ESTADOS UNIDOS: DR. JAMES JAY CARAFANO

Al respecto de la crítica contra las 'guerras eternas' de Estados Unidos

Desde el atril del debate de los candidatos presidenciales hasta los nuevos think tanks...

08 de Julio de 2019

 

Desde el atril del debate de los candidatos presidenciales hasta desde nuevos think tanks, se han alzado voces -tanto de la izquierda como de la derecha-, que exigen poner fin a las interminables guerras de los Estados Unidos. Solo hay un problema: EE.UU. no está combatiendo en ninguna 'guerra eterna'.
 
Pero no importa. Los críticos de la guerra eterna pretenden que Estados Unidos tenga menos participación en el concierto internacional.
 
Estados Unidos, Seguridad internacionalAún en la era actual de marcada rivalidad entre potencias, estos 'nuevos' aislacionistas preferirían que Estados Unidos se bajara del campo de juego y ocupe un sitio en las tribunas. Esa estrategia sería magnífica para Pekín, Teherán y Moscú -pero no para los Estados Unidos de América.
 
Nadie niega que hemos visto numerosas guerras -y algunas de ellas han sido extensas. Estados Unidos ha combatido más de lo que hubiera deseado, incluyendo la guerra global contra el terrorismo, y conflictos vinculados con aquél en Irak y Afganistán. Pero los días de guerra eterna para EE.UU. han llegado a su fin -al menos, por el momento.
 
Pero ello no equivale a decir que no tenemos tropas en zonas de combate alrededor del mundo. Sin embargo, en cualquier definición, lo cierto es que Estados Unidos no está en guerra.
 
Ciertamente, estamos lidiando con los conflictos de Irak y Afganistán. Pero el retiro de fuerzas militares de Irak, propuesto por el ex presidente Barack Obama, consignó el fin de ese conflicto, y ordenó una transición desde el esfuerzo en territorio afgano -en donde se combatía en todos los frentes-, hacia una misión de consultoría y asistencia.
 
En tal sentido, la historia ofrece abundante evidencia para argumentar que la debilidad y la indiferencia no disuaden frente a la agresión y la explotación. Antes bien, invitan a que sucedan.
 
Hoy día, lo que Estados Unidos hace en el mundo es más o menos lo que ha venido haciendo desde 1945; esto es, ofertar una presencia de avanzada, disuasión, contraterrorismo, entrenamiento, asistencia y libertad de navegación. Se trata, en rigor, de una responsabilidad de magnitud. Pero no estamos en guerra.
 
De tal suerte que, aquello contra lo que los críticos vociferan nada tiene que ver con las 'guerras interminables' (una falsa sentencia que, como carnada, ha de admitirse tiene su atractivo); aquéllos critican a la política exterior de los Estados Unidos en general. La pregunta, entonces, es: ¿qué política exterior desean tener?
 
Estados Unidos es una potencia de orden global, con intereses y responsabilidades globales. Lo cual no es una opción; es, sencillamente, aquello que somos.
 
Nadie discute hoy día que Estados Unidos puede resguardar al mundo, para hacer que EE.UU. sea un sitio más seguro. Los ambiciosos esfuerzos de la era George W. Bush claramente crearon la misma cantidad de problemas que luego resolvieron.
 
Pero el alejarse de los problemas tampoco funciona -conforme fue probado cabalmente por el Equipo Obama. El Equipo Obama puso fin a la guerra en Irak. Y, a consecuencia de ello, debimos combatir una guerra contra el califato. Pusieron fin a la guerra en Afganistán. En tal razón, asistimos al resurgimiento del Talibán.
 
El 'reseteo' de la relación con Rusia dio lugar a una guerra en Ucrania. La Administración Obama intentó sobornar a Irán, y la táctica no funcionó. El gobierno de Obama se mantuvo imperturbable mientras China se movilizó hacia el Mar del Sur de China para declararlo como propio, y mientras Corea del Norte construyó su propio arsenal nuclear.
 
El presidente Donald Trump ha intentado alcanzar un término medio. Al jefe de Estado no le interesa ser la niñera del mundo, aunque está dispuesto a plantarse y a exhibir la firmeza suficiente como para resguardar el interés estadounidense. Se las ha arreglado para hacerlo -aniquilando al califato-, sin dar inicio a nuevas guerras.
 
Entonces, ¿cuáles son las guerras eternas de las que se habla? O, para ir más al punto, ¿qué es lo malo de la política exterior de la actual Administración?
 
Bastará echar un vistazo alrededor para comprobar que Rusia se encuentra atrapada en Crimea. Irán acaba de fracasar en su intento por clausurar el Estrecho de Hormuz. Corea del Norte está negociando. La Armada de los Estados Unidos navega con orgullo a lo largo del Mar del Sur de China, y no hay nada que Pekín pueda hacer para impedirlo.
 
En apariencia, nada es suficiente para los críticos de las 'guerras interminables'. Ellos se proponen que Estados Unidos se mantenga al margen. Pero el 'mantenerse al margen' es una pobre receta para lidiar con el mundo tal como lo conocemos.

Lo que Estados Unidos necesita ahora mismo es conversar al respecto de los modos en que el país pueda ejercitar su poderío con prudencia en un mundo complejo. En pocas líneas, definir cuál es el equilibrio adecuado entre acción multilateral, resguardo de los aliados, consolidación de compromisos, y mantener la propia firmeza.
 
Lo que ciertamente no necesitamos es ver opinar a políticos y opinadores, todos los cuales sugieren que Estados Unidos sencillamente no haga nada, con lo cual nuestros enemigos y rivales se mantendrán en sus respectivos sitios, y todo estará bien.
 
La política exterior de Donald Trump ha sido dramáticamente exitosa en el propósito de volver a poner en vigencia los intereses estadounidenses. No ha traído más guerras; mucho menos, alguna guerra interminable.
 
La propuesta de retirarse aún más del escenario mundial solo logrará invitar a que actores maliciosos retomen el centro de la escena, una vez más.


Artículo original, en inglés, aquí

 
Sobre Dr. James Jay Carafano

Poseedor de master y doctorado en la Universidad de Georgetown, Carafano es un reconocido experto en temáticas de seguridad nacional y desafíos en política exterior. Es vicepresidente de Estudios en Políticas de Defensa y de Política Exterior en la Fundación Heritage, y Director del Instituto Kathryn y Shelby Cullom Davis de Estudios Internacionales. Es también historiador e investigador; su publicación más reciente es "Wiki at War: Conflict in a Socially Networked World" ('Wiki en Guerra: el Conflicto en un Mundo Socialmente Interconectado', 2012), obra que examina el impacto revolucionario del Internet en la seguridad nacional. Es Teniente Coronel del Ejército de los Estados Unidos. Recientemente, se ha desempeñado -asesorando en temas sobre los cuales es experto- en el equipo de transición del presidente estadounidense Donald Trump.