POLITICA: POR MATIAS E. RUIZ, EDITOR

Acelerando hacia el ridículo: Mercedes Marcó del Pont culpó a la gente por la escasez de billetes en la plaza

La titular del Banco Central -íntima amiga de Cristina Fernández Wilhelm, Presidente de la Nación- encontró al culpable por la falta de dinero en los bancos: la gente. "Frente a la posibilidad de no tener billete, sobreactúan y retiran todavía más efectivo".

10 de Enero de 2011
Insiste Balcarce 50 en el arrebato permanente, la chicana e, inconscientemente, la profundización del desconcierto. Al comienzo de la semana del 10 de enero, los ciudadanos de a pie se han topado con las declaraciones de la presidente del Banco Central de la República Argentina, Mercedes Marcó del Pont, obligada a abandonar el silencio en que se había refugiado. Para la inoperante funcionaria -que supo declamar que el BCRA debe cumplir una función "militante"-, es el público el responsable de la decisión oficial de interponer un corralito de facto. Del Pont destacó que la gente, "frente a la posibilidad de no tener billetes, sobreactúa y retira más de lo que necesita". El "corralito de facto" fue interpuesto pocos días atrás, pero extraoficialmente. El objetivo consistió en evitar que la ciudadanía se apersonara con rapidez ante los cajeros automáticos de los centros urbanos para retirar efectivo masivamente, en vistas de la falta de billetes de cien pesos. Pero la maniobra no sirvió para evitar la bien justificada desesperación de cientos de miles de argentinos que se vieron en la necesidad de enfrentar los pagos de impuestos y servicios, así como también de contar con el dinero necesario para costear sus vacaciones. Mercedes Marcó del Pont ha visto incrementarse recientemente el número de cortocircuitos en la comunicación con el Ministro de Economía Amado Boudou: ambos jamás previeron los costos políticos derivados que podía enfrentar la Administración Fernández Wilhelm ante una posible escasez de efectivo. La titular del BCRA hace tiempo que se había llamado a silencio, solo para mantener conversaciones privadas con la Presidente de la Nación, de tanto en tanto. Por su parte, el marplatense se encontraba concentrado en su candidatura para Jefe de Gobierno por la Capital Federal. De ahí que ninguno de los dos funcionarios -obvios responsables políticos por las consecuencias del minicorralito- estuviera a la altura de los problemas con los que ahora debe lidiar el público. En cualesquiera de los casos, es dable prestar atención a reportes y comentarios reservados que destacan la intención de la titular del BCRA de abandonar el gobierno: al parecer, la protagonista de esta historia ha previsto que el malhumor social perfectamente podría contribuír para sindicarla próximamente como actriz necesaria en el triste reparto de personajes del kirchnerismo. A este pensamiento aporta la probada conjunción de maniobras irregulares a la hora de destinar partidas para gastos políticos del Ejecutivo. En un futuro no muy lejano, Marcó del Pont debería terminar sus días deambulando por los tribunales, para dar explicaciones sobre la dilapidación de fondos de la primera institución financiera del país para destinarlos a la campaña electoral. Para quien conduce los destinos del Central, la dinámica política de la operatoria no obsequia demasiadas alternativas: a lo largo de 2011, o bien deberá obedecer y remitir los dineros que se le soliciten para gastos sospechosos, o bien renunciar por negarse a ser cómplice de esa táctica. Si insistiere en permanecer, más tarde o más temprano se verá obligada a comparecer ante la Justicia. En lo que respecta a la noticia que nos ocupa, y complementando el garrafal error de culpar a la sociedad por la falta de billetes, Mercedes Marcó del Pont destacó que se encargó una nueva partida de papel a la República Federativa del Brasil, pero falseó la realidad: el puente aéreo establecido con la vecina nación para acercar el nuevo cargamento no brindará soluciones rápidas. Por estas horas se conoce que recién a fines del mes de enero el problema del faltante podría morigerarse, pero este dato no trascenderá a los medios: las declaraciones languidecen con la sentencia de siempre: "El problema se solucionará dentro de los próximos días". La mentira oficial sólo cambió de interlocutor. A los efectos de adornar más coloridamente la falacia, los funcionarios del gobierno han intimado a la población para que hagan sus compras y enfrenten el pago de impuestos por la vía de tarjetas de débito o tarjetas de crédito. Sin embargo, en el proceso omitieron detalles no menores, a saber, que todavía es ínfima la porción de ciudadanos que hacen honor a sus deudas a través del home banking o pago online. De todas maneras, esta variante tampoco brinda respuestas concretas pues, ante un puñado de cuentas atrasadas en su fecha de abono, el ciudadano que no ha podido pagarlas oportunamente por falta de efectivo deberá hacer frente a los punitorios con su propio bolsillo. Lo que, a la postre, se enmarca dentro de un renovado insulto, pues la gente ciertamente no es culpable por la cabal imprevisión que exhiben sus representantes. Y en otros tiempos ya ha perdido sus ahorros por no saber evaluar objetivamente lo que sucedía. Por cierto, a nadie escapa que los centros tradicionales de veraneo aplican importantes recargos a todo aquel que pretenda enfrentar costos con el plástico que guarda en la billetera. En la costa argentina, por ejemplo, los recargos en hoteles y hosterías -por citar un caso- superan el diez por ciento del costo total. El resto de los comercios aplica idéntica medida, dado que sus dueños presumen que también observarán dificultades a la hora de hacerse con el efectivo derivado de las operaciones: todos los sectores y actores económicos continuarán intentando transmitir a terceros el costo real de la escasez de billetes. En última instancia, los dignatarios del impopular gobierno de Cristina Fernández Wilhelm se verán obligados a responsabilizar por la propia incapacidad a la sociedad entera y a todo el comercio. Enfocar o reducir las responsabilidades coincidiría con una óptica antojadiza y caprichosa que contempla solamente una porción mínima del cuadro. Mientras el problema de los billetes fantasma continúa exacerbándose, no llama mayormente la atención que la política -aún los opositores- se resista a echar mano del concepto "corralito" para decorar sus expresiones públicas. Consideran muchos candidatos que recurrir a esa palabra en caliente podría contribuír a elevar la temperatura del flamígero escenario. Análisis que muere antes de nacer pues es lógico identificar y reconocer primero un problema si acaso se pretende abarcar las posibles soluciones que le cupieren. Solo el irreverente Francisco De Narváez se ha atrevido a gritar "corralito" a diestra y siniestra, pero solo lo ha hecho en virtud de que su cuestionado grupo de asesores políticos hace tiempo le viene recriminando que extender el silencio solo le traerá problemas. Tal parece que no ha optado por el mejor momento para volver a la luz pública. Debe atribuírsele al ganador de las Legislativas de junio de 2009, sin embargo, alguna cuota de razón: tal como él lo ha declamado, las restricciones para retiro de dinero venían a cumplir el poco feliz objetivo de enfriar la economía dado que -por la temporada estival- los precios se han disparado peor que lo acostumbrado. Para la Casa Rosada y sus más lenguaraces laderos, de nada serviría esgrimir que la gente está vacacionando entre risas y carcajadas gracias a la marcha correcta de la economía, si los precios en los centros de veraneo continúan escalando al infinito. Tal vez, el lloriqueo de la presidente del BCRA ante la gente "que se apresura para sacar plata del cajero" no sea la noticia a la que haya que obsequiar mayor atención. Lo rescatable es que la consabida falta de billetes (y la evidente improvisación oficial derivada del caso) viene a incorporar dos nuevos nombres a ese Nüremberg argentino que cada día parece tomar más forma y color. Mercedes Marcó del Pont y Amado Boudou -hoy puede afirmarse casi con seguridad- formarán parte del elenco de "notables" que deberán responder por lo (mal) hecho. Muy pocos recordarán sus pálidas excusas y parloteo militante en pro de aquella construcción abstracta y probadamente inexistente que se ha dado en llamar "gobierno nacional y popular". Por Matías E. Ruiz, Editor. e-Mail: contacto @ Elojodigital.com. Twitter: http://twitter.com/matiaseruiz
Por Matías E. Ruiz, Editor