La economía sigue por mal camino
El superávit fiscal se compone en su totalidad de impuestos distorsivos; dice un informe de la Fundación PENT. Este informe no expresa una novedad. Noviembre es la reedición de meses de idéntica conjunción, a excepción de aquellos (abril y mayo) en que la recaudación del impuesto a las ganancias se convierte en principal.
21 de Julio de 2010
Este dato pone en evidencia la importancia de un dólar alto que opera, a la vez de subsidio para las exportaciones, como justificativo para recaudar a través de retenciones. De hecho, si el precio del dólar fuese fijado por el mercado ($ 2.20), la imposibilidad de cobrar retenciones a los exportadores, haría reaparecer el déficit fiscal que estructuralmente nunca hemos dejado de tener.
La gravedad de la situación
Sostener el dólar en torno a los tres pesos obliga al Banco Central a suplir la carencia de demanda con emisión de moneda. Esta a su vez se neutraliza con licitación de letras, las que vienen creciendo a buen ritmo y a plazos cada vez más cortos, con el consiguiente aumento del gasto cuasifiscal.
La excesiva inyección de pesos al mercado incide sobre la demanda de bienes y servicios que, frente a una oferta acotada como consecuencia de una casi total utilización de la capacidad productiva y la baja inversión para mejorarla, produce como resultado: inflación.
La inflación a su vez erosiona el precio del dólar que a su vez deteriora el subsidio a las exportaciones y va limitando (aceleradamente) la posibilidad de que el estado recaude a través de retenciones.
Este circulo ruinoso se viene acentuando al son de las expectativas y, la inflación que antes sólo tenía ingredientes estructurales de macroeconomía, ahora comienza a ser influida por un ingrediente social: el salario.
Si sumamos el discurso reivindicador del gobierno y ese aliento que ha hecho desde su inicio respecto de mejorar la distribución del ingreso nacional, es dable pensar que estas pujas irán en aumento y agregarán inflación a la ya producida por el desequilibrio macroeconómico de las cuentas fiscales. De acelerarse la inflación el esquema de competitividad de dólar alto se degradará, al punto de convertir el actual superávit en déficit.
Si algo faltaba a este panorama, agreguemos la abultada carga de obligaciones financieras que tiene el estado conjuntamente con la carencia casi absoluta de medios para afrontarla. Esto incluye la improbabilidad de un acuerdo futuro con el FMI dada la inflexibilidad que se advierte de ambos lados.
La disyuntiva del Mercosur
El reciente conflicto diplomático entre México y Venezuela repercute ciertamente en el Mercosur.
A Venezuela se lo pretende incorporar al tratado en diciembre de este año. Vicente Fox, un entusiasta de los acuerdos de libre comercio, había expresado su interés de integrar la coalición a la brevedad. El reciente cruce diplomático entre Hugo Chávez Frías y Vicente Fox; y el posible apoyo que Néstor Kirchner daría al venezolano con su presencia en Caracas esta semana, pudiera incidir en la decisión mexicana. A esto debería sumarse la presión estadounidense a que México finalmente decida su no incorporación.
Luego del revés de la IV Cumbre de las Américas en que la región quedara dividida virtualmente en dos, el entusiasmo de Vicente Fox por el Mercorsur, parecía ser el punto de flexión al tono de los entredichos. Sin embargo, luego de los desplantes venezolanos y la actitud del gobierno argentino de apoyar esos desplantes, este punto de unión parece desvanecerse.
El Mercorsur, un tanto debilitado por las decisiones de sus países miembros Brasil, Uruguay y Paraguay de converger unilateralmente a convenios con los Estados Unidos que pudieran anticipar su incorporación al ALCA, enfrenta ahora un nuevo traspié ante un posible cambio anímico de México.
Lic. Marcelo D. Ferrer