Anunciado originalmente en el mes de abril de 2024, el convenio con Dinamarca en torno a la incorporación de veinticuatro cazas F-16AM/BM -de la variante Block 15, y portando actualización Mid-Life Upgrade (MLU)- rubrica el retorno de Argentina a la era de la aviación supersónica de intercepción tras más de dos décadas de dependencia en aeronaves subsonicas obsoletas (Mirage III y Daggers). Bajo la actual gestión, el referido proceso de compra revitaliza la capacidad disuasoria de la Fuerza Aérea Argentina, aunque también materializa la alineación de la nación sudamericanal con estándares OTAN en el concierto de la interoperabilidad. Este 6 de diciembre, los primeros seis F-16s aterrizaron en la base aérea material de Río Cuarto, Córdoba, mediando una emotiva ceremonia de presentación en la que el jefe de Estado adjudicó a los aparatos el mote de 'ángeles guardianes' llamados a resguardar el cielo patrio -simbolizando el desarrollo un marcado quiebre frente al aislamiento diplomático previo, y un férreo acercamiento a aliados como los Estados Unidos de América y la Unión Europea.
El alcance total de la transacción -que entendidos en la materia estiman en US$ 660 millones- incluye no solo los aviones, sino también paquetes de entrenamiento, material de reposición y armamento inicial, financiado el pack en parte por créditos Made in USA, por intermedio del programa conocido como Foreign Military Sales (FMS). En rigor, el proceso de adquisición vio su alumbramiento en un marco de eficiencia presupuestaria, ahorrándole al Estado argentino inversiones multimillonarias en una eventual adquisición de unidades de última generación (como ejemplo, F-35s), que por supuesto hubiesen tensionado de manera poco conveniente a las finanzas nacionales en un concierto de incertidumbre macro. Los F-16 proceden de la Real Fuerza Aérea Danesa, país en el que operaron hasta concretarse su retiro en el pasado 2024; los aparatos fueron transferidos tras efectivizarse una inspección exhaustiva por parte de la fuerza aérea local, a efectos de garantizarse su estado operativo. Del total de veinticuatro aeronaves, doce son monoplazas (F-16A) y doce, biplaza (F-16B); con entregas escalonadas que culminarán hacia el 2028. Washington desempeñó un rol central en la operatoria, tras aprobar en octubre de 2024 un paquete complementario que involucra la extensión de 36 misiles AIM-120C-8 AMRAAM de mediano alcance, 102 bombas de 500 libras (MK-82), y sistemas de guía, elevando el costo total a cerca de US$ 300 millones adicionales.
En términos de capacidades técnicas, los F-16 Block 15 MLU destacan por su versatilidad multirrol, combinando superioridad aérea con la capacidad para ejecutar tanto misiones de ataque contra objetivos terrestres, y misiones de reconocimiento. Su aviónica, actualizada bajo el ya comentado programa Mid-Life Upgrade (OTAN), incorpora un radar AN/APG-68(V) de pulso-Doppler, capaz de detectar objetivos a más de cien kilómetros en modo aire-aire, y de rastrear múltiples amenazas simultáneas, con el espectro de resolución suficiente para identificar a otras aeronaves del tamaño de un caza, a 50 kilómetros. El radar bajo análisis tolera modos sintéticos para cartografía terrestre, esencial en operaciones de vigilancia marítima sobre la Zona Económica Exclusiva, o aún el Estrecho de Magallanes. El cockpit digitalizado incluye pantallas multifunción (MFCD) de cristal líquido, que permiten la integración de datos en tiempo real por vía del sistema de enlace de datos Link 16, lo cual facilita la coordinación con aliados en ejercicios conjuntos. Adicionalmente, la firma danesa Terma ha contribuído con el desarrollo del sistema ECIPS/CJS plus, que aporta receptores de alerta radar (RWR) de banda ancha, dispensadores de chaff y señuelos, y contramedidas infrarrojas -en definitiva, amplificando las chances de supervivencia tanto para el piloto como para su aeronave en entornos caracterizados por una elevada amenaza electrónica.
Los aparatos consignan un peso en vacío de 8.570 kg y un alcance de combate de 550 km sin necesidad de reabastecimiento; alcanzan velocidades Mach 2 en su potencia máxima, impulsados por motores Pratt & Whitney F100-PW-200 de 128 kN de empuje con postcombustión. Naturalmente, el armamento de los F-16 incorporados y por incorporar amplía drásticamente las opciones tácticas de la Fuerza Aérea Argentina, superando las evidentes limitaciones de los A-4 Skyhawk remanentes.
En materia de superioridad aérea, portan hasta seis misiles AIM-120 AMRAAM ('Fire and Forget'), con alcance de cien kilómetros, y guiado por radar activo, ideales para enfrentamientos más allá del horizonte visual. Complementan estos con AIM-9M Sidewinder de corto alcance (hasta dieciocho kilómetros -infrarrojo), habilitando la ejecución de ágiles combates aéreos ('dogfights'), y un radio de giro de 20 grados por segundo. Para misiones de ataque, las unidades integran bombas guiadas por GPS -es el caso de las MK-82 con kit JDAM (Joint Direct Attack Munition) de alta precisión-, y misiles aire-tierra AGM-65 Maverick para supresión de blancos blindados. Por su parte, el cañón interno M61A1 Vulcan de 20 milímetros -511 disparos- brinda capacidad de daño adicional en la ocurrencia de combates cercanos. La capacidad de nueve puntos de anclaje externos soporta hasta 7.700 kg de carga útil, incluyendo pods de designación láser AN/AAQ-28 Litening (ataques nocturnos). Las configuraciones descritas, validadas en el programa Paz Condor de modernización, posicionan a los F-16 como el 'salto cuántico' de la Fuerza Aérea Argentina, próximamente capaz de neutralizar amenazas asimétricas como UAVs -aeronaves no tripuladas- o aún patrulleros navales.
Mucho queda por hacerse, sin embargo. A criterio de optimizaar el potencial defensivo de las unidades de reciente adquisición, la Argentina habrá de contar en el futuro con equipamiento complementario con el que la aeronave ejercitaría una necesaria sinergia; esto es, tomando parte de un más robusto ecosistema de mando y control. Por principio, sistemas de radar terrestre como el AN/TPS-77 (también de Lockheed Martin, un radar tridimensional móvil de banda L con alcance de 470 kilómetros) potenciarían la detección temprana de intrusiones aéreas, integrándose por cuenta de Link 16 en la alimentación de datos en modalidad real time a los pilotos. Este radar, ya en uso por fuerzas aliadas, es portátil y resistente a contramedidas de jamming, idóneo para despliegues en la Patagonia o las islas australes, donde la topografía tiene por costumbre dificultar sensiblemente la vigilancia satelital. En relación a las funciones de reabastecimiento aéreo, la adquisición de al menos dos unidades Boeing KC-135R Stratotanker rápidamente mutarán en una urgentísima prioridad, y así lo evaluó la propia Fuerza Aérea, hacia septiembre de 2025. Los Hercules actualmenrte en uso carecen de la capacidad receptora para transferencias de carburante a altas velocidades. El KC-135R, mientras tanto, con capacidad de almacenaje de 90 toneladas de combustible y un alcance de 11 mil kilómetros extendería marcadamente la capacidad de patrullaje de los F-16; por ejemplo, a misiones oceánicas prolongadas -en donde se renuevan las necesidades de resguardo de la ZEE en el Atlántico Sur. La futura concreción de esta compra -a valor de mercado, un aproximado de US$ 200 millones- acercará aún más a la Argentina con el criterio de estandarización OTAN, y resolvería la obsolescencia de la actual flota de tanqueros.
En el epílogo, la integración de capacidad AWACS (Airborne Warning and Control System) imbuiría a la ecuación defensiva a niveles estratégicos. Sistemas tales como el Saab 340 AEW&C, portador de radar Erieye con escaneo electrónico activo (AESA) y cobertura de 450 km, sería económicamente viable (compútense US$ 150 millones por unidad) y operable desde pistas cortas -en destacada compatibilidad con la infraestructura argentina. Esta aeronave, ya en uso por la República Federativa del Brasil y por los Estados Unidos Mexicanos, aportaría la invaluable capacidad de alerta temprana, terciando un efectivo modo de control de tráfico aéreo en combate y coordinación de misiles tierra-aire; a la postre, multiplicando la efectividad de los F-16 en teatros de operaciones de superioridad numérica. Alternativamente, el E-2D Hawkeye de portaaviones podría explorarse tras analizarse un formato cooperativo con la Armada Argentina, aunque el Saab garantizaría un plus en el crítico apartado de la autonomía.
Complementos como misiles tierra-aire NASAMS (con integración para F-16) o UAVs de la variante MQ-9 Reaper para operaciones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento le pondrían un eventual y bienvenido moño al paquete, despuntándose entonces una matriz defensiva multicapa que planteará un creíble estándar de disuasión y, más aún, proyecte un razonable poderío en el proscenio regional.
En efecto, el aterrizaje de los F-16 no sería una mera transacción militar; antes, bien, le pondría rúbrica a un catalizador para la proyección soberana nacional en el delicado contorno que da forma a un mundo multipolar. Así las cosas, la inversión adicional en radarización terrestre, tankers KC-135 y AWACS -siempre, Saab-, la Fuerza Aérea Argentina podrá arrogarse la condición de defensor proactivo -un empeño más que verosímil en la garantía de integridad territorial, durante décadas. Marginalmente, la adquisición de los cazas (que hoy se adueñan de las primeras planas de los medios de comunicación) es la certificación plena de que, aún con el obstáculo de presupuestos ajustados, un sano criterio de eficiencia y el oportuno diseño de alianzas estratégicas pueden restaurar el prestigio aéreo de la nación.
Fuentes adicionales
-Ministerio de Defensa, República Argentina
- Carta de Oferta y Aceptación (LOA) firmada con el Reino de Dinamarca vía FMS estadounidense (parcialmente desclasificada, OCT2024)
- Transmittal No. 24-67, Congreso de los EE.UU. de América (OCT2024), con aprobación de comercialización complementaria de ítems (AMRAAM, MK-82/JDAM, pods Litening).
- Flyvevåbnet; comunicado oficial de retiro de unidades F-16AM/BM Block 15 MLU (2024), y transferencia a la República Argentina
- Lockheed Martin Aeronautics: specs -especificaciones- del F-16 Block 15 MLU (radars AN/APG-68(V)9, suite ECIPS Terma, capacidad Link 16)
- Jane’s All the World’s Aircraft 2024-2025, y Jane’s Defence Weekly (MAY; DEC2025), análisis de la configuración defensiva argentina
- Infodefensa.com y Zona-Militar.com: sitios especializados de la Argentina, de consulta obligada
- Saab Group: tech specs de Erieye AEW&C sobre Saab 340/2000
- Evaluación interna confeccionada por la Fuerza Aérea Argentina (SEP2025) en torno a necesidades de reabastecimiento aéreo (prioridad: KC-135R v. mantenimiento KC-130H)
- Boeing Defense: especificaciones (desclasificadas, y Open Source) del KC-135R Stratotanker
Es Analista en Medios de Comunicación Social y Licenciado en Publicidad. Es Editor y Director de El Ojo Digital desde 2005.