INTERNACIONALES: JOHN MARULANDA

Colombia debe romper con Cuba

El pasado martes 7 de diciembre, un grupo de congresistas colombianos enviaron una carta...

16 de Diciembre de 2021

 

El pasado martes 7 de diciembre, un grupo de congresistas colombianos enviaron una carta al presidente estadounidense Joe Biden, solicitándole elimine la ley de bloqueo económico y financiero, para permitir que al interior de la isla de Cuba se abra -según han consignado- un eventual diálogo que traiga libertad y democracia a esa dictadura.
 

Historia de violencia y complicidad política
 
Fieles a su ideología extremista, los firmantes, todos de la Alianza Verde, el Polo Democrático y la Unión Patriótica se muestran complacidos con la exclusión de sus amigos de las FARC de la lista de organizaciones terroristas, observando que, desde hace cuarenta años, Cuba ha respaldado acciones diplomáticas por la paz de Colombia, 'consecuentes y fiables'. Es gracioso.
 
Iván Duque y Juan Manuel SantosMuy a pesar de este llamado típico de personas y organizaciones maliciosas y perversas posando de democráticas, el 9 de este mismo mes, el ex embajador de Colombia ante los Estados Unidos de América, Francisco Santos, declaró a un medio radial que alias 'Iván Márquez', huyó hacia Cuba, y permanece refugiado allí. La muerte de sus dos alfiles guerreristas, alias “El Paisa” y alias “Romaña”, muy probablemente por parte de las disidencias de alias “Gentil Duarte”, habría precipitado este carrerón del matasiete para evitar la misma suerte -que sería fatal. Al respecto, Miraflores repitió en voz de Vladimir Padrino, la archiconocida cantinela.
 
El sábado 11, el presidente colombiano Iván Duque declaró que, de ser cierta esa información, Cuba estaría violando explícitas normas de las Naciones Unidas, al respecto de la taxativa prohibición de acoger en su territorio a personas solicitadas por otros países. Sobre Márquez, pesan una circular roja de Interpol por terrorismo, una recompensa de varios millones de dólares, y una solicitud de extradición basada en un denso y aterrador prontuario. Para el lunes 13, alguna prensa mencionaba que el susodicho narcoterrorista podría encontrarse aún en Venezuela, decidiendo entre Cuba y Nicaragua como asilo.
 
Desde hace casi un año, la asociación colombiana de oficiales de las Fuerzas Militares en retiro, ACORE, le ha pedido insistentemente al gobierno de Duque que rompa relaciones con la isla la que, desde 1948, ha sido protagonista de los principales hechos terroristas en el país neogranadino y que fuera fundadora y promotora del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en 1964.
 
La actual gerontocracia elena, sigue refugiada en la isla, como lo hizo en 1974 el sanguinario Fabio Vásquez Castaño, quien a punto de ser aniquilado por el Ejército en la Operación Anorí, logró escapar a Cuba con el apoyo del presidente López Michelsen, tal como lo estaría haciendo hoy Márquez con el respaldo de Nicolás Maduro.
 

Los beneficios de la ruptura
 
La ruptura de relaciones diplomáticas entre Colombia y Cuba en 1962 (gobierno Lleras) y en 1981 (gobierno Turbay), no evitaron ni redujeron la violencia promovida desde allí, que ha continuado sin pausa hasta el día de hoy a través no solo del ELN, sino de las FARC, del M-19, del G2, del sebin y la DGCIM venezolana. Basta con atender a los atentados del miércoles pasado en el aeropuerto de Cúcuta.
 
Y no solo han sido grupos armados. Un acuerdo de intercambio técnico-educativo firmado en el gobierno López en 1978 se convirtió en ley de la república en 1998, gracias al presidente Gaviria y células 'educativas' de cubanos y enfermeros posando de médicos, merodean por todo el territorio colombiano, especialmente en la frontera colombo-venezolana, adoctrinando y adelantando labores de inteligencia.
 
En contra de la decisión de romper relaciones con Cuba, se levantará una polvareda mediática aupada por los quintacolumnistas de las bandas del ELN y FARC, que no escatimarán análisis, crónicas, relatorios, quejas, acusaciones, epítetos, ni amenazas. Este eventual distanciamiento tiene toda la lógica del mundo pues, si lo hemos hecho con Venezuela, segundo socio comercial de Colombia después de los Estados Unidos, cómo no hacerlo si con la isla hay cero comercio. Es decir que solo un vínculo ideológico y político justifica tal relación. Ningún momento más oportuno que este para romper relaciones con un Estado en cuyo interior la situación económica, política y social no pintan nada bien. Y es ahora cuando el Grupo de Puebla levanta algazara por el triunfo de la chavista Xiomara Castro en Honduras y que apunta sus narcobaterías hacia Chile, y el año entrante sobre Colombia y Brasil, que un rompimiento sería un verdadero golpe a todo este entramado de mentiras y falacias que tienen a un narcoterrorista y sus cómplices a las puertas del Palacio de Nariño.
 
Y el reclamo de ACORE nada tiene que ver con Relaciones Exteriores, ni con diplomacia: tiene que ver con seguridad nacional.

 
Sobre John Marulanda

Licenciado en Filosofía e Historia de la Universidad Santo Tomás de Aquino, y Abogado de la Universidad de la Gran Colombia, Marulanda se desempeña como consultor internacional en seguridad y defensa. Es Coronel (R) del Ejército de Colombia.