ECONOMIA INTERNACIONAL: ROBERTO CACHANOSKY

Argentina: el capitalismo de amigos se extiende a las exportaciones

En la Argentina, el gobierno de Alberto Fernández está empecinado en buscar a alguien a quién responsabilizar por la inflación.

20 de May de 2021

 

En la Argentina, el gobierno de Alberto Fernández está empecinado en buscar a alguien a quién responsabilizar por la inflación. Ante el desmadre fiscal y monetario, solo atina a señalar a terceros en el sector privado, con ese fin.
 
Alberto Fernández y Martín GuzmánSin embargo, la metodología nada tiene de novedoso; es utilizada para todos los temas. En su momento, fueron los runners los culpables de los contagios del COVID-19. La falta de vacunas es culpa de los países desarrollados, que las acaparan. Si se tratare de explicar el desastre económico, la culpa es de la herencia recibida de Mauricio Macri y, ahora, con la inflación, la responsabilidad parece ser del bife de chorizo. Mañana, acaso será culpa de las chauchas.
 
Esta estrategia de buscar culpables lleva a la Casa Rosada a suspender las exportaciones de carne, como si de esa forma fuese a resolverse el problema de la inflación. Pero, no conforme con esa medida, el gobierno también quiere, por Decreto, decidir quién puede exportar y quién no. Es decir que, ahora, los responsables por el aumento de los precios serían los nuevos exportadores que entraron al mercado, a quienes el gobierno de Fernández identifica como especuladores del mundo financiero.
 
Lo que ocurre es que China aumentó su consumo de carne vacuna, y demanda más de ese producto. Esa demanda hizo que los chinos habilitaran a matarifes a exportar carne a China, con lo cual, los grandes frigoríficos han comprendido que tienen más competencia, aunque los nuevos exportadores solo absorben una porción inferior de las exportaciones a la República Popular y de las compras de hacienda en el mercado interno.
 
El argumento del gobierno es que quiere 'cuidar el bolsillo de la gente0 y, para eso, entiende que debe obstaculizar las exportaciones de carne para que la gente pueda acceder al asado. En rigor, el problema no se debe tanto a los aumentos de precios, sino a la caída del salario real. Sin embargo, la épica oficial lo lleva a comunicar que prohibirá a nuevos exportadores participar de ese mercado, porque éstos distorsionan los precios al comprar para luego exportar a China.
 
Sin embargo, lo que se exporta a Asia son vacas viejas que no se consumen en el mercado interno. En el mercado doméstico, se consumen el novillo y las vaquillonas de consumo, que necesitan ser alimentadas a campo o en feedlot. Como subió el costo del maíz, que es con lo que se alimentan al ganado para engordarlo en esos establecimientos, la decisión oficial de definir quiénes pueden exportar y quienes no, nada tiene que ver con el bolsillo de la gente ni con el precio; pero sí con beneficiar a solo una pocas empresas con el negocio de la exportación a China. En otras palabras, ese capitalismo que tanto descalifica el kirchnerismo, es el verdadero capitalismo que genera competencia y, cuando habla de humanizar el capitalismo, lo que hace es esconder detrás de la palabra humanizar la construcción del capitalismo de amigos. En los hechos, la antítesis del verdadero capitalismo.
 
Hasta ahora, eso se veía en la obra pública y en el cierre de las importaciones, para que unos pocos vendan computadoras de mala calidad a precios que son el doble del mercado internacional. Lo propio sucede con los teléfonos móviles, con las low cost en vuelos internos -para que los kirchneristas sigan gozando de sus buenos puestos en la empresa estatal y muchos otros productos. Ahora, bien; pareciera ser que el capitalismo de amigos se extiende a la exportación, beneficiándose a unos pocos para que puedan exportar, por ahora, carne vacuna. Con lo cual se está construyendo un país con una oligarquía política que disfruta de los beneficios del poder, algunos empresarios amigos de esos políticos y el resto pasa a ser el lumpen sometido a los caprichos de unos pocos.
 
En definitiva, se trata de un paso más para construir un país para un puñado se vuelva millonario, mientras que una gran masa de personas continúen sumidas en la pobreza.
 
Al cierre, será lícito consignar que la pobreza de muchos es causa de la riqueza de unos pocos. Es que el modelo K es de una redistribución del ingreso por el cual, gracias a los resortes del poder que otorga el control del Estado, unos pocos se quedan con todo y el resto de la sociedad vive de las migajas que le tiran los dueños del poder político y sus socios, en este capitalismo de amigos.
 
Si el coeficiente Gini no es acorde para el paladar de los 'progres', eso no se debe al capitalismo competitivo, sino a que algunos encontraron en la política una fenomenal forma de hacer fortunas manejando las palancas del poder.


 
Sobre Roberto Cachanosky

Profesor titular de Economía Aplicada en el Master de Economía y Administración de ESEADE, y profesor titular de Teoría Macroeconómica en el Master de Economía y Administración de CEYCE. Columnista de temas económicos en el diario La Nación (Argentina). Publica regularmente en el reconocido sitio web Economía Para Todos.