INTERNACIONALES: METALES RAROS

La guerra silenciosa por los minerales críticos: China, los EE.UU. y el nuevo tablero geopolítico global

América Latina —y Argentina en particular— emerge como actor estratégico clave en la reconfiguración de las cadenas de suministro de minerales críticos, en medio de una tregua frágil entre Washington y Beijing que podría colapsar en cualquier momento.

26 de Febrero de 2026

 


Deng Xiaoping lo anticipó con claridad meridiana en 1992: "Oriente Medio tiene petróleo; China, tierras raras". Tres décadas después, esa frase se ha convertido en la columna vertebral de una disputa geopolítica que redefine el orden internacional del siglo XXI. Los denominados minerales críticos —entre ellos las 17 tierras raras, el litio, el cobalto, el galio, el germanio y el grafito— ya no son simplemente insumos industriales. Son armas estratégicas, moneda de negociación diplomática y, crecientemente, el verdadero campo de batalla entre las dos superpotencias globales.
 
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Hacia octubre de 2025, Beijing anunció controles de exportación sin precedentes sobre las tierras raras pesadas y una serie de minerales estratégicos, enviando ondas de choque a través de la industria de defensa, la manufactura de semiconductores y el sector automotriz de todo Occidente. Aunque una tregua de un año fue negociada por Donald Trump y Xi Jinping en una cumbre en Corea del Sur, el acuerdo es, en palabras de analistas del Council on Foreign Relations, un alivio temporal en lo que constituye una "dependencia estructural" que tomará décadas revertir.
 
El tablero, sin embargo, no es solo bilateral. América Latina —con el "Triángulo del Litio" conformado por Argentina, Chile y Bolivia, las reservas de tierras raras de Brasil y el cobre de Perú y Chile— ocupa una posición geopolítica inédita: por primera vez en décadas, la región es cortejada simultáneamente por Washington y Beijing como fuente crítica de materias primas estratégicas.


¿Qué son los minerales críticos y por qué importan ahora?
 
La Agencia Internacional de Energía (AIE) define los minerales críticos como aquellos metales y sustancias no combustibles esenciales para el crecimiento económico, la defensa nacional y la transición energética, pero altamente vulnerables a interrupciones en sus cadenas de suministro. La lista oficial del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) fue actualizada en 2025 a 60 elementos, incorporando nuevos integrantes como el boro, el cobre, el uranio, el silicio y la plata.

Las tierras raras, un subgrupo de 17 elementos químicos —entre ellos el neodimio, el disprosio, el lantano y el terbio— resultan indispensables para la fabricación de imanes permanentes utilizados en motores de vehículos eléctricos, turbinas eólicas, sistemas de guiado de misiles, cazas F-35, submarinos de clase Virginia y los robots humanoides de Tesla. A pesar de su nombre, no son escasas en términos geológicos: el problema radica en que se encuentran dispersas, son difíciles de refinar y el procesamiento genera residuos altamente contaminantes.

La demanda proyectada es exponencial. Según la AIE, para 2040 se prevé que la demanda de litio se quintuplique, la de tierras raras crezca entre un 50% y un 60%, y la de cobre aumente un 30%. Satisfacer esa demanda requeriría inversiones de capital de aproximadamente 500.000 millones de dólares en nuevas minas y refinerías a nivel global.


El monopolio chino: más que extracción, es control del proceso
 
El verdadero poder de China no reside únicamente en la extracción de tierras raras, sino en el dominio de su procesamiento. Según datos de la AIE correspondientes a 2024, China concentra más del 70% de la extracción global, pero controla más del 90% de toda la cadena de valor aguas abajo: óxidos, refinación de metales y producción de imanes. Para los imanes de tierras raras pesadas —que incluyen disprosio y terbio, indispensables para aplicaciones de alta temperatura— Beijing detenta un monopolio virtual absoluto.

Esta arquitectura de control fue construida con paciencia estratégica. El plan "Made in China 2025" codificó la dominación de minerales críticos como objetivo nacional explícito. Durante años, China inundó los mercados con exportaciones baratas, expulsando a competidores occidentales y luego convirtiendo esa dependencia en palanca política.
 
La estrategia dio resultados concretos en 2025. En abril, como represalia a los aranceles "Día de la Liberación" de Trump, Beijing restringió exportaciones de siete elementos clave, provocando que los envíos de imanes de tierras raras cayeran un 74% en mayo respecto al año anterior. Las líneas de producción automotrices de Ford, GM y otros fabricantes quedaron en riesgo de interrupción. En octubre, China amplió los controles para incluir productos fabricados internacionalmente que contuvieran más del 0,1% de tierras raras en peso o hubieran sido procesados con tecnología china —una extensión extraterritorial sin precedentes.
 

La respuesta de Washington: entre la urgencia y la dependencia estructural
 
La reacción de la administración Trump fue rápida pero, según los analistas, insuficiente en el corto plazo. El Pentágono y la Agencia de Logística de Defensa aceleraron la acumulación estratégica de minerales críticos. El Departamento de Defensa ha invertido más de 439 millones de dólares desde 2020 en el fortalecimiento de cadenas de suministro domésticas, apoyando iniciativas de empresas como MP Materials, Lynas USA y E-VAC Magnetics.

En noviembre de 2025, el gobierno estadounidense realizó una inversión combinada de deuda y capital por 1.400 millones de dólares para acelerar el reciclado y la manufactura doméstica de imanes de tierras raras. En octubre, firmó un acuerdo de 8.500 millones de dólares con Australia para desarrollar capacidad de procesamiento fuera de China. Acuerdos similares fueron rubricados con Japón, Malasia, Tailandia, Vietnam y Camboya.

Sin embargo, el Council on Foreign Relations advierte que los Estados Unidos se encuentran en un "punto de inflexión peligroso": edificar una cadena de suministro completa de minerales críticos es, en palabras de Morgan Bazilian del Instituto Payne, "una situación de múltiples décadas". La tregua Trump-Xi, que suspende los controles chinos hasta fines de 2026, compra tiempo, pero no resuelve la dependencia estructural.


América Latina: de reservorio a actor estratégico

La presión geopolítica de Washington está acelerando una transformación histórica en América Latina: la región, históricamente exportadora de materias primas sin valor agregado, está siendo empujada —y en algunos casos impulsada internamente— hacia el procesamiento de minerales críticos.

El "Triángulo del Litio" conformado por Argentina, Bolivia y Chile concentra el 58% de los recursos mundiales del mineral. Chile mantiene el liderazgo en cobre, aportando cerca de un tercio de la producción global. Brasil posee las terceras reservas mundiales de tierras raras. Perú es el tercer productor global de cobre.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con respaldo de Washington, ha acelerado su financiamiento: en Salta, Argentina, respaldó recientemente una inversión inicial de 100 millones de dólares en un proyecto valorado en 2.500 millones orientado a la producción de litio de grado batería. Chile avanza en la refinación de litio a través de Codelco. Brasil promueve legislación con incentivos fiscales para proyectos de tierras raras y grafito.
 
El riesgo estructural de la región sigue siendo el mismo de siempre: si América Latina continúa exportando minerales sin procesar, perderá no solo valor económico, sino también poder de negociación geopolítica. China, que prácticamente monopoliza el refinado, seguirá capturando los márgenes superiores de la cadena de valor.
 

El caso argentino: entre el potencial y la encrucijada

Argentina ocupa una posición singular en este nuevo mapa geopolítico. La Secretaría de Minería de la Nación reportó en 2025 reservas de litio de 18,6 millones de toneladas comprobadas y recursos estimados de 197,9 millones de toneladas. Según el USGS, la producción de litio argentino dio un salto del 66% en 2025, pasando de 13.800 a 23.000 toneladas de litio contenido —el mayor crecimiento porcentual entre los principales productores globales.

Las proyecciones de la consultora CRU indican que Argentina podría convertirse en el segundo productor mundial de litio hacia 2027, desplazando a Chile y China. El país también posee 116 millones de toneladas en recursos de cobre y potencial en tierras raras, con exploración activa en Jujuy, Salta y San Luis.
 
El marco regulatorio del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ha comenzado a atraer capitales en condiciones más previsibles. Washington ha identificado a Argentina explícitamente como "aliado confiable y estratégico" en su estrategia de diversificación de proveedores. El "Project Vault" —el programa de reservas estratégicas de minerales críticos de Estados Unidos— contempla a Argentina como fuente clave.
 
No obstante, los desafíos son considerables. Argentina aún no figura entre los principales exportadores de cobre, plata o tierras raras propiamente dichas. La capacidad de procesamiento es limitada. Y el país deberá navegar la tensión entre ser proveedor confiable de Washington sin romper sus lazos económicos con Beijing —que sigue siendo un comprador de peso de commodities argentinos.
 

La dimensión de seguridad: minerales como arma de guerra
 
La militarización de los minerales críticos no es metafórica. Los imanes de tierras raras son componentes esenciales de los actuadores del caza F-35, de los robots humanoides utilizados en operaciones especiales, de los sistemas de guiado de misiles y de los submarinos de clase Virginia. En junio de 2025, fabricantes de automóviles estadounidenses advirtieron que la escasez inminente de imanes de tierras raras podría paralizar sus líneas de producción "en cuestión de semanas".
 
La OTAN y los ministerios de defensa europeos han incorporado la seguridad de minerales críticos a sus evaluaciones de riesgo estratégico. El Reino Unido, en su Revisión Estratégica de Defensa anunciada en 2025, incluyó la diversificación de cadenas de suministro de minerales críticos como eje de su política de seguridad nacional.
 
El analista Sajjad Ashraf, en China-US Focus, captura la esencia del problema: China ha convertido su dominación de las tierras raras en "una herramienta estratégica poderosa", con restricciones que se extienden a la tecnología, el equipamiento y la experiencia técnica, "apretando la dependencia global" más allá de lo que los mercados habían anticipado.
 

Perspectivas y escenarios para 2026-2030
 
La tregua Trump-Xi suspende los controles chinos de octubre de 2025 hasta fines de 2026. Sin embargo, el consenso analítico —expresado en informes del CFR, Chatham House y el Chicago Council on Global Affairs— es que se trata de una pausa táctica, no de una resolución estructural.

Los escenarios plausibles para el mediano plazo incluyen: (a) una escalada renovada de controles de exportación chinos si las negociaciones comerciales fracasan; (b) la consolidación de un bloque occidental de minerales críticos que incluya a Australia, Japón, Canadá y países latinoamericanos seleccionados; (c) la emergencia de nuevos actores —como Pakistán, que realizó su primer envío de tierras raras enriquecidas a un comprador estadounidense en octubre de 2025— como proveedores alternativos.
 
Para América Latina, el horizonte es estratégicamente favorable pero condicionado. La región tiene los recursos. Lo que le falta es capacidad de procesamiento, marcos regulatorios estables y la voluntad política para capturar valor agregado en lugar de limitarse a exportar materia prima.
 

Conclusiones accionables
 
La guerra por los minerales críticos ha dejado de ser una disputa sectorial para convertirse en el eje vertebrador de la competencia geopolítica del siglo XXI. Para los tomadores de decisión en América Latina, las implicancias son concretas:
 
- Para los gobiernos de la región: el momento de negociar desde una posición de fortaleza es ahora. La demanda de litio, cobre y otros minerales críticos latinoamericanos no decrece. La clave es exigir —y construir— capacidad de procesamiento local como condición de los acuerdos de inversión, evitando el patrón histórico de extractivismo sin valor agregado.
 
- Para Argentina en particular: el país tiene una ventana histórica de oportunidad. El crecimiento del 66% en producción de litio en 2025 es señal de que la capacidad extractiva está madurando. El desafío inmediato es dar el salto hacia la refinación y la producción de materiales de grado batería, atrayendo inversión en esa etapa de la cadena de valor que es donde se generan los márgenes más altos.
 
- Para los analistas de seguridad hemisférica: la disputa por minerales críticos tiene una dimensión de seguridad que trasciende lo económico. El control de estos recursos determina quién podrá fabricar sistemas de armas avanzados en la próxima década. América Latina debe articular una posición regional coherente que preserve su autonomía estratégica frente a la presión simultánea de Washington y Beijing.


Con información de: Council on Foreign Relations (CFR): *Leapfrogging China's Critical Minerals Dominance*; Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), *Global Critical Minerals Outlook 2025*; ; USGS: *Mineral Commodity Summaries 2026*; Shale24: *El litio argentino dio un salto del 66% en 2025 y registró un nuevo récord*, febrero 2026. [shale24.com](https://www.shale24.com); y otros.

 
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