POLITICA: POR MATIAS E. RUIZ, EDITOR

Trompadas, negocios, Camioneros y recolección de basura: ¿mandó Hugo Moyano a apalear al intendente de Pinamar Blas Altieri?

Entretelones ocultos del accionar clandestino del gremio del momento.

26 de Enero de 2011

La recolección de basura es un gran negocio en la Argentina, y que lo diga el tosco Hugo Moyano, conductor de ese tristemente célebre gremio bautizado como "Camioneros". Gracias a su relación con la firma Covelia S.A., el sindicalista se ha asegurado el monopolio del "servicio" en incontables municipios de la provincia de Buenos Aires, con la complacencia de intendentes timoratos -muchos de ellos abiertamente inoperantes- y, por supuesto, del recalcitrantemente sonriente Gobernador Daniel Scioli.

 

Quizás un extraño alineamiento de los astros sea la causa para que el foco vuelva a posarse en Pinamar. El balneario argentino VIP por excelencia concentra hoy la atención en virtud de que se ha convertido en cabecera de playa de toda la política con ambiciones de cara a 2011 -salvo Lilita Carrió, que veranea en Punta del Este-. Estos "ilustrísimos" visitantes seguramente habrán notado la desagradable concentración de residuos en numerosas esquinas, problema que se ha visto acentuado a lo largo de las últimas semanas. Pero, dado que provienen de otras tierras y que se encuentran de paso, ignoran seguramente que este detalle los tocará de cerca, más tarde o más temprano.

 

Porque la basura acumulada tiene que ver con Hugo Moyano. Por castigo divino o por desgracia para los argentinos, últimamente todo tiene que ver con este sujeto. El regente de Camioneros se esboza en una suerte de galimatías de proporciones, sobre el que muchos hablan pero sobre el que nadie aporta solución alguna.

 

Covelia S.A. -se informa- centraliza un volumen de facturación no menor a los $500 millones anuales, a partir del "servicio" que proporciona a notorios municipios en el extenso territorio bonaerense. Pablo Moyano -uno de los hijos del gremialista- suele ser quien "sugiere" a los intendentes que no prescindan de los servicios que brinda Covelia. Lo que no debería llamar la atención a estas alturas es que nadie puede rechazarle una adjudicación, para beneficiar a empresas competidoras. Aún cuando los jefes comunales chillen, Covelia termina siendo la responsable de juntar los desperdicios en ciudades y pueblos de Buenos Aires. Por cierto, la competencia también suele desaparecer o "correrse" misteriosamente. Vaya uno a saber los motivos...

 

En tierra pinamarense -para variar-, esta firma ha resultado adjudicataria de la recolección, durante 2008. Compitió oportunamente con la firma EcoPlata S.A., a la que venció. Los números de aquel año se remitirán a la Licitación Pública No. 002/08 de la Municipalidad de Pinamar para la concesión del servicio de recolección y disposición final de los residuos urbanos de Pinamar, Valeria, Ostende y Cariló "con un cánon base ofrecido por la Comuna de $21.960.000 por un período de 36 meses. Se presentaron dos empresas, Covelia SA con predio supuestamente en Lavalle y EcoPlata SA con predio en Madariaga. Covelia ofreció $25.598.223 que representa un cánon anual de $8.532.741 y EcoPlata ofreció $26.326.890 que representa un cánon anual de $8.775.630" (Fuente: Blog http://historiadelabasuradepinamaryvgesell.blogspot.com/).

 

Sin embargo, vecinos bien informados de la ciudad -en contacto con El Ojo Digital- declaman que la aparente competencia entre Covelia y EcoPlata era poco menos que una charada: la firma derrotada en las licitaciones públicas pone a disposición de la otra sus vertederos. Estos espacios, en función de su lejanía respecto de los centros de recolección, terminan significando gastos ostensiblemente mayores para los municipios.Basura acumulada en Pinamar

 

Por demás, Covelia se nutre de empleados del gremio Camioneros para cubrir sus puestos de trabajo, como resulta obvio. Y los salarios de estos trabajadores -bien se sabe- rozan el ridículo. En el conurbano bonaerense, por ejemplo, la persona que corre junto al camión durante la recolección no gana menos de siete mil pesos mensuales, en mano. Haberes igualmente portentosos caracterizan al resto de cada team de "basureros". Es la Argentina del revés, a lo María Elena Walsh: recolectores que ganan más que médicos e ingenieros. Y, desde luego, esto no les impide a los empleados mejores pagos del país amenazar con destruir las bolsas o no levantar los desperdicios de aquellos vecinos y titulares de comercios que no le obsequian el famoso bono en dinero de fin de año. Por estos tiempos, ya es común que soliciten dinero a cualquiera que se crucen en la vía pública. Sólo falta el apriete. ¿O no..?

 

En Pinamar, el mal momento con la basura no solo han debido experimentarlo los vecinos. En una información que remite a finales de 2010 (pero que recién se revela ahora), fuentes relataron a El Ojo Digital que el intendente local, Blas "Biaggio" Altieri fue abordado por un pequeño "grupo de tareas" de Camioneros y llevado a "pasear" por espacio de horas. Hablamos de cargos serios, entre los que se cuentan secuestro, privación ilegítima de la libertad y amenazas. Mucho remite a las intenciones de Altieri de cambiar de proveedor, llamando a nueva licitación. Situación francamente inaceptable para el sindicalismo kirchnerista de la posmodernidad. Como el lector se imaginará, estos puntos de vista no suelen plantearse a través de la amabilidad de las palabras.

 

En cualesquiera de los casos, la apertura de los archivos de la violencia de Camioneros no le servirá de mucho a Blas Altieri para victimizarse. Los "muchachos" simplemente se apersonaron para pedirle las "explicaciones" del caso, por cuanto el jefe comunal habría amenazado con retirar la licencia de recolección a Covelia si no se "ponía al día" con las contribuciones. Los aportes "personales" se demoraron adrede desde la firma recolectora de residuos, puesto que habían tenido lugar fuertes intercambios de palabras entre el propio Altieri y dignatarios de Covelia. Pocos días después, "Biaggio" interpuso una denuncia penal en la Fiscalía Descentralizada de Pinamar, pero la cuestión fue tapada, dado que la publicidad negativa derivada del caso no convenía a los intereses de ninguna de las partes. Ello no impidió que los datos se filtraran a la comunidad, y luego a nuestro medio. Blas Altieri evitó hacer participar a la policía en este capítulo, precisamente lo contrario de lo que debía hacer. Aún cuando se conoce que la Policía Bonaerense no suele intervenir en casos donde participan gremialistas asociados al poder. De todas maneras, la denuncia penal tampoco sirvió para amortiguar demasiado los golpes que el intendente Altieri recibió días después, iniciado el mes de enero, cuando se retiraba del edificio municipal. Dos individuos aprovecharon la ocasión para golpearlo, luego de bajarse de un vehículo. Luego, escaparon. Como consecuencia del episodio, ahora el alcalde se oculta. También ha optado por movilizarse siempre en compañía de conocidos, a modo de contar con testigos para lo que pueda volver a sucederle.

 

Dato de interés que a muchos podría escapar: el Gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli es amigo y socio comercial de Blas Altieri. Sin embargo, en su rol de "número uno" en La Plata reconoce no poder hacer mucho por la seguridad de los bonaerenses. Ahora cae de maduro que tampoco puede articular palabra en oposición al monopolio de la recolección de basura y la violencia asociada a él. Sin importar que, por estos días, se encuentren a punto de mandar al hospital a su amigo, intendente y cacique de Pinamar. ¿Será esto de lo que hablan aquellos que se refieren a los "códigos" de la política?

 

Gremialistas como Hugo Moyano representarán el enigma a descifrar para las futuras administraciones políticas de la República Argentina, aunque a lo largo de estos años ha quedado claramente expuesto que nuestro sistema judicial es en extremo débil para lidiar con determinadas influencias. En el caso norteamericano, por ejemplo, el acta RICO (siglas para Racketeered Influenced and Corrupt Organizations, luego convertida en ley) brindó herramientas más perfeccionadas al gobierno federal para combatir delitos propios del crimen organizado, como ser el cobro de dinero por falsa protección -racketeering- o la extorsión. El inconveniente principal que tenían las autoridades en el país del norte era que existía un vacío legal para impedir el accionar de determinadas asociaciones de individuos que recurrían a delitos como los mencionados para amalgamar sus actividades comerciales. La ley RICO ayudó a terminar con esos escenarios de corruptela, y rindió frutos particularmente interesantes a la hora de lidiar con el problema creciente que representaba la mafia italiana en Nueva York. Actualmente, el Departamento de Justicia americano dispone de una sección especializada en estos temas, denominada Organized Crime and Racketeering Section (OCRS).

 

Si bien el caso norteamericano no observaba protección política, el perjuicio que provocaban esas organizaciones fue similar al que ahora tiene lugar en numerosas comunidades en la República Argentina, especialmente cuando el gremialismo es partícipe necesario. Sin importar que sus dignatarios declamen luchar por la "igualdad de los trabajadores", un "sueldo digno" o lo que fuere, lo que debe destacarse es que su proceder coincide con el de asociaciones ilícitas. Tal es, a fin de cuentas, su naturaleza.

 

 

Por Matías E. Ruiz, Editor

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Anexo
 

El crecimiento patrimonial de la empresa Covelia S.A., de la mano de Moyano

Enlace al documento preparado por el Diputado Provincial Walter Martello - Coalición Cívica

http://www.elojodigital.com/publicidad/martello-informe-covelia-moyano.pdf

 

Por Matías E. Ruiz, Editor