SOCIEDAD: EL CRIMEN EN LA ESCUELA DE POLICIA DE CORRIENTES

Indignación en Corrientes por la muerte del cadete Cristian Eduardo Torres

El Ojo Digital recibió un contacto de la Familia Romero, en donde convoca a una marcha del silencio para el viernes 8 de Abril en Corrientes, en repudio al asesinato de Cristian Torres, acontecida en la Escuela de Policía de Corrientes. Radiografía de una provincia en permanente crisis de seguridad.

21 de Julio de 2010
Quien visite la ciudad de Corrientes seguramente se encontrará con paisajes naturales, distintas alternativas para ecoturismo, paseos y rostros sonrientes. Pero detrás de lo bello de esta geografía, sus habitantes deben convivir con el oscuro espectro de la inseguridad y la corrupción política y policial. Otrora una ciudad segura, Corrientes ha visto en los últimos años una escalada de delitos violentos y delincuencia común que muchos asocian a la corrupción de la policía y a su virtual "alquiler" para operar como tropa de la comunidad política local. Desde robo de cubiertas, robo de propiedades y violaciones a la luz del día en plena Costanera -uno de los barrios donde reside la población con mayor poder adquisitivo- hasta asesinatos políticos, todo tipo de delitos pueden observarse hoy en toda Corrientes capital. Quien pregunte a sus ciudadanos no dudarán en opinar que la inauguración de tal escenario aconteció una vez que los Romero Feris alcanzaron el poder provincial. Es que, en los pueblos, todo se sabe. En la vecina ciudad de Resistencia, capital del Chaco, funcionarios provinciales han llegado a comentar que no sólo la Policía de Corrientes está relacionada con más de un delito violento, sino que aquella Policía hasta ha llegado a sustraer automóviles pertenecientes a la policía chaqueña -y que, dicho sea de paso, costó su tiempo recuperar-. Tampoco faltan las expresiones tendientes a relacionar el secuestro del aún desaparecido Christian Schaerer, con la política, deslizando la certeza de que tal secuestro fue una "devolución de favores" entre familias políticas en pugna. Y a pocos correntinos les temblará el pulso para señalar que, si la misma policía local no hace de tropa, siempre se puede recurrir a "mano de obra" desde Paraguay. En la bella provincia de Corrientes, nadie duda en señalar con el dedo a sus políticos como responsables de gran parte del contrabando que se conoce en la región, y que muchos episodios de secuestro de personas y de allanamiento de morada siempre tienen relación con el delito de contrabando de mercaderías. Tal fue el "delito de moda" en la década de los 80 y épocas anteriores. Pero actualmente, el tráfico de drogas se ha sumado a las actividades más "remunerativas" para la política de turno. El visitante poco acostumbrado a estas latitudes también podrá observar la abundancia en casinos y tragamonedas que llenan más de una esquina. Uno de los síntomas más claros de que el lavado de dinero hace tiempo se ha establecido en la provincia. No se trata de decir que el juego es el culpable de la crisis de seguridad. Pero hay muchos que aprovechan del negocio para blanquear ingresos que, de otro modo, no tendrían ningún tipo de justificativo. Y no alcanza con disparar contra políticos solamente. La compra-venta de favores en la justicia también es moneda común. Los correntinos hace tiempo han perdido la fe en sus autoridades, y asisten, complacientes, a la desaparición de todo rastro de la ética en la función pública de su provincia. En este contexto, el hecho de que hayan hecho "bailar" al cabo Cristian Eduardo Torres, a nadie sorprende. Y menos si el hecho tiene lugar en la misma Escuela de Policía de la Provincia. La familia Torres-Romero sostiene con vehemencia que tal escuela jamás abandonó los oscuros métodos de entrenamiento de la época del Proceso de Reorganización Nacional. Por ser zona de frontera, el Ejército Argentino inculcó durísimas políticas en el Litoral, a la hora de combatir la escalada de violencia generada por la subversión en los 70. Y hechos que sostienen esta realidad histórica no escasean. Ahí tenemos el caso Margarita Belén, acontecido en un paraje desolado de la provincia del Chaco. El problema es que, según los familiares de Cristian, tal sistema de enseñanza no ha desaparecido con la democracia. Lo que es más : parece servir a un sistema político que hace tiempo no tiene mayor sustento entre sus abandonados ciudadanos. Es así como la familia Torres-Romero reclama la remoción de la actual cúpula policial a cargo del Comisario General Mario R. Fleitas. Porque la función policial no deja de ser un "apostolado al servicio de la comunidad", debe contar con un esquema profesional y acorde a la hora de su formación, en palabras de quien nos escribiera, Juan Ramón Romero. Cuánta razón. Por la memoria de Cristian y de las futuras víctimas -lamentable, pero seguramente, por venir-, este es un reclamo que debe ser escuchado y atendido. Este preciso escenario es el que empuja a la familia Torres-Romero a convocar a una "marcha del silencio". Esta tendrá lugar el día viernes 8 de Abril de 2005 en la Plaza Cabral.
El Ojo Digital Sociedad