La guerra del ciclo libertario: Sebastián Pareja, los tuiteros y un dilema imposible
Un novedoso conflicto sobrevuela los pasadizos de La Libertad Avanza. La pasada semana, la fiscal de Delitos Complejos Celsa Ramírez...
Un novedoso conflicto sobrevuela los pasadizos de La Libertad Avanza. La pasada semana, la fiscal de Delitos Complejos Celsa Ramírez imputó y citó a indagatoria a once usuarios de la red X vinculados a las coloridas Fuerzas del Cielo. La causa se inició luego de una denuncia formulada por Sebastián Pareja en septiembre de 2025 cuando, en plena campaña, acusó a una serie de cuentas de haber difundido su número privado de teléfono. Los delitos imputados se subsumen en amenazas, instigación e incitación pública contra instituciones.

La reacción fue reciente. Daniel Parisini, alias 'Gordo Dan', máximo referente de Las Fuerzas del Cielo, consignó que era "poco inteligente esta estrategia de salir a denunciar tuiteros". En su programa La Misa, Parisini fue más directo: "Bancátela si te putean, boludo. Por algo será" (dixit). Asimismo, comparó a Pareja con Malena Galmarini, esposa de Sergio Tomás Massa, quien en 2023 recurrió a la Justicia para denunciar a Cerimedo, Romo, y al ya mencionado Gordo Dan.
El cruce escaló cuando Lilia Lemoine, legisladora nacional y titular de la Comisión de Juicio Político, sugirió a una usuaria crítica de Pareja que dejara de seguir a Milei en el concierto de las redes. Dan replicó sin anestesia: "Vos no tenés la potestad de echar a nadie ni de hacer que nadie deje de seguir a Milei. No tenés jurisdicción acá para hacer eso. Esto no es el Congreso. No pasarás". Lemoine retrucó que Dan había bancado a la vicepresidente Victoria Villarruel y a Marcela Pagano.
El cruce fue largo, público y, en igual magnitud, perjudicial para el ecosistema. A la sazón, Milei reprodujo un poste de Lemoine que declaraba: "La realidad sigue siendo la misma sin importar cuántos shares, likes o comments tengas. No la vas a torcer a fuerza de bots, callcenters ni comunicadores ensobrados".
El Expediente Pareja
La interna entre los seguidores de Santiago Caputo y el microuniverso karinista registra abultados antecedentes. El primer cargo en la acusación es el origen político del propio Pareja, quien se desempeñara como asesor del ex presidente Carlos Saúl Menem sobre el final de su presidencia y uno de sus hombres clave en su intento de volver al poder en 2003. Luego deambuló por el macrismo, se posicionó en la periferia de Emilio Monzó y, recién en 2023, aterrizaría en La Libertad Avanza terciando la gestión de Lule Menem y Karina Milei. Su trayectoria no evidencia afinidad con el liberalismo; el hombre es un armador de profesión. Acaso uno que halló en LLA el vehículo que el peronismo y el macrismo ya no le ofrecían.
El segundo cargo es la inclusión del Nene Vera, quien ya se había presentado en 2019 como precandidato a intendente de Moreno por el Frente de Todos y quien, durante 2013, tuvo un paso por el renovadorismo de Sergio Massa. Hoy, es uno de los principales operadores libertarios en la Primera Sección Electoral bonaerense, designado por Pareja como uno de los responsables del armado territorial. La controversia se disparó cuando, en un acto de cierre de campaña en Moreno, se denunciaron presuntos nexos con barrabravas, viralizándose luego una instantánea de Vera retirándose en un Audi convertible que acopiaba una decena de infracciones de tránsito pendientes de pago.
El tercero es la derrota. Las elecciones bonaerenses de septiembre de 2025 representaron un duro golpe que hizo volar la interna por los aires. Los principales apuntados por los celestiales fueron Vera y su jefe político. El aparato diseñado por el arquitecto, con punteros reciclados del rancio peronismo y con reparto de cargos en PAMI y ANSES para comprar lealtades incluido, no fue suficiente para torcerle el brazo al Gobernador Axel Kicillof a domicilio.
El cuarto es una acusación del tuitero Glavinich, alias 'Traductor', quien denunciara públicamente que Pareja le propinó un golpe de puño durante un acto de clausura de campaña en Rosario, en el Parque España. Desde el entorno del armador, replicaron entonces que Glavinich carga consigo una "obsesión patológica" con el legislador.
Dos modelos irreconciliables
La interna no solo representa una pelea de egos o un conflicto de poder entre Karina Milei y Santiago Caputo. En rigor, da forma a una colisión entre dos modelos de construcción política: los territorialistas, como Pareja y Los Menem, que apostaron a la fórmula tradicional, priorizando el reparto de cargos para comprar lealtades y el armado de una estructura en todo el país. Y, por otro lado, los tuiteros y streamers organizados y comandados por el corrosivo Gordo Dan -en la práctica, una facción cuyo objetivo declarado es resguardar la pureza ideológica del partido.
El dilema imposible
La Libertad Avanza arribó al gobierno sin contar con los recursos habituales del poder. Sin gobernadores, sin intendentes, sin el backup mediático de los capitanes de la industria (Círculo Rojo, si se prefiere), sin el respaldo de medios de comunicación mainstream, sin la apoyatura de sindicatos, y sin punterismo. Llegó con una idea, con un candidato que la encarnaba de modo verosímil, y con una militancia digital que amplificó ese mensaje. En tal virtud, no pocos analistas tildaron al fenómeno como una hazaña política en toda regla.
Gobernar no es ganar, sin embargo. Y tomar las riendas de un Estado que concentra más del 35% del PBI, que maneja jubilaciones, contratos, obras, regulaciones y designaciones variopintas, demanda el contar con una estructura o superestructura de personas capaces de tolerar la más poderosa de las tentaciones. LLA necesita cuadros que sean a la vez honestos, liberales, capaces administrativamente, con carisma para hacer campaña, musculatura territorial para conseguir votos y capacidad para recaudar fondos. Dicho perfil, en cualquier país, es por demás escaso. En la Argentina, dado el tamaño de su sector público y la calidad de sus tribunales, el propósito casi equivale a quimera.
La tentación invitó a importar operadores con capacidad de movilización. El conurbano bonaerense respeta su propia lógica y, si el objetivo consiste en apuntarse un triunfo electoral, es preciso hablar el dialecto vigente en ese amplísimo y heterogéneo territorio. Desafío a la vista: ese peculiar dialecto ha sido codificado a lo largo de décadas de clientelismo, lealtades líquidas, y estructuras que no podrían sostenerse sin la interdicción de los cuadrantes más opacos del Todopoderoso Estado.
Lautaro Bonino es Licenciado en periodismo (UP) con posgrado en Economía y Ciencia Política (UCEMA).