ESTADOS UNIDOS: POR MIKE BROWNFIELD

Barack Obama y su reino mágico del desempleo

Ayer en el mundo de Walt Disney, el país “en que los sueños se hacen realidad”, el presidente Barack Obama se presentó ante el Castillo de Cenicienta para anunciar su último plan para impulsar el empleo en Estados Unidos — un intento para aumentar el turismo hacia nuestro país.

23 de Enero de 2012

Su anuncio nos llega un día después de que dijese claramente “NO” a otro plan que hubiera creado directamente al menos 20,000 de verdad preparados para empezar ya mismo —y 179,000 empleos americanos para 2035—, a la vez que traería más de 700,000 barriles de crudo a Estados Unidos diariamente. Ese plan era el oleoducto Keystone XL.

Obama... en DisneyDe haber aprobado el presidente el proyecto Keystone, se hubiese extendido un oleoducto de 1,700 millas desde Alberta, Canadá, hasta las refinerías de Texas — propulsando la economía americana con inversión del sector privado, poniendo a la gente a trabajar y ayudando a aumentar el suministro de energía a precios más bajos cuando los costos del combustible están por las nubes. A pesar de la conclusión del Departamento de Estado de que el oleoducto supondría un mínimo riesgo ambiental, los ecologistas seguían poniendo el grito en el cielo y presionaron al presidente para que dijera no al plan.

La decisión del presidente está tan ausente de contacto con los hechos y la razón que el Washington Post la condenó tajantemente ayer en un editorial, diciendo que el “rechazo del oleoducto es difícil de aceptar” y que “Casi deseamos que haya sido una decisión política porque, en lo importante, no debería haber dudas”. Como explicó el Post, incluso sin el oleoducto, Canadá seguirá exportando su petróleo — pero a través de océano hasta China. En otras palabras, el lobby ecologista podría haber cortado el flujo de crudo desde Canadá, pero ese flujo se está redirigiendo allende los mares y el consumo de combustibles fósiles seguirá aumentando necesariamente.

La “victoria” de la izquierda ecologista es, en el fondo, otra pérdida para el pueblo americano — especialmente los 13.1 millones de trabajadores desempleados. Es una pérdida para los pequeños negocios, tales como restaurantes y hoteles, de las poblaciones a lo largo de la ruta propuesta. Es una pérdida para los presupuestos estatales que podrían haber recaudado miles de millones como resultado del oleoducto. Y también es una pérdida para los que se debaten con los elevados costos de la energía.

Los precios de la gasolina están en un máximo histórico para enero y son 28.5 centavos por galón más altos que hace un año. Y se espera que suban incluso más — algunos analistas predicen que la media nacional para un galón de gasolina normal sin plomo podría llegar a los $4-$4.25 esta primavera.

Uno podría pensar que dado el alto costo de la energía, el presidente estaría buscando aumentar la producción nacional, especialmente dadas las amenazas de Irán de bloquear el Estrecho de Ormuz, cortando por tanto un cuarto del suministro mundial de energía. Piénselo de nuevo. Bajo el presidente Obama, la producción de petróleo y gas natural en tierras federales ha bajado más de un 40% comparado con hace 10 años. 2010 tuvo el menor número de arrendamientos para  producción de petróleo y gas en tierras federales desde 1984 y la administración sólo concedió una arrendamiento en alta mar en 2011.

Hay una buena noticia para la nación en lo que se refiere a la producción de energía: Dakota del Norte. La producción total energética ha aumentado gracias a las políticas proenergía del estado y Dakota del Norte ha cosechado los beneficios, como han hecho otros estados con iguales ideas, informa Rob Bluey, de Heritage:

La tasa de desempleo de Dakota del Norte es el 3.4%, la más baja del país. Según un reciente informe de IHS Global Insight, Dakota del Norte de hecho volvió a los niveles de empleo anteriores a la recesión junto con Alaska, tan rica en recursos energéticos. Se espera que Texas lo haga en el primer trimestre de 2012, seguida de Nebraska y Dakota del Sur el próximo año.

Hay mucho que podría hacerse, sin embargo, para acercar Estados Unidos hacia el desarrollo de fuentes de energía con seguridad, aquí en casa — y el oleoducto Keystone XL sería un tal paso. En el Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes tendrá lugar una audiencia para revisar la legislación que volvería a poner en marcha el proyecto, centrándose en una propuesta de ley presentada por el representante Lee Terry (R-NE), que permitiría la construcción del oleoducto un mes después de su aprobación. Nicolas Loris, de Heritage, explica que “una forma sencilla y efectiva sería que el Congreso autorice la petición tal como la presentó TransCanada, acorde con su autoridad para regular el comercio con otras naciones”.

Lamentablemente, esta acción no hubiese sido necesaria si el presidente Obama hubiese antepuesto los intereses del pueblo americano a sus propios intereses políticos. Podría haber dado la luz verde al oleoducto Keystone XL esta semana y ayudado a crear empleo real y a aumentar el suministro de energía asequible y fiable sin gastar dinero público o abogando por aumentos de impuestos. Pero en vez de eso, se dirigió al Reino Mágico de Disney y continuó vendiendo la fantasía de que él era quien tenía las respuestas para la creación de empleo en Estados Unidos. En el entretanto, los americanos sólo pueden soñar con una economía más fuerte y un futuro más brillante.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

 

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Por Mike Brownfield, Libertad.org / The Heritage Foundation