Cotilleo OSINT y preguntas sin respuesta: el contorno geoestratégico del ensayo cinético 'Absolute Resolve'
'Absolute Resolve', la intervención militar estadounidense en Venezuela que capturó la atención mundial...
23 de Enero de 2026
'Absolute Resolve', la intervención militar estadounidense en Venezuela que capturó la atención mundial en los albores de 2026, ha generado un torrente de especulaciones y análisis en el mundo de la inteligencia de fuentes abiertas (OSINT).

La operatoria de referencia, que remató con la la captura y extracción del ex líder venezolano Nicolás Maduro Moros, se caracterizó por su velocidad y precisión, con un despliegue que involucró fuerzas especiales, aviación avanzada y, de acuerdo a comentarios de especialistas en la materia, tecnología de vanguardia.
'Resolve' se distinguió por el despliegue de un arsenal que combinó poder convencional con innovación tecnológica, de tal suerte que el Pentágono recurrió a más de 150 aeronaves, incluyendo F-35 Lightning II y portaaviones -como el USS Gerald R. Ford-, neutralizando los sistemas defensivos venezolanos en cuestión de minutos. Este empeño se enfocó, para sus primeras fases, en el uso de guerra electrónica, la cual probó su valía a la hora de inutilizar radares rusos S-300 y chinos JY-27A.
No se reportaron bajas entre el personal estadounidense; apenas siete heridos, factor que contribuyó a rubricar la superioridad táctica. Rumores no confirmados -y que probablemente jamás adquieran dimensión de comprobable- apuntan a armamento de energía dirigida (Directed Energy Weapons), como el empleo del comentado Active Denial System (ADS) o bien de dispositivos acústicos de largo alcance (LRAD), que habrían causado síntomas como desorientación y hemorragias internas en guardias sin necesidad de abrir fuego.
Aún cuando el contenido de estos relatos -compartidos por testigos anónimos- podrían categorizarse como acción psicológica, ofrecen un panorama digno de cautelosa consideración. A título de ejemplo, se conoce de material en video que podría ilustrar el empleo de munición guiada por inteligencia artificial, y UAVs que emitieron sonidos similares al modelo Shahed-136 previo a impactar con precisión quirúrgica en objetivos preseleccionados (barracas e instalaciones críticas de las FANB).
Así las cosas, el ministro venezolano Vladimir Padrino denunció la ejecución de bombardeos 'asistidos por IA', mientras que analistas que declaran posturas pro-Trump evaluaron el escenario como una demostración de supremacía táctica, en contraste con el lógico ejercicio de subestimación por cuenta de fuentes rusas y chinas -estas útimas pusieron el foco en la ostensible fragilidad de las fuerzas armadas venezolanas.
En otro delicado apartado, la compilación de conclusiones emitidas desde el microuniverso de fuentes abiertas sugiere que la intervención no se trató meramente de un ejercicio cinético unilateral, sino que corresponde enmarcarlo en un esfuerzo negociado para materializar una transición controlada. Ciertamente, Nicolás Maduro había bocetado una serie de convenios en torno al crudo, a cuestiones vinculadas al narcotráfico, y aún a la migración.
Un calibre diferente de especulaciones describen una suerte de 'acuerdo negociado' con miras a consolidar una salida acordada para el ex presidente de Venezuela, con figuras del conglomerado chavista como Delcy Rodríguez cooperando con Washington y Catar por backchannel. En esta instancia, las suspicacias ganan tracción, por cuanto Rodríguez lograría eventualmente asumir la conducción política del país de manera interina, y procediendo con la liberación de presos políticos como gesto de buena fe. Análogamente, el comentario sobre la huída a Moscú de la funcionaria -como supo publicarlo Reuters- podría haber fungido como maniobra de cobertura para Rodríguez, en el sentido de enmascarar su rol negociador.
La Traición y el Tiempo
Otra colección de rumores ilustran sobre el potencial de la traición interna, espectro en el que el generalato chavista podría haber convenido con los Estados Unidos la extracción de Maduro, a cambio de una transición política de hasta tres años de duración, y con el ofrecimiento de la discrecionalidad necesaria como para que Washington instale bases de avanzada (FOBs) para maniobrar en el mediano plazo contra cárteles de la droga (negocio del que participan activos FARC o ELN) y para tutelar un acceso privilegiado a la distribución de crudo -con lo cual se materializaría el objetivo de licuar la esfera de influencia china o iraní.
Por otro lado, Cuba confirmó un total de 32 bajas entre su personal de inteligencia y fuerzas especiales ('Avispas Negras', 'Capa Cero' en la jerga cubana, o Unidad 4895), declarando un duelo nacional y exponiendo abiertamente su rol en la seguridad interna venezolana. Las perspectivas iniciales señalaron la neutralización de este elemento por cuenta de 'operators' de la unidad de élite Delta, mediando el despliegue de armamento acústico direccionado y de corto alcance; la exhibición de restos humanos en La Habana, en condiciones que sugieren un daño extensivo es otro factor a considerar, como también lo es la aparente decisión de autoridades militares cubanas de proceder con cremaciones apresuradas.
El presidente estadounidense Donald Trump se refirió a este episodio en particular con el propósito de ejercitar presión sobre el castrismo, exigiendo se produzcan negociaciones 'antes de que sea demasiado tarde'. En este sentido, hace pocas horas, el matutino The Wall Street Journal se hizo eco de un supuesto plan para configurar un 'cambio de régimen' en La Habana. Aunque el texto de referencia ha compilado una constelación de estrictas medidas de presión (bloqueo definitivo del suministro de crudo a la isla -denial of access-, eliminación de visados y sanciones específicas para 'médicos' y 'asistentes sociales' cubanos que maniobran en distintas naciones de América Latina), sobrevuela la sospecha de un tímido ensayo conciliador con el régimen castrista para redondear un desenlace transicional. En cualquier caso, subsisten diferencias importantes: a diferencia de Venezuela, Cuba carece de recursos -materiales y naturales- con los cuales negociar. En tal virtud, un horizonte de mejoras comprobables en la realidad cotidiana de once millones de famélicos cubanos podría fungir como poderoso impulsor para una eventual plataforma presidencial de Marco Rubio, hoy Secretario de Estado.
Un panóptico de conclusiones -y objetivos no declarados
En un proscenio de realineamiento geopolítico, 'Absolute Resolve' parece perseguir múltiples objetivos estratégicos, con precisión calculada. En un primer plano, podría servir como preventiva exhibición de fuerza con miras a disuadir a adversarios como la República de Irán, la Federación Rusa, o la República Popular China, mediando una demostración de las capacidades americanas en la ejecución de intervenciones quirúrgicas con empleo de tecnología de punta, significativa reducción de la incertidumbre, y reducción del daño colateral a su mínima expresión -sin recurrirse a ocupaciones prolongadas ni al despliegue de fuerzas de ocupación.
En el plano económico, el acceso privilegiado al crudo venezolano (estimándose en un 20-30% el incremento de las exportaciones hacia suelo estadounidense) construiría lógica sinergia con la invectiva retórica 'America First' del trumpismo, morigerando la dinámica de dependencia frente a proveedores inestables y desarrollando un combo multiplicador de fuerzas (force multiplier) en el combate contra la migración y el contrabando de estupefacientes en la frontera sur.
En lo que concierne al apartado de los objetivos políticos, 'Resolve' bien puede fungir como poderoso incentivo de disuasión en perjuicio del 'eje socialista' latinoamericano, con chances plausibles de precipitar un desbarajuste amplificado en La Habana; en este contexto, la necesidad de impedir una catástrofe humanitaria podría forzar a la nomenclatura a negociar transición, indemnidad y plazos con interlocutores en Washington.

La operatoria de referencia, que remató con la la captura y extracción del ex líder venezolano Nicolás Maduro Moros, se caracterizó por su velocidad y precisión, con un despliegue que involucró fuerzas especiales, aviación avanzada y, de acuerdo a comentarios de especialistas en la materia, tecnología de vanguardia.
'Resolve' se distinguió por el despliegue de un arsenal que combinó poder convencional con innovación tecnológica, de tal suerte que el Pentágono recurrió a más de 150 aeronaves, incluyendo F-35 Lightning II y portaaviones -como el USS Gerald R. Ford-, neutralizando los sistemas defensivos venezolanos en cuestión de minutos. Este empeño se enfocó, para sus primeras fases, en el uso de guerra electrónica, la cual probó su valía a la hora de inutilizar radares rusos S-300 y chinos JY-27A.
No se reportaron bajas entre el personal estadounidense; apenas siete heridos, factor que contribuyó a rubricar la superioridad táctica. Rumores no confirmados -y que probablemente jamás adquieran dimensión de comprobable- apuntan a armamento de energía dirigida (Directed Energy Weapons), como el empleo del comentado Active Denial System (ADS) o bien de dispositivos acústicos de largo alcance (LRAD), que habrían causado síntomas como desorientación y hemorragias internas en guardias sin necesidad de abrir fuego.
Aún cuando el contenido de estos relatos -compartidos por testigos anónimos- podrían categorizarse como acción psicológica, ofrecen un panorama digno de cautelosa consideración. A título de ejemplo, se conoce de material en video que podría ilustrar el empleo de munición guiada por inteligencia artificial, y UAVs que emitieron sonidos similares al modelo Shahed-136 previo a impactar con precisión quirúrgica en objetivos preseleccionados (barracas e instalaciones críticas de las FANB).
Así las cosas, el ministro venezolano Vladimir Padrino denunció la ejecución de bombardeos 'asistidos por IA', mientras que analistas que declaran posturas pro-Trump evaluaron el escenario como una demostración de supremacía táctica, en contraste con el lógico ejercicio de subestimación por cuenta de fuentes rusas y chinas -estas útimas pusieron el foco en la ostensible fragilidad de las fuerzas armadas venezolanas.
En otro delicado apartado, la compilación de conclusiones emitidas desde el microuniverso de fuentes abiertas sugiere que la intervención no se trató meramente de un ejercicio cinético unilateral, sino que corresponde enmarcarlo en un esfuerzo negociado para materializar una transición controlada. Ciertamente, Nicolás Maduro había bocetado una serie de convenios en torno al crudo, a cuestiones vinculadas al narcotráfico, y aún a la migración.
Un calibre diferente de especulaciones describen una suerte de 'acuerdo negociado' con miras a consolidar una salida acordada para el ex presidente de Venezuela, con figuras del conglomerado chavista como Delcy Rodríguez cooperando con Washington y Catar por backchannel. En esta instancia, las suspicacias ganan tracción, por cuanto Rodríguez lograría eventualmente asumir la conducción política del país de manera interina, y procediendo con la liberación de presos políticos como gesto de buena fe. Análogamente, el comentario sobre la huída a Moscú de la funcionaria -como supo publicarlo Reuters- podría haber fungido como maniobra de cobertura para Rodríguez, en el sentido de enmascarar su rol negociador.
La Traición y el Tiempo
Otra colección de rumores ilustran sobre el potencial de la traición interna, espectro en el que el generalato chavista podría haber convenido con los Estados Unidos la extracción de Maduro, a cambio de una transición política de hasta tres años de duración, y con el ofrecimiento de la discrecionalidad necesaria como para que Washington instale bases de avanzada (FOBs) para maniobrar en el mediano plazo contra cárteles de la droga (negocio del que participan activos FARC o ELN) y para tutelar un acceso privilegiado a la distribución de crudo -con lo cual se materializaría el objetivo de licuar la esfera de influencia china o iraní.
Por otro lado, Cuba confirmó un total de 32 bajas entre su personal de inteligencia y fuerzas especiales ('Avispas Negras', 'Capa Cero' en la jerga cubana, o Unidad 4895), declarando un duelo nacional y exponiendo abiertamente su rol en la seguridad interna venezolana. Las perspectivas iniciales señalaron la neutralización de este elemento por cuenta de 'operators' de la unidad de élite Delta, mediando el despliegue de armamento acústico direccionado y de corto alcance; la exhibición de restos humanos en La Habana, en condiciones que sugieren un daño extensivo es otro factor a considerar, como también lo es la aparente decisión de autoridades militares cubanas de proceder con cremaciones apresuradas.
El presidente estadounidense Donald Trump se refirió a este episodio en particular con el propósito de ejercitar presión sobre el castrismo, exigiendo se produzcan negociaciones 'antes de que sea demasiado tarde'. En este sentido, hace pocas horas, el matutino The Wall Street Journal se hizo eco de un supuesto plan para configurar un 'cambio de régimen' en La Habana. Aunque el texto de referencia ha compilado una constelación de estrictas medidas de presión (bloqueo definitivo del suministro de crudo a la isla -denial of access-, eliminación de visados y sanciones específicas para 'médicos' y 'asistentes sociales' cubanos que maniobran en distintas naciones de América Latina), sobrevuela la sospecha de un tímido ensayo conciliador con el régimen castrista para redondear un desenlace transicional. En cualquier caso, subsisten diferencias importantes: a diferencia de Venezuela, Cuba carece de recursos -materiales y naturales- con los cuales negociar. En tal virtud, un horizonte de mejoras comprobables en la realidad cotidiana de once millones de famélicos cubanos podría fungir como poderoso impulsor para una eventual plataforma presidencial de Marco Rubio, hoy Secretario de Estado.
Un panóptico de conclusiones -y objetivos no declarados
En un proscenio de realineamiento geopolítico, 'Absolute Resolve' parece perseguir múltiples objetivos estratégicos, con precisión calculada. En un primer plano, podría servir como preventiva exhibición de fuerza con miras a disuadir a adversarios como la República de Irán, la Federación Rusa, o la República Popular China, mediando una demostración de las capacidades americanas en la ejecución de intervenciones quirúrgicas con empleo de tecnología de punta, significativa reducción de la incertidumbre, y reducción del daño colateral a su mínima expresión -sin recurrirse a ocupaciones prolongadas ni al despliegue de fuerzas de ocupación.
En el plano económico, el acceso privilegiado al crudo venezolano (estimándose en un 20-30% el incremento de las exportaciones hacia suelo estadounidense) construiría lógica sinergia con la invectiva retórica 'America First' del trumpismo, morigerando la dinámica de dependencia frente a proveedores inestables y desarrollando un combo multiplicador de fuerzas (force multiplier) en el combate contra la migración y el contrabando de estupefacientes en la frontera sur.
En lo que concierne al apartado de los objetivos políticos, 'Resolve' bien puede fungir como poderoso incentivo de disuasión en perjuicio del 'eje socialista' latinoamericano, con chances plausibles de precipitar un desbarajuste amplificado en La Habana; en este contexto, la necesidad de impedir una catástrofe humanitaria podría forzar a la nomenclatura a negociar transición, indemnidad y plazos con interlocutores en Washington.
En el epílogo, un inapelable bonus: la reconfiguración de la Doctrina Monroe en un prototipo donroísta. Coloreado todo ello por una evidente reformulación doctrinaria con maximización del beneficio: a diferencia de teatros de operaciones pretéritos, hoy las fuerzas armadas estadounidenses recurren a una combinatoria de blitzkrieg tecnotrónica, negociaciones subterráneas y control absoluto de la narrativa. Porque el despliegue de centenares de miles de activos en cuadrantes remotos y la alegre exhibición de cadáveres despedazados del adversario son postales del pasado -además de dar forma a un mal negocio. El caos jamás ha de confundirse con fluidez.
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@MatiasERuiz
Sobre Matias E. Ruiz
Es Analista en Medios de Comunicación Social y Licenciado en Publicidad. Es Editor y Director de El Ojo Digital desde 2005.