ECONOMIA ARGENTINA: CUADRO FINANCIERO

La Prima que No Cede: el fin de la racha compradora del BCRA, el fixing del dólar linked y un riesgo país rehén de la Fed de Warsh

Cuarenta y ocho horas comprimieron los tres frentes del programa financiero. El martes, el Banco Central interrumpió una racha compradora de 135 ruedas...

Miércoles, 29 de Julio de 2026
BCRA, Racha compradora de dólares del Banco Central, Economía argentina


Síntesis ejecutiva

Cuarenta y ocho horas comprimieron los tres frentes del programa financiero. El martes, el Banco Central de la República Argentina interrumpió una racha compradora de 135 ruedas —la tercera más extensa de la historia reciente— justo en la jornada del fixing de la letra dólar linked D31L6, y desplazó su intervención a futuros para contener al mayorista por debajo de los $1.500. El miércoles, Finanzas obtuvo un rollover del 144,53% con un instrumento inédito, un dual TAMAR/dólar linked, mientras la Reserva Federal mantenía su tasa entre 3,50% y 3,75% con tres disidencias a favor de subirla. El resultado agregado es un riesgo país que reincidió en los 450 puntos básicos, máximo de siete semanas, tras haber tocado 402 el 10 de julio. Este informe examina la mecánica de los tres frentes y sostiene que la prima soberana dejó de estar gobernada por variables domésticas.
 

I. El corte de la racha: anatomía de una no intervención

El dato tiene relevancia estadística antes que coyuntural. El Banco Central cerró el martes 28 sin intervención en el Mercado Libre de Cambios y clausuró una secuencia de 135 jornadas con saldo comprador iniciada el 2 de enero, dentro de la fase cuatro del programa monetario. Según IERAL, el ciclo es el tercero más prolongado del registro reciente, superado sólo por el tramo febrero-noviembre de 2004, con 184 ruedas, y por el de septiembre de 2006 a mayo de 2007, con 161.

La comparación de volúmenes exige el ajuste que la aritmética nominal oculta. Las compras acumuladas de 2026 alcanzan u$s13.128 millones, por encima de los u$s5.295 millones nominales de 2004 y por debajo de los u$s11.099 millones del ciclo 2006-2007; actualizados a valores corrientes, esos montos equivaldrían a unos u$s9.000 y u$s18.000 millones. El ciclo actual supera al primero en términos reales y permanece bajo el segundo. El objetivo anual del equipo económico se movía entre u$s10.000 y u$s17.000 millones según la demanda de dinero.

La explicación oficial fue microeconómica: fuentes de la entidad que preside Santiago Bausili atribuyeron la abstención a compras fuertes del sector energético, que absorbieron la oferta disponible. La lectura del mercado añadió un elemento menos benigno: Romano Group observó un volumen vendedor fijo en la zona de $1.500 en el mayorista, precisamente el día en que se fijaba la D31L6 —coincidencia que sugiere administración deliberada del precio de referencia antes que ausencia fortuita de oferta.

Conviene desagregar la calidad de las compras de julio. El saldo mensual de u$s1.963 millones arroja un promedio diario de u$s116 millones contra u$s97 millones del año, pero la distribución es marcadamente asimétrica: dos jornadas de adquisiciones en bloque y un resto de ruedas entre u$s25 y u$s40 millones. La media aritmética describe mal el proceso subyacente.
 

II. La banda, el fixing y el desplazamiento hacia futuros

El mayorista cerró el martes en $1.498, tras abrir cerca de $1.497 y tocar un máximo intradiario de $1.502, con volumen de contado de u$s528,8 millones. Es un nuevo máximo nominal, pero el movimiento del mes resulta modesto: $16 en julio (1,1%), por debajo de la inflación mensual, y $43 en 2026 (3%). En términos reales, el tipo de cambio oficial continuó apreciándose.

La distancia respecto de la banda admite dos lecturas que la prensa publica indistintamente. Con el techo de flotación en $1.841,16, el diferencial es de $343,16: un 22,9% medido sobre el spot —cuánto debería subir el oficial para alcanzar el techo— y cerca del 18,6% medido sobre el techo. El primer denominador es el relevante para evaluar el colchón disponible. Al miércoles, con el techo en $1.842,40 y el mayorista en torno a $1.497, la distancia ascendía al 23,1%.

El elemento doctrinalmente significativo es el desplazamiento del instrumento. Sin comprar en el spot, el Central reforzó su intervención en futuros y frenó al mayorista justo antes de los $1.500, con los contratos de 2026 cediendo hasta 0,4%. La operatoria en futuros no consume reservas líquidas y opera sobre expectativas en lugar de flujos, lo que la vuelve preferible cuando se trata de defender un umbral psicológico sin sacrificar acumulación. Su límite es simétrico: transfiere el riesgo al balance cuasifiscal si la banda es puesta a prueba. El mercado proyecta un mayorista de $1.495 para fin de julio y en torno a $1.635,5 para diciembre.

En paralelo, la brecha se ensanchó: el contado con liquidación cerró sobre los $1.600 y el informal marcó nuevo récord nominal, con un diferencial en torno al 5,3%. Es un nivel históricamente bajo, pero su dirección —no su magnitud— es el indicador a seguir.
 

III. La licitación: duration como cobertura electoral

Frente a vencimientos por unos $8,5 billones con liquidación el viernes 31, Finanzas adjudicó $12,21 billones de valor efectivo sobre ofertas por $13,98 billones: un rollover del 144,53%. El Tesoro no sólo refinanció sus compromisos inmediatos, sino que obtuvo financiamiento neto adicional sin emisión monetaria. El antecedente había sido aún más holgado —un rollover del 183,12% que, según detalló el secretario Federico Furiase, permitió recomponer en $2,5 billones las reservas en pesos del Tesoro en el BCRA y llevar a un año la vida promedio ponderada de la cartera emitida.

El menú incorporó una innovación que funciona como declaración de diagnóstico. Junto a una nueva Lecap a octubre de 2026, la reapertura del dual CER/TAMAR más 3% a diciembre de 2028, dos lelinks y la reapertura del Bonar AO29 —con un máximo de VNO u$s1.351 millones en primera vuelta—, el Tesoro estrenó un bono en moneda dual TAMAR/dólar linked a enero de 2028, que concentró la mayor demanda de la rueda. El AO29 colocó u$s309 millones y habilitó una segunda vuelta por hasta u$s150 millones.

La sustitución del esquema TAMAR/CER por TAMAR/dólar linked no es un detalle técnico. Como señalaron desde Dhalmore Capital, refleja que el Gobierno percibe mayor demanda de cobertura cambiaria que de cobertura contra la inflación: el riesgo que el mercado quiere hedgear se desplazó del nivel de precios al tipo de cambio. Que el instrumento con esa doble opcionalidad capturara el mayor volumen confirma la hipótesis por el lado de la demanda.

El objetivo estructural es explícitamente político. Las lecturas coincidentes de Adcap y Wise Capital lo formulan sin eufemismos: alargar plazos de modo que la mayoría de los títulos venza después de los comicios. La duration, aquí, no es gestión de riesgo de tasa sino administración del calendario electoral.


IV. La prima soberana y el problema de la tasa externa

La trayectoria del riesgo país fue inequívocamente favorable hasta hace tres semanas. Cerró 2025 en 571 unidades; la mejora de calificación de S&P lo comprimió de 503 a 443 y siguió cediendo hasta 415 puntos el 2 de julio y 402 el 10, mínimos de la gestión y de ocho años. El martes cerró en 441 tras tocar 450 en las primeras operaciones, y el miércoles reincidió en 450: máximo de siete semanas. La caída se concentró en la parte larga de la curva bajo ley extranjera —el Global 2035 cedió 0,5%— y en el Bonar 2038, que retrocedió 0,6%.

La causa proximal es exógena. La Reserva Federal mantuvo el rango objetivo de fondos federales entre 3,50% y 3,75% en la segunda decisión bajo la presidencia de Kevin Warsh, pero el Comité se dividió: tres miembros votaron por un alza de veinticinco puntos básicos. El comunicado reconoció que la inflación permanece elevada respecto de la meta del 2%, en parte por un shock de oferta concentrado en energía —el crudo volvió a superar los cien dólares por barril tras la reanudación de las hostilidades con Irán.

El precio de esa configuración se lee en la curva estadounidense. Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, describió una lectura dominante según la cual el encarecimiento del crudo amenaza revertir el alivio del dato inflacionario de junio, con el mercado descontando una suba de veinticinco puntos para septiembre y un 72% de probabilidad de una segunda en diciembre; el Treasury a diez años tocó el 4,70%, máximo desde enero de 2025.

Aquí reside el problema que ninguna gestión doméstica puede resolver. Cuando el Treasury rendía en torno al 2% y la deuda argentina al 9%, el spread compensaba con holgura el riesgo idiosincrático. Con el decenal entre 4,5% y 4,7% y los soberanos argentinos rindiendo entre 8% y 8,5%, esa prima se comprimió sustancialmente. El corolario es incómodo: la Argentina puede mejorar sus fundamentos y ver ampliarse su spread si la tasa libre de riesgo sube más rápido que la percepción de mejora local. Buena parte del capital previsto para Vaca Muerta y la minería depende de condiciones financieras internacionales que hoy se deterioran.


V. Lectura: tres restricciones convergentes

El cuadro admite una síntesis. Primero, el frente cambiario exhibe fortaleza de stock y debilidad de flujo: las reservas son las más altas del ciclo, pero la capacidad de seguir comprando depende de un superávit energético que, como mostró la rueda del martes, también genera demanda propia de divisas. Segundo, el frente de pesos funciona con holgura pero a costa de indexar y extender: cada rollover superior al 100% mejora el perfil de vencimientos e incrementa a la vez el stock de pasivos contingentes atados al dólar o a la tasa. Tercero, el frente externo se volvió adverso por razones ajenas al programa.

La conclusión operativa es única: mientras la Fed no defina su sesgo —la próxima reunión es el 15 y 16 de septiembre—, la prima soberana argentina responderá más al precio del crudo y a la curva de Treasuries que a la ejecución del programa doméstico. El gobierno argentino administra la única variable que controla, el calendario de vencimientos, empujando pagos hacia el próximo mandato. Es una respuesta racional a una restricción que no puede modificar, pero conviene nombrarla con precisión: no es desendeudamiento ni normalización, es diferimiento.


Preguntas frecuentes

¿Qué significa que el BCRA cortara su racha compradora?

Que el martes 28 cerró sin saldo comprador en el Mercado Libre de Cambios por primera vez desde el 2 de enero, interrumpiendo 135 ruedas consecutivas. Según el IERAL es la tercera secuencia más extensa del registro reciente, detrás de las de 2004 (184 ruedas) y 2006-2007 (161).

¿A qué distancia está el dólar oficial del techo de la banda?

Depende del denominador. Con el techo en $1.841,16 y el mayorista en $1.498, el diferencial de $343,16 equivale al 22,9% medido sobre el spot y a cerca del 18,6% medido sobre el techo. Al miércoles, con el techo en $1.842,40, la distancia sobre el spot ascendía al 23,1%.

¿Por qué el Tesoro emitió un bono dual TAMAR/dólar linked?

Porque reemplaza el esquema TAMAR/CER de emisiones anteriores. Según Dhalmore Capital, refleja que el Gobierno percibe hoy mayor demanda de cobertura cambiaria que de cobertura contra la inflación. El instrumento concentró la mayor demanda de la licitación.

¿Cuánto obtuvo el Tesoro en la licitación del 29 de julio?

Adjudicó $12,21 billones sobre ofertas por $13,98 billones, con un rollover del 144,53% frente a vencimientos de unos $8,5 billones. El Bonar AO29 colocó u$s309 millones y habilitó una segunda vuelta por hasta u$s150 millones.

¿Por qué sube el riesgo país si los fundamentos locales mejoraron?

Porque la prima soberana es un diferencial. Con el Treasury a diez años en 4,70% y los soberanos argentinos rindiendo entre 8% y 8,5%, la compensación por riesgo idiosincrático se estrechó. Si la tasa libre de riesgo sube más rápido que la mejora percibida en el crédito local, el spread se amplía aun con fundamentos favorables.

 

Redacción, El Ojo Digital