SOCIEDAD - DEPORTES: POR RICARDO WHITE, PARA EL OJO DIGITAL SOCIEDAD Y DEPORTES

Luego de una clasificación agónica y miserable, Argentina saca boleto al Mundial de Sudáfrica. Pero Diego Maradona igual debe irse. Uruguay no quiso ganar

Diego Armando Maradona esperaba una producción aceptable de la Selección Argentina para emprenderla una vez más contra el periodismo. Pero -triunfo ante Uruguay al margen- persisten las dudas y se impone una necesidad: que renuncie a la conducción técnica.

21 de Julio de 2010
"Se terminó la agonía", titularon los medios tradicionales. La Argentina venció -con poco y nada- a un combinado uruguayo deslucido, torpe y que jamás exhibió la menor intención de ir a buscar el partido. Para resumirlo sin eufemismos: la albiceleste no se quedó con el match por mérito propio; se anotó la victoria gracias a las interminables gentilezas y los obsequios de un equipo charrúa sin garra ni actitud. Realidad que el insufrible DT de la Argentina se empecinará en negar, por más que los hechos lo desnuden como el conductor incapaz que representa. El gol fortuito de Bolatti -hombre de Huracán- provino de una jugada desarmada y desprolija. Su oportunismo -muy similar al de Palermo frente a los peruanos- le viene de perillas a Maradona para sentarse frente a Julio Grondona y extorsionarlo con que le permita poner a Oscar Ruggieri como ayudante, sumados a otros cuantos caprichos que todavía la prensa desconoce. En pocas horas se dejarán de lado los aspectos analíticos que hacen al partido per se, para pasar al recuento de las patéticas expresiones de Diego Armando Maradona que tuvieron al periodismo deportivo como blanco predilecto. Sentencias del tipo "Que me la chupen", "Sigan mamando", "Periodistas putos" y demás, solo sirven para corroborar el trasfondo devaluado y siniestro de la personalidad del por ahora DT. Se olvidó el ex diez de que, tanto jugadores como cuerpo técnico representan no solo a un equipo sino a un país, después de todo. Sus declaraciones, dignas de cumbiero residente de aguantadero de delincuente suburbano, recorrerán el mundo. Durante la conferencia de prensa de más bajo nivel que jamás haya brindado un director técnico de la Selección, quedarán esas patéticas sentencias de un Maradona descontrolado y pendenciero, en donde descargó críticas y castigó a los trabajadores de prensa in situ. Uno de los objetivos casi excluyentes de las diatribas terminó siendo el cuasiinexistente reportero Juan Pablo "Toti" Pasman. Recalcitrante o no, este muchacho trabaja para vivir. Y no se merece ni los desplantes ni la humillación. Después de todo, Diego Armando Maradona tendrá que reflexionar y caer en la cuenta de que él en nada aportó a la clasificación; en todo caso, asistió en la construcción de las peleas, la desconfianza, y el patetismo que caracterizaron a su corto ciclo de ocho partidos. Diego Armando construyó el espíritu fiestero que terminó con la goleada sufrida ante los bolivianos en La Paz, y colaboró diligentemente para enaltecer un ego que en la cancha nunca ha servido ni servirá, para redondear una derrota humillante y categórica ante Brasil en el Gigante de Arroyito. Con los peruanos, el DT se salvó gracias a un milagro importado de otro partido. Ante el Uruguay del Maestro Tabárez, la Argentina se terminó de encontrar un rival ineficaz que le tendió la alfombra roja para una clasificación contundentemente injusta para el concierto del Mundial sudafricano. Maradona debe abandonar la conducción técnica por un sinnúmero de razones que exageran evidencia. Más allá de los análisis promocionados oportunamente desde esta columna, y que no tiene sentido reproducir ahora, está claro que, en medio de un Mundial, ningún DT tiene margen para la cantidad de errores que el ex diez se ha permitido desde su llegada a la banca. En primera rueda de un torneo internacional, perder un solo match por la estupidez de un DT alterado y sin autocontrol, conduce directo al precipicio. Es inaceptable que Maradona continúe en el cargo, asistido por los débiles e insípidos Mancuso y Leme, ayudantes que se han ganado el mote de "Experiencia Cero". Las peleas con Carlos Salvador Bilardo tuvieron lugar, sin importar las veces que lo desmienta el pseudoconductor. Empezando por Leonel Messi, no menos de una docena de los jugadores del plantel quieren ver a Maradona ni en figuritas. Punto de partida para un papelón Mundial, pero esta vez con no menos de mil millones de televidentes y radioescuchas. Dentro de la cancha, las falencias de la Argentina se multiplicaron ante Uruguay. De Michelis retomó la senda del no-juego, multiplicando pases errados y reventadas de pelota cuando no era necesario. Juan Sebastián Verón -por más que comentaristas de la peor estofa como Fernando Niembro lo enaltezcan- regaló pases que, ante un equipo como Brasil, hubieran significado tres goles en contra. "La Bruja" pretendió venderse mediáticamente como el conductor que le faltaba a la Argentina, pero su producción al día de hoy recuerda demasiado a su paso por la Selección de 2002, y que quedara eliminada gracias a él. Este señor no termina de comprender que el trofeo que ganara con Estudiantes de La Plata no le interesa a nadie, salvo a los hinchas de ese noble club. La camiseta de la Argentina es otra cosa. El "Flaco" Schiavi volvió a decepcionar. Messi nunca gravitó, pero la explicación se fundamenta en su desprecio -forzadamente contenido- por la figura del DT. Cuando pase la euforia de la clasificación, llegarán el revisionismo y los análisis que en verdad interesan. La afición terminará de hacerse a la idea de que el pasaje a Sudáfrica 2010 no se logró gracias a Diego Maradona, y todo lo que se intente decir en contrario será vano. O "tapar el sol con las manos", que le dicen. Solo resta elevarle públicamente el pedido a don Julio Grondona para que tome al toro por las astas y termine de una vez por todas con esta pesadilla llamada "Diego Armando Maradona". Su remoción del cargo le será útil incluso al ex diez, a los efectos de que no termine de rifar la escasa reputación que le queda. Por lo pronto, Ud., señor Maradona, le prometió a todos los fanáticos que dejaría el cargo en noviembre y que nos liberaría de este yugo inmerecido. Váyase de una vez por todas y deje de hacer el ridículo. Por Ricardo White, para El Ojo Digital Sociedad-Deportes. E-mail: elojodigital.com -arroba- gmail.com.
Por Ricardo White, para El Ojo Digital Sociedad-Deportes