POLITICA ARGENTINA: SERGIO JULIO NERGUIZIAN

Argentina: Peronismo y 'Tercera Posición'; legado histórico y planeta multipolar

En la última -y desafortunada- Cumbre de las Américas, pudo observarse, acaso por cruel paradoja...

18 de Junio de 2022

 

En la última -y desafortunada- Cumbre de las Américas, pudo atenderse, acaso por cruel paradoja, a una excepcional chatura de los contenidos discursivos, y a una vulgaridad sin precedentes en las formas y el estilo.

Perón y la Tercera PosiciónEn ese contexto, el presidente argentino intentó resolver algunos complejos problemas que se presentaron concomitantemente:
 
1. En su condición de dignatario argentino de un sistema democrático, debía confirmar que, en toda conferencia americana, la Argentina debía marcar alguna que otra modalidad de distancia con el Tío Sam. La imposición no era privativa del peronismo: desde fines del siglo XIX, una generación de notables connacionales había advertido que las economías de ambas naciones, lejos de ser complementarias, estaban destinadas a disputarse los mismos mercados. De allí a entregarse al cálido abrazo con el Reino Unido, no había otra distancia que el simple acuerdo de canjear producción agropecuaria por industrial. Para la segunda decada del último siglo, la Argentina era la principal potencia continental al sur del Río Colorado y, en tal carácter, resistió las presiones estadounidenses para que abandonara la neutralidad en los conflictos mundiales, para beneplácito de Londres, que se aseguraba el abastecimiento vital que las contiendas demandaban.

2. Finalizada la Segunda Guerra mundial, la Conferencia de Yalta (Crimea) de febrero de 1945, convocó a Stalin, Churchill y Franklin D. Roosvelt, a criterio de consensuar el diseño del tablero mundial emergente del conflicto. Un año después, el Coronel Perón asumía el Gobierno y, entre otras convicciones iniciales, sostenía que en Yalta había dado inicio lo que se denominaría 'Guerra Fría'. Frente a la distribución de las zonas de influencia, se imponía alzar la bandera de la 'Tercera Posición': 'Tan lejos de uno como de otro imperialismo'. O, si se quiere: ni marxismo internacional dogmático, ni demoliberalismo capitalista, tal lo expresara el propio Perón en la IV Conferencia Cumbre de Países No Alineados (mes de septiembre de 1973).

3. En Enero de 1962, se llevaría a cabo en Punta del Este (Uruguay) la VIII cumbre de cancilleres americanos. Un tema excluyente domina la escena: Cuba debe ser expulsada de la Organización de Estados Americanos (OEA). Un par de años atrás, la fracasada invasión estadounidense de Bahía Cochinos (Bay of Pigs) había terminado por consolidar el régimen comunista tutelado por Fidel Castro Ruz. La Argentina, a través de su canciller Miguel A. Cárcano, fija una posición ambigua: condena el modelo marxista instaurado en la isla caribeña pero, al mismo tiempo, defiende el principio de autodeterminación de los pueblos, por lo que la Cumbre no tendria competencia para decidir la expulsión. Arturo Frondizi recibiría, clandestinamente, a Ernesto 'Che' Guevara, ensayando un rol de mediador, sin otra consecuencia que desatar la furia de los Jefes de Estado Mayor: meses más tarde, el Presidente sería remitido a la isla Martín García.

4. En plena dictadura del Proceso de Reorganizacion Nacional, los Estados Unidos de América decretan el embargo contra la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). El Jefe de la Junta Militar, General Jorge Rafael Videla, dispone no obedecer la determinación, con lo cual las exportaciones argentinas son despachadas, decididamente, al 'paraíso comunista', completando siete años de excelentes relaciones bilaterales.

5. Dos acotaciones oblicuas al asunto que comentamos pueden ser útiles, a efectos de complementar la visualización de la reciente Cumbre.

Producido el golpe que en 1955 pondría fin al segundo gobierno peronista, la Junta Militar pidió el asesoramiento de una luminaria de la época, Raúl Prebisch. El mismo recomendó un severo saneamiento fiscal, y el ingreso del país al Fondo Monetario Internacional. Acto seguido, acuña el concepto de 'capitalismo periférico', de aplicación al caso argentino. Poco después, un dirigente radical que abrazó la causa del Justicialismo, Arturo Jauretche, publica un folleto al que titula 'Plan Prebisch: retorno al coloniaje'.

Mucho más tarde, Carlos Escudé, consultor principal del gobierno del presidente Carlos Saúl Menem en materia de relaciones exteriores, desarrolla una distinción entre países poderosos y países débiles como una constante invariable, aún cuando muten los roles periódicamente. Hace un llamado a la aceptación del enunciado y, al proponer a la Argentina iniciar un proceso de relaciones crecientemente amistosas con Washington, acuña el concepto de 'realismo periférico'.

Ambas teorizaciones son entendidas como incompatibles con ese conjunto de principios llamado 'doctrina peronista', ambiguos e imprecisos -pero medianamente útiles para una hermenéutica del Movimiento.


Tensiones en el juego pendular

El Presidente Alberto Angel Fernández queda en medio del fuego cruzado de determinadas tensiones, que tentativamente hemos de intentar enumerar:

1. El legado histórico lo compele a hacer de peronista, con independencia de la profundidad o la sinceridad de sus genuinas convicciones. Esto implica la realización de gestos que puedan ser leídos como decidida vocación para sustraerse a la hegemonía estadounidense. Es, de alguna manera, un tributo a la historia del Justicialismo.

2. El frente interno partidario le exige, periódicamente, la confesión pública de su adhesión al kirchnerismo, entendido como etapa superior del peronismo. Se trata de una actualización de la definición identitaria que patentara el fundador del F.I.P.: izquierda nacional + socialismo criollo.

3. Tensión frente a la presión del establishment, que insiste en un acuerdo serio con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el cual 'garantice reglas de juego claras y permanentes, en un contexto de seguridad jurídica, a fin de alentar el círculo virtuoso inversion-trabajo-equidad social'.

4. Mantener, en vista de las elecciones 2023, el discurso propio de un moderado, ya que el triunfo del kirchnerismo en 2019 es tributario del voto de una pequeña clase media declinante que habría retaceado el apoyo a la eventual candidatura de Cristina Kirchner.

5. Compelido a mantener el juego pendular, éste debe fungir como el recurso central para la negociación de ventajas ante los centros mundiales de Poder. En simultáneo, habrá de regular el ritmo de la oscilación, con miras a evitar la ridiculización fácil derivada de su exageración.

6. Responsabilidad internacional: desde el 7 de enero de 2022, Alberto Fernández preside la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), integrada por 33 países y, aproximadamente, involucrando a un total de 600 millones de habitantes. Desde siempre, las Cancillerías argentinas han pretendido ocupar lugares de conducción en las organizaciones supranacionales americanas. En tiempos de hegemonía argentina, por potencial económico y cultural -en partes iguales-, el país disfrutó de sitiales de privilegio en ese ámbito. La representación implica adiestramiento en el arte del equilibrio inestable, en razón de la complejidad de los intereses enfrentados.

Así, pues, resulta atendible la observación que muestra al Presidente, superado por la gravedad de la tarea encomendada. A efectos de aminorar las desvalorizadoras comparaciones, piénsese que el mundo hoy carece de conducciones portadores de la jerarquía de Kennedy, Kruschev, Tito, Degaulle, Nasser, Meier, Nehru -u otros veinte nombres más. Es la aurora de un escenario multipolar de alto riesgo, explicado ello en la flagrante dispersión de los centros hegemónicos relativos, esto es, acotados en control territorial, económico y cultural. Sin embargo, la circundante mediocridad no exime al Presidente de ser descalificado a raíz de su eventual negligencia o impericia.

Fernández ha aceptado el timón de la frágil nave argentina.

Y no tiene otra opción que conducirla hacia el puerto.


 
Sobre Sergio Julio Nerguizian

De profesión Abogado, Sergio Julio Nerguizian oficia de colaborador en El Ojo Digital (Argentina) y otros medios del país. En su rol de columnista en la sección Política, explora la historia de las ideologías en la Argentina y el eventual fracaso de éstas. Sus columnas pueden accederse en éste link.